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Detectives a la caza del escaqueo en el teletrabajo: “Se van a hacer recados con el ordenador en remoto”

Un ordenador sobre un escritorio.
Un ordenador sobre un escritorio.

Laura Quejiro – NIUS Diario

  • Empresas contratan los servicios de investigadores privados para que hagan seguimientos a empleados que no cumplen con sus horarios de trabajo

  • Los detectives graban vídeos para acreditar el engaño en un hipotético juicio: “Van al gimnasio o de compras en horario laboral”

  • Además de empresas, hay particulares que solicitan vigilancias para destapar falsas cuarentenas por temas relacionados con custodias

Antonio, nombre ficticio por razones evidentes, trabaja como detective en Vigo (Pontevedra). Se pasa el día en la calle. “La calle es mi oficina”, cuenta a NIUS. Hasta ahora las investigaciones relacionadas con custodias y bajas laborales fraudulentas centraban buena parte de su trabajo. Pero desde la llegada del coronavirus asume también otro tipo de servicios. Hay empresas que están recurriendo a él para cazar a trabajadores que se escaquean de sus quehaceres diarios.

“Hemos notado un incremento de servicios relacionados con el control del teletrabajo. Se ha detectado que hay empleados que, durante su jornada laboral, dejan el ordenador en remoto y se van a hacer sus recados: van al gimnasio, al supermercado, de compras… Incluso nos hemos encontrado quien durante ese tiempo atiende un negocio personal”, explican desde la empresa en la que trabaja este profesional, Ábaco Atlántico. Los servicios relacionados con el teletrabajo son solicitados, asegura, por empresas grandes y pequeñas. “Las hay que tienen cien empleados y quieren vigilar a alguno de ellos porque tienen sospechas fundadas de que no está cumpliendo su trabajo; pero, también, hay otras más pequeñas como asesorías o despachos de abogados”, sostiene.

Al igual que este detective hay otros que afirman estar haciendo seguimientos relacionados con teletrabajadores que se escaquean. “Yo me estoy encontrando a trabajadores que en horario laboral se dedican a ir de cervezas con los amigos”, afirman desde Beta Detectives, otra empresa también con sede en Pontevedra.

Cuando una empresa requiere sus servicios y antes de iniciar las vigilancias, estos profesionales se encargan de verificar que existe una relación laboral con la persona que se pretende investigar y, también, que existe un interés legítimo para efectuar ese control. “Las empresas tienen posibilidades de medir el rendimiento de sus empleados. En el caso de un comercial, por ejemplo, disponen de un historial de ventas. Si lo comparan con el resto de sus compañeros y ven que este empleado en concreto tiene un descenso que no se justifica, eso hace saltar las alarmas. Entonces nos llaman, nos piden un control y normalmente lo que hacemos es hacer un seguimiento durante varios días para detectar si esa persona está realmente en casa o si la vemos por la calle en horario laboral”, explican en Ábaco Atlántico

Vídeos para acreditar el engaño

Desde las empresas de detectives aseguran que su oficio dista mucho de lo que se ve en las películas. “Nosotros ejercemos una profesión que está regulada por una ley, la 5/2014 de Seguridad Privada, tenemos que cumplir todo el ordenamiento jurídico y proteger los intereses que puede tener el cliente, pero también los derechos que tiene el investigado”, comentan. En este sentido, el informe que ellos realizan sólo tendrá validez ante un hipotético juicio si se cumplen todos los requisitos de legalidad. “Hay gente que te pide que pinches el teléfono a una persona o que te metas en su ordenador. ¡Eso no se puede hacer!”, dice Antonio indignado.

En este caso, los detectives acreditan los incumplimientos a través de vídeos y fotografías. “En nuestros informes reflejamos si lo que captamos es una salida puntual o no. Si una persona ha salido a hacer la compra dentro del horario laboral, eso no va a tener repercusión en un posible juicio. Pero hay gente que hemos vigilado cuya conducta no responde a algo puntual, no es un “llevo un momento a los niños al colegio y paro después en el supermercado”. Es gente que realmente no hace nada, que igual trabaja una hora al principio y otra al final de la jornada y el resto del tiempo lo dedica a sus propios asuntos o, lo más típico, a su negocio familiar”, sostiene.

Además del control del teletrabajo, este detective asegura que hay empresas interesadas en hacer controles a raíz de la comunicación de cuarentenas. “Que un empleado te pueda decir que su hijo ha tenido un contagio en la guardería y en el colegio y tiene que quedarse en casa con él y realmente después ves que no lo está haciendo, que se lo toma como días remunerados y ya está. Eso está pasando”, explica.

El porcentaje de éxito una vez que dan inicio a una investigación suele ser, dice, “bastante alto”. “Quien viene a nuestro despacho lo hace con unas sospechas claras, normalmente porque se trata de un empleado con el que ya ha tenido problemas anteriormente y que ve que ahora, a raíz de todo esto, se ha agravado la situación. Si vemos que el estudio no es viable o las sospechas no tienen fundamento, no iniciamos el expediente”, cuenta.

Servicios por custodias y pensiones alimentarias

Las investigaciones por infidelidades, al contrario de lo que muchos piensan, representan una parte muy pequeña de los servicios que los detectives atienden cada día. La mayoría de sus seguimientos se relacionan con el ámbito laboral y, también, con las custodias. “Ahora nos están llegando algunos casos de padres o madres que dicen que el niño ha tenido un contacto estrecho en el colegio o en la guardería con un positivo y que, por eso, ese fin de semana no se lo puede llevar el otro progenitor. Después, cuando haces el seguimiento, ves cómo ese fin de semana se van al parque, a la playa o están con los abuelos”, aseguran desde la gerencia de Ábaco Atlántico.

Algo similar sucedería con las pensiones alimentarias compensatorias de los hijos. “Tenemos el caso de algún padre que dice que por culpa del coronavirus ha visto reducidos sus ingresos para disminuir la pensión pero luego, al hacerle el seguimiento, ves que sigue trabajando al mismo ritmo y que igual está cobrando en ‘B’. Estos casos son difíciles de demostrar”, añade.

También asegura estar recibiendo consultas, aunque de momento no han iniciado ningún servicio, de asociaciones y hosteleros particulares por el incumplimiento de aforos. “Nos han planteado hacer una vigilancia para demostrar que se están incumpliendo las medidas de seguridad relativas al aforo de las terrazas o de los propios clientes en el interior de un local”, concluye.