En el contexto político actual de España, el debate sobre la memoria histórica y el terrorismo ha cobrado una relevancia significativa. Recientemente, Consuelo Ordóñez, presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) y hermana del concejal asesinado por ETA, Gregorio Ordóñez, ha expresado su descontento hacia la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el Partido Popular (PP). Esta situación ha puesto de manifiesto las tensiones existentes en la política española respecto a cómo se aborda el legado del terrorismo y la memoria de las víctimas.
La crítica de Ordóñez se centra en la utilización política que el PP ha hecho de las víctimas del terrorismo, acusándolos de banalizar el sufrimiento de quienes han padecido la violencia de ETA. En un acto conmemorativo del 31 aniversario de la muerte de su hermano, Ordóñez respondió a las declaraciones de Ayuso, quien había reivindicado la figura de Gregorio Ordóñez para criticar al gobierno de Pedro Sánchez por lo que ella considera un “blanqueo” de ETA. La hermana del concejal no dudó en calificar a la actual dirección del PP como una “derecha abertzale”, sugiriendo que su discurso y acciones son tan dañinas como las de aquellos que perpetraron actos de terrorismo.
### La Utilización de las Víctimas en el Discurso Político
El uso de las víctimas del terrorismo en el discurso político no es un fenómeno nuevo en España. A lo largo de los años, diversos partidos han recurrido a la memoria de las víctimas para fortalecer sus posiciones y criticar a sus oponentes. Sin embargo, Ordóñez ha sido clara en su postura: las víctimas no deben ser utilizadas como herramientas políticas. En sus declaraciones, enfatiza que el sufrimiento de las víctimas de ETA es real y debe ser tratado con respeto y dignidad.
Ordóñez ha señalado que el discurso del PP, especialmente en relación con el lema “Que te vote Txapote”, que hace referencia a uno de los asesinos más notorios de ETA, es un ejemplo de cómo se banaliza el sufrimiento de las víctimas. Este tipo de retórica, según ella, no solo es dolorosa para las familias de las víctimas, sino que también distorsiona la memoria histórica y el verdadero legado de quienes lucharon contra el terrorismo.
La crítica de Ordóñez se extiende más allá del PP. Ella ha manifestado que el tratamiento de las víctimas de ETA por parte de la política actual se encuentra en las antípodas de la forma en que su hermano abordaba la política. Gregorio Ordóñez, según su hermana, siempre buscó el diálogo y el respeto hacia sus oponentes, en lugar de la confrontación y el odio que, a su juicio, caracteriza a la política contemporánea.
### La Memoria Histórica y su Relevancia Actual
La memoria histórica en España es un tema que ha generado intensos debates, especialmente en relación con la Guerra Civil y la dictadura franquista. Sin embargo, la memoria de las víctimas del terrorismo también ocupa un lugar central en esta discusión. Ordóñez ha sido firme en su afirmación de que las víctimas de la memoria histórica, es decir, aquellas que sufrieron a manos del régimen franquista, merecen el mismo respeto y reconocimiento que las víctimas de ETA.
Esta postura ha llevado a un enfrentamiento con figuras políticas que, como Ayuso, parecen priorizar la memoria de las víctimas del terrorismo en detrimento de otras. Ordóñez ha argumentado que todas las víctimas de violencia política deben ser recordadas y honradas, independientemente de su origen o contexto. Esta visión inclusiva es fundamental para construir una sociedad que no repita los errores del pasado y que busque la reconciliación en lugar de la división.
El debate sobre la memoria histórica y el terrorismo en España es complejo y multifacético. Las heridas del pasado aún están presentes, y la forma en que se abordan estas cuestiones en el discurso político puede tener un impacto significativo en la sociedad. La crítica de Ordóñez a Ayuso y al PP resuena en un contexto donde la polarización política es cada vez más evidente, y donde las narrativas sobre el pasado pueden ser utilizadas para justificar posiciones actuales.
En este sentido, la voz de las víctimas, como la de Consuelo Ordóñez, es esencial para recordar que la política no debe olvidar el sufrimiento humano. La memoria histórica no solo debe ser un instrumento de confrontación, sino también una herramienta para la construcción de un futuro más justo y equitativo. La forma en que se manejen estas narrativas en el ámbito político determinará en gran medida la capacidad de la sociedad española para sanar y avanzar.
La lucha por la memoria y el reconocimiento de todas las víctimas es un desafío que requiere sensibilidad y respeto. La historia de España está marcada por la violencia y el sufrimiento, y es responsabilidad de todos los actores políticos y sociales abordar estos temas con la seriedad que merecen. La política no debe ser un campo de batalla donde se utilicen las heridas del pasado como armas, sino un espacio para el diálogo, la comprensión y la construcción de un futuro en paz.

