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Telefónica recibe esta semana las ofertas por su cable submarino, valorado en 2.000 millones

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Fondos soberanos, de pensiones y de infraestructuras, interesados

Dentro del proceso de desinversiones puesto en marcha por José María Álvarez-Pallete, Telefónica está ya concretando la venta de otra división de negocio, en este caso la filial de cables submarinos. La operación, enmarcada en los planes para adelgazar la compañía y reducir deuda, se activa esta misma semana, con una valoración que rondará los 2.000 millones de euros. La empresa prevé recibir en los próximos días las primeras ofertas no vinculantes.

El cable submarino está englobado dentro de la filial Telxius, hasta ahora junto a las torres de telefonía. De hecho, la valoración del cable y el difícil encaje de esta actividad con las torres de telefonía complicó el frustrado proceso de salida a Bolsa de Telxius en 2016. Finalmente la gran teleco española vendió un 40% de su filial a KKR por 1.275 millones y un 10% a Pontegadea por 400 millones.

El noviembre pasado Telefónica decidió segregar el negocio de cable submarino de Telxius, y contrató a Société Générale y a Greenhill para preparar la operación. En paralelo, lanzó la venta de sus torres de telefonía, que cristalizó en febrero con en un acuerdo con American Tower para desprenderse de las 30.000 torres en Europa (España y Alemania) y en Latinoamérica (Brasil, Perú, Chile y Argentina) que tenía en Telxius por 7.700 millones.

El negocio de cable bajo el paraguas de Telxius abarca una red de 65.000 kilómetros de líneas de alta capacidad. De estas, casi la mitad, 31.265 kilómetros, son de cable submarino, según el folleto de la infructuosa salida a Bolsa de Telxius.

Es este último activo el que está en el foco de diversos inversores. Telefónica ha dado ya el visto bueno a la operación. Los bancos ya ha repartido el cuaderno de venta entre los posibles inversores. Entre los interesados destacan tanto fondos de infraestructuras como fondos de pensiones internacionales y fondos soberanos.

Los contactos son, no obstante, aún muy preliminares. La idea es que Telefónica lance oficialmente el proceso de venta esta misma semana, y que reciba las primeras ofertas entre esta semana y la próxima, según indican fuentes financieras a este periódico. Después, el grupo deberá seleccionar sus pujas finalistas, que iniciarán sus procesos de due dillingence y enviarán después sus ofertas finales. El calendario pasa por tener un ganador hacia el verano.

Las primeras valoraciones preliminares rondan los 2.000 millones. KKR y Ponteagadea podrán hacer también caja con esta operación y culminar definitivamente su inversión en Telxius cuatro años después. La sociedad, una vez concretada la venta del cable submarino, se quedará con la red de cable terrestres y algunos activos más, pero no torres de telefonía. Permanecerá dentro de la compañía Telefonica Infra.

Para apuntalar la operación, Telefónica hace unas pocas semanas ha firmado un acuerdo con Interxion (controlada por Digital Realty) para conectar el cable Dunant, el primero que se despliega entre Francia y EE UU en 15 años, con la sede de Interxion en Madrid.

No es el único movimiento que prepara Telefónica para reducir su abultada deuda, de 35.228 millones a cierre de 2020. Negocia también desprenderse de sus negocios en Latinoamérica. Recientemente ha dado entrada a CDPQ en su filial de fibra de Brasil, tal y como ha hecho con KKR en su fibra de Chile y con Allianz en su fibra de Alemania. También ha encomendado a KPMG y a Morgan Stanley la búsqueda de un inversor minoritario para su filial tecnológica, que engloba los negocios de internet de las cosas o inteligencia artificial.

La idea es repetir el éxito de algunas operaciones que ha realizado Telefónica en el pasado. Una, que es clave, es la venta en 2019 a Asterion de sus 11 centros de datos en España, Brasil, EE UU, México, Perú, Chile y Argentina por 550 millones. Este año Telefónica trasfirió otros 11 centros de datos en España a cambio de una participación minoritaria en Nabiax, la compañía de Asterion construida sobre estos activos. También fusionó su filial en Reino Unido, O2, con la operadora de Liberty.