En las últimas semanas, Valencia ha emergido como un punto focal de la diplomacia cultural marroquí, utilizando la fotografía como un medio para transmitir un relato político cuidadosamente elaborado. El anuncio, realizado el 17 de diciembre en Rabat, de que Marruecos será el país invitado en la edición 2026 del festival internacional ValenciaPhoto, llega acompañado de un gesto significativo: la organización de una exposición en noviembre dedicada al denominado «sur marroquí», un término que Rabat utiliza para referirse al Sáhara Occidental, un territorio que, según Naciones Unidas, aún está pendiente de descolonización.
La exposición, titulada «El Sur marroquí, donde el desierto florece», fue inaugurada el 25 de noviembre de 2025 en la Biblioteca Pública Estatal de Valencia, en colaboración con ValenciaPhoto. Este evento contó con la presencia de representantes del cuerpo diplomático, académicos, periodistas y agentes culturales, lo que subraya el carácter institucional de la iniciativa. La muestra reunió el trabajo de cinco fotógrafos marroquíes que, desde diversas perspectivas estéticas, retratan paisajes, escenas cotidianas y expresiones culturales de lo que se denominan «provincias del sur», que en realidad son la ex provincia española número 53, actualmente ocupada por Marruecos.
Los organizadores de la exposición afirmaron que las imágenes proyectan una región dinámica y hospitalaria, en plena transformación, donde la identidad saharo-hassani se integra sin fisuras en el relato nacional marroquí. Sin embargo, el conflicto político, la ocupación del territorio y la falta de un proceso de autodeterminación no fueron abordados en la exposición. A pesar de las reiteradas solicitudes de información realizadas por diversos medios, la organización del festival no ha proporcionado respuestas.
Durante la inauguración, el cónsul general marroquí enfatizó que «las provincias del sur» son un pilar esencial del patrimonio cultural del Reino, gracias a la centralidad de la cultura saharo-hassani junto a las tradiciones amazigh y árabe. Destacó la convivencia entre tradición y modernidad, así como los grandes proyectos que, según Rabat, están transformando esta región estratégica, que se considera un punto de conexión entre Europa, África y América. Antes de recorrer la sala de exposiciones, los asistentes vieron un vídeo introductorio que se centró en las transformaciones socioeconómicas del territorio, lo que se interpretó como un ejercicio de propaganda alauí en contra del derecho internacional.
Menos de un mes después de la exposición, los organizadores de ValenciaPhoto confirmaron que Marruecos será el país invitado en la próxima edición del festival, que se llevará a cabo en mayo de 2026 bajo el lema «Países del Mediterráneo». Nicolás Llorens, director del certamen, explicó que el objetivo es consolidar el festival, en su quinta edición, como un espacio de exposición, reflexión y debate no solo sobre fotografía, sino también sobre modernidad, migraciones y los desafíos sociales en la región mediterránea.
Llorens defendió la elección de Marruecos, apelando al Mediterráneo como cuna de civilizaciones y origen de la democracia, advirtiendo sobre el riesgo de banalización que enfrenta la fotografía debido a ciertos usos de la tecnología. Como país invitado, Marruecos tendrá un protagonismo especial, con exhibiciones de fotógrafos locales y muestras que reflejarán la dinámica del sector fotográfico en el país. Esta elección se ve como una continuidad explícita entre la exposición sobre el Sáhara ocupado y la participación de Marruecos en el festival.
La última edición de ValenciaPhoto, que tuvo lugar entre el 2 de septiembre y el 21 de octubre de 2025 bajo el lema «Expandir los límites», reunió más de 35 exposiciones y 63 artistas. La secuencia de eventos es notable: primero, una exposición que normaliza y embellece el relato marroquí sobre el Sáhara Occidental en una institución pública valenciana; luego, la elección de Marruecos como país invitado de uno de los principales festivales fotográficos de la ciudad. Esto plantea interrogantes sobre el uso de la cultura como herramienta de proyección internacional y legitimación simbólica, mientras el conflicto saharaui permanece fuera del foco mediático.
La relación entre España y Marruecos ha sido históricamente compleja, marcada por tensiones políticas y culturales. La elección de Marruecos como país invitado en un festival de renombre como ValenciaPhoto puede interpretarse como un intento de mejorar la imagen del país en el contexto internacional, especialmente en un momento en que las relaciones entre ambos países son objeto de atención. La fotografía, en este sentido, se convierte en un medio poderoso para construir narrativas y visibilizar realidades que, de otro modo, podrían ser ignoradas o distorsionadas.
La diplomacia cultural, como la que se está llevando a cabo a través de ValenciaPhoto, tiene el potencial de influir en la percepción pública y en las relaciones internacionales. Sin embargo, también plantea desafíos éticos, especialmente cuando se trata de temas tan delicados como el Sáhara Occidental. La forma en que se presenta la cultura y la historia puede tener un impacto significativo en la forma en que se perciben los conflictos y las identidades nacionales.
En este contexto, es fundamental que los festivales y las exposiciones fotográficas mantengan un enfoque crítico y reflexivo sobre las narrativas que eligen promover. La cultura no debe ser utilizada como una herramienta de propaganda, sino como un medio para fomentar el diálogo y la comprensión entre diferentes culturas y perspectivas. La responsabilidad de los organizadores y curadores es garantizar que se escuchen todas las voces y que se aborden las realidades complejas de los conflictos en lugar de simplificarlas o ignorarlas.
La participación de Marruecos en ValenciaPhoto también puede ser vista como una oportunidad para que los fotógrafos y artistas marroquíes presenten sus obras y perspectivas en un escenario internacional. Esto puede contribuir a una mayor visibilidad de las realidades culturales y sociales del país, así como a un intercambio enriquecedor entre artistas de diferentes orígenes. Sin embargo, es crucial que este intercambio se realice de manera equitativa y que se eviten las narrativas que perpetúan la desigualdad o la injusticia.
A medida que se acerca la edición de 2026 de ValenciaPhoto, será interesante observar cómo se desarrollan las dinámicas entre la cultura, la política y la percepción pública. La fotografía, como forma de arte y medio de comunicación, tiene el poder de desafiar narrativas dominantes y abrir espacios para el diálogo. En este sentido, ValenciaPhoto puede convertirse en un escenario no solo para la celebración de la fotografía, sino también para la reflexión crítica sobre los desafíos que enfrenta la región mediterránea y el papel de la cultura en la construcción de un futuro más justo y equitativo.

