La trayectoria de Jordi González en el mundo de la televisión ha sido nada menos que impresionante. Desde sus inicios en Telecinco hasta su actual papel en TV3, el presentador ha dejado una huella indeleble en la industria. En una reciente entrevista, González se ha abierto sobre su vida profesional, revelando detalles sobre sus ingresos, su experiencia en la televisión y sus planes para el futuro.
### La Época Dorada de Telecinco
González comenzó su carrera en Telecinco en 1998, un momento que él mismo describe como una «época dorada». En sus primeros años, el presentador se destacó por su carisma y habilidad para conectar con la audiencia. En 1999, reveló que su sueldo alcanzó los 20 millones de pesetas por programa, lo que equivale a aproximadamente 120,000 euros. Este nivel de ingresos era común en una época en la que la televisión en España estaba en pleno auge y los sueldos de los presentadores eran significativamente más altos que en la actualidad.
Durante esos años, González no solo presentó programas en Telecinco, sino que también trabajó en TV3, lo que le permitió acumular una considerable fortuna. En sus palabras, «Los colaboradores, cuando iban a un programa como La Noria, cobraban 1,500 euros. Ahora están pagando entre 200 y 300». Esta comparación subraya cómo ha cambiado la industria televisiva en términos de compensación y cómo la crisis económica afectó a los salarios en el sector.
Sin embargo, a pesar de la reducción de sueldos que comenzó a notarse a partir de 2002, González ha mantenido una carrera exitosa. Su capacidad para adaptarse a los cambios en la industria ha sido clave para su longevidad en el medio. A lo largo de los años, ha presentado una variedad de programas, desde talk shows hasta reality shows, siempre manteniendo su estilo distintivo y su conexión con el público.
### La Transición hacia el Futuro
A medida que se acerca el final de su carrera, González ha comenzado a reflexionar sobre su legado y lo que vendrá después. En la misma entrevista, el presentador compartió que ha comunicado a su círculo cercano su intención de jubilarse. Sin embargo, su pasión por la televisión lo llevó a aceptar la oferta de TV3 para presentar «Col·lapse», un programa que considera una forma digna de cerrar su carrera.
«Es un programa con reputación, audiencia, solvente, en Cataluña y en catalán. Además, no solo presento, sino que también soy director. Pensé: ‘Cógelo porque es una manera muy satisfactoria de acabar una carrera'», comentó González. Esta decisión refleja su deseo de dejar la televisión en sus propios términos, eligiendo un proyecto que le apasiona y que le permite seguir contribuyendo a la industria.
González ha dejado claro que no tiene planes de regresar a la televisión una vez que se retire de «Col·lapse». «Es mi epílogo, seguro. Lo podemos escribir ante notario. Puede durar tres meses o tres años, pero no haré otro programa», afirmó con determinación. Esta declaración resuena con muchos de sus seguidores, quienes han seguido su carrera a lo largo de las décadas.
Además de su carrera en televisión, González también ha compartido sus aspiraciones personales para la jubilación. Ha expresado su deseo de viajar a Japón, aprender inglés y cocinar, actividades que ha querido realizar desde hace años pero que no ha podido llevar a cabo debido a su apretada agenda laboral. Esta faceta más personal de González muestra que, a pesar de su éxito profesional, también es un ser humano con sueños y deseos que espera cumplir en su tiempo libre.
La historia de Jordi González es un testimonio de cómo la televisión ha evolucionado en España y de cómo los presentadores han tenido que adaptarse a esos cambios. Su carrera ha sido marcada por altibajos, pero su habilidad para mantenerse relevante y su pasión por el medio han sido constantes a lo largo de los años. A medida que se prepara para cerrar este capítulo de su vida, muchos se preguntan qué legado dejará en la industria y cómo será recordado por las futuras generaciones de presentadores y televidentes.
En un mundo donde la televisión está en constante cambio, la historia de Jordi González es un recordatorio de la importancia de la adaptabilidad y la autenticidad. Su trayectoria no solo ha entretenido a millones, sino que también ha inspirado a otros a seguir sus pasos en el mundo de la comunicación. Con su inminente jubilación, se cierra un capítulo significativo en la historia de la televisión española, pero su legado perdurará en la memoria colectiva de quienes han disfrutado de su trabajo a lo largo de los años.

