En la mañana del 11 de febrero de 2026, el servicio de trenes AVE de Renfe se vio gravemente afectado por la huelga convocada por los sindicatos CGT y Alferro. A pesar de que otros sindicatos como Semaf, CCOO y UGT habían desconvocado su huelga, los maquinistas de Renfe decidieron unirse a la protesta, lo que resultó en la cancelación de numerosos trenes y la alteración de los horarios de servicio. Esta situación ha generado un gran descontento entre los pasajeros, quienes se encontraron con largas esperas y la imposibilidad de realizar sus viajes programados.
El seguimiento de la huelga por parte de los maquinistas ha sido significativo, con cientos de cancelaciones reportadas desde el día anterior. Fuentes sindicales han indicado que no solo los maquinistas se han sumado a la huelga, sino que también se han producido cierres de taquillas y la supresión de trenes debido a la falta de personal a bordo. Renfe ha confirmado que, aunque el seguimiento de la huelga ha disminuido, aún se están produciendo alteraciones en el servicio, lo que ha llevado a la frustración de los usuarios.
Uno de los incidentes más destacados fue la cancelación del primer tren del corredor Avant que salía de Valladolid hacia Segovia y Madrid, dejando a aproximadamente 400 pasajeros varados en la estación. Muchos de ellos intentaron cambiar a otros trenes, pero se encontraron con que estaban completamente ocupados, lo que llevó a una situación caótica en la que los viajeros no sabían a dónde dirigirse. Este tipo de incidentes pone de manifiesto la necesidad de una mejor gestión de las crisis por parte de Renfe y una comunicación más efectiva con los pasajeros.
La huelga ha tenido un impacto notable en diferentes regiones de España. En el País Vasco, Sevilla, Asturias, Valencia y Málaga, se reportaron más de 500 servicios de Cercanías cancelados, así como más de 100 servicios de Media Distancia y Regionales. En el caso de los servicios de Larga Distancia y Alta Velocidad, se estima que más de 50 circulaciones fueron suprimidas, afectando a más de 3,000 usuarios. Los sindicatos han argumentado que estas cifras reflejan el descontento generalizado de los trabajadores con los acuerdos alcanzados por los sindicatos mayoritarios, que no consideran representativos de sus intereses.
La situación actual plantea preguntas sobre la efectividad de la gestión de Renfe y la necesidad de un diálogo más abierto entre la empresa y sus empleados. La falta de comunicación y la incapacidad para prever y manejar estas huelgas han llevado a una pérdida de confianza entre los usuarios, quienes esperan un servicio fiable y eficiente. Además, la experiencia de los pasajeros varados en las estaciones resalta la importancia de contar con planes de contingencia que puedan implementarse rápidamente en situaciones de crisis.
Por otro lado, es fundamental que Renfe y los sindicatos encuentren un terreno común para abordar las preocupaciones de los trabajadores sin afectar a los usuarios. La mejora de las condiciones laborales y la garantía de un servicio de calidad son objetivos que deben ser perseguidos de manera conjunta. La situación actual no solo afecta a los pasajeros, sino que también tiene repercusiones en la reputación de Renfe como proveedor de transporte público en España.
En resumen, la huelga de maquinistas ha puesto de relieve las tensiones existentes en el sector ferroviario y la necesidad de un enfoque más colaborativo para resolver los problemas laborales. La experiencia de los pasajeros durante esta huelga debe servir como un llamado a la acción para que Renfe y los sindicatos trabajen juntos en la búsqueda de soluciones que beneficien tanto a los empleados como a los usuarios del servicio ferroviario.

