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Un cardenal italiano renuncia a la pasta rellena de cerdo para no molestar a los musulmanes

El exministro del Interior Matteo Salvini ha aprovechado la ocasión para atacar este tipo de integración

Para los ortodoxos de la cocina tradicional es una blasfemia culinaria. El nuevo cardenal de Bolonia, Matteo Zuppi, al que el Papa impondrá el birrete púrpura el próximo sábado, ofrecerá el viernes en la fiesta del santo patrón, San Petronio, los «tortellini de la acogida», con la particularidad de que estarán rellenos de pollo y no de carne de cerdo, para poder así incluir en la celebración de la festividad a los musulmanes que no comen carne de cerdo por motivos religiosos.

Los «tortellini» es el plato típico de Bolonia. Se trata de una pasta alimenticia en forma de anillos, que según la receta original de la tradición, depositada en la Cámara de Comercio, prevé una mezcla de carce de cerdo –lomo, jamón y mortadela-, además de «queso parmesano, huevos y nuez moscada». La alternativa de un «totellino» alternativo con pollo, para buscar la integración musulmana, no es digerible para ningún amante de la tradición culinaria boloñesa. Esos «tortellini» de la acogida a base de pollo ni siquiera se los traga monseñor Ernesto Vecchi, el obispo auxiliar emérito de Bolonia, un gran apasionado de cocina que confiesa al Corriere: «No juzgo la iniciativa, pero el torbellino si lo falsificas, lo matas: Sirven los ingredientes clásicos, a partir de la mortadella, si no deja de ser el torbellino y se convierte en otra cosa».

De todas formas, la decisión del nuevo cardenal ha creado división de opiniones. El chef Mario Ferrara aplaude la iniciativa: «La comida es un lenguaje universal, alrededor de un plato de tortellini se ponen todos de acuerdo». Otro conocido chef boloñés, Silvano Librenti, afirma que no hay discusión posible: «El torbellino tradicional debe seguir la receta tradicional, porque recibe su máximo sabor de la carne de cerdo; si cambias el relleno, obtienes otra cosa».

La mayoría piensa que si la receta cambia ya no son «tortellini». De ahí que se le diga al cardenal que si buscaba un plato de integración, podía haber escogido otro tipo de pasta.

El exministro del Interior, Matteo Salvini, ha aprovechado la ocasión para atacar este tipo de integración: «Tortellini con pollo es como decir vino tinto de Umbria sin uva. Están intentando cancelar nuestra historia, nuestra cultura», afirma el líder de la Liga.

En definitiva, ya se sabe cuando alguien intenta «ofender» al dios de los fogones: surge siempre la perplejidad y la división de opiniones.