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Vox declara la guerra a la República Popular China: «Tiene que pagar por la expansión del virus»

Cristian Campos

Iban pasando los minutos y España no aparecía por ningún lado. Sí aparecían Soros, la UE, la Unión Soviética, Donald Trump, las FARC, la cocaína, Hitler, las narcodictaduras y China, mucha China. Pero no España o los españoles. Como si la moción de censura se hubiera presentado contra Xi Jinping y no contra Pedro Sánchez.

Tantas veces y con tanta saña han aludido Santiago Abascal e Ignacio Garriga a China que es probable que el votante de Vox haya acabado concluyendo, a la vista del discurso de ambos, que los principales enemigos de los españoles no son el PSOE, Podemos, los nacionalistas o el coronavirus, sino la República Popular China.

«Los españoles no van a permitir que su nación desaparezca convertida en una réplica moderada de la República Popular China», ha dicho Abascal durante su intervención. «No nos van a imponer una tiranía progre y globalista. En toda Europa hay un despertar que gana terreno en defensa de su soberanía y de su identidad occidental».

Abascal ha defendido el Estado nación «como unidad irremplazable y espacio supremo de la democracia» y ha asegurado que los ciudadanos europeos y españoles «rechazan un megaestado federal que se parece demasiado a la República Popular China, a la Unión Soviética e incluso a la Europa soñada por Hitler».

No se ha parado ahí Abascal, que también ha afirmado que China «ocultó al mundo la realidad de la pandemia». «China ha generado un millón de muertos y millones de personas arruinadas. Y la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue la aliada del régimen de Pekín contra todas las naciones del mundo». 

¿Cómo ha ligado Abascal este discurso, que parecía escrito por el estratega e ideólogo Steve Bannon para Donald Trump, con sus críticas al Gobierno? Descargando a este de responsabilidad alguna en la creación del virus, pero no de sus culpas en la gestión de la epidemia.

«Afirmamos que su gestión ha sido negligente y criminal», ha dicho Abascal en referencia a Pedro Sánchez. «No se puede culpar al Gobierno del virus chino, pero sí de no pedir responsabilidades a China».

«Intención criminal»

Luego, Abascal ha tenido un reconocimiento para Donald Trump. «Han creado una imagen distorsionada del presidente de los Estados Unidos. China ocultó al mundo la realidad de la pandemia. Consideramos que Trump hizo bien en cancelar su participación en la OMS».

Pero las constantes referencias del líder de Vox a China no han sido las primeras que se han oído hoy en el Congreso de los Diputados. Porque también Ignacio Garriga, durante la intervención en la que ha presentado la moción de censura, ha aludido en una veintena de ocasiones a «China». En un par de ocasiones ha señalado al Gobierno de Sánchez por su «gestión ciminal» del «virus chino».

«China se beneficia de las necesidades urgentes que el virus chino ha creado», ha dicho Garriga. El próximo candidato de Vox a la presidencia de la Generalidad catalana también ha acusado a China de haber propiciado la expansión del virus por todo el planeta manteniendo los vuelos abiertos, y ha dejado dos opciones que explicarían dicha conducta: la de la negligencia o la de la intención criminal. «China debe pagar» ha concluido.

 

Contra China, Abascal ha abogado por golpear a la dictadura comunista allí donde ésta se muestra más susceptible. Es decir, en Taiwán. El líder de Vox ha abogado por reconocer al país asiático frente a China, que siempre ha considerado la isla como parte de su territorio nacional y que suele reaccionar de forma beligerante cuando alguna nación amaga con reconocerle un estatus diferenciado.

Retórica ‘trumpista’

El discurso de Santiago Abascal ha seguido una por una las líneas maestras de la retórica de Donald Trump respecto a China. El pasado 22 de septiembre, y como hoy ha hecho Abascal, el presidente americano acusó a China de haber «infectado» el planeta y exigió a la ONU que pasara «cuentas» a la dictadura comunista por su responsabilidad en la expansión de la pandemia.

«El Gobierno chino y la Organización Mundial de la Salud, que virtualmente está controlada por China, falsamente declararon que no había evidencias de la transmisión de humano a humano», dijo Trump ese día.

El presidente americano siempre ha defendido que no hay rastro de racismo en sus alusiones al «virus chino». «Es chino porque viene de China. No es racista en absoluto», suele decir Trump cuando es preguntado por los periodistas.

El embajador chino respondió a Trump ese 22 de septiembre sin entrar al trapo de sus acusaciones: «Queremos más cooperación y no confrontación, ni divulgar un virus político». A sus palabras se sumó después el presidente chino, Xi Jinping: «Cualquier intento de politizar o estigmatizar debe ser rechazado».

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