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Sara dice adiós a su ‘corazón de piedra’: “Me daba miedo qué sentiría tras el trasplante, pero sigo siendo yo”

Sara Viéitez, en la habitación del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña en la que se encuentra ingresada.
Sara Viéitez, en la habitación del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña en la que se encuentra ingresada.

Laura Quieiro – NIUS Diario

  • Esta joven gallega de 27 años está feliz después de recibir con éxito un corazón nuevo después de mes y medio en lista de espera

  • Solo cinco días después del trasplante, Sara habla con NIUS desde el hospital: “Con el tiempo podré tener una vida 100% normal”

Solo lleva cinco días con su corazón nuevo. Pero Sara tiene muchas ganas de contar al mundo que todo ha salido a la perfección. Acaban de trasladarla de la UCI a una habitación del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña. Está aislada, acompañada en todo momento por su madre. A través de su teléfono móvil se comunica con nosotros y con sus amistades. “Estoy feliz porque el trasplante ha sido todo un éxito”, cuenta Sara Viéitez emocionada.

Esta joven gallega de 27 años llevaba 45 días esperando una donación. Una cardiopatía hereditaria e inusual había plagado su vida de limitaciones y era necesario, cuanto antes, un trasplante. El suyo era un corazón de piedra. No bombeaba bien. “Cada vez se vuelve más rígido”, decía la propia Sara a NIUS hace tres semanas. Por aquel entonces no sabía que ese sería su último ingreso con el corazón ‘viejo’.

La llamada que tanto esperaba Sara llegó el pasado miércoles 7 de abril, una semana después de recibir el alta hospitalaria por su último achaque. Se encontraba en su casa de Cangas (Pontevedra), preparándose para quedar con unos amigos, cuando David, uno de sus cardiólogos, le trasladó la gran noticia. “Eran las cuatro de la tarde. Cogí una maleta, metí cuatro cosas, me vestí y llamé a mis hermanos para que me viniesen a buscar. Al principio no estaba nerviosa, luego ya sí”, relata Sara. A las once de la noche de ese mismo día ya estaba dentro del quirófano.

A las 23.36 del día 7, su corazón ‘viejo’ dejó de latir

La operación de Sara duró alrededor de cinco horas. “A las 23.36 horas del día 7 dejó de latir el corazón viejo y a las 00.06 horas del día 8 empezó a latir el nuevo”, explica Sara. Tras el cambio de corazón, la intubaron y la llevaron a la UCI. “Dejaron que mi madre me viese sedada, luego me despertaron para avisarme de que había acabado todo, de que todo había ido bien y me dijeron que mamá había ido a verme. Luego me volvieron a dormir”, relata.

En la UCI pasó cuatro días. “Una de las cosas que más miedo me daba era el momento de despertar, cómo lo iba a gestionar. Los fármacos que me dan son muy fuertes, provocan cambios de humor muy serios, hasta delirios y alucinaciones. Pero estoy sorprendida de lo alegre y optimista que estoy”, cuenta Sara ya desde la habitación a la que la han trasladado este lunes.

En ese cuarto tendrá que estar aislada durante un tiempo para impedir que cualquier agente infeccioso pueda frenar su proceso de recuperación. Sólo está en contacto con su madre, quien ha estado a su lado a lo largo de todo este proceso, y con los sanitarios mínimos e imprescindibles. “El viernes vino el fisioterapeuta para empezar a trabajar la respiración”, cuenta. Hoy, cinco días después de la intervención, Sara ya es capaz de levantarse de la cama. Y no solo eso. Puede caminar e, incluso, desplazarse sola al baño de la habitación. Viendo su espectacular aspecto cualquiera diría que se ha sometido hace menos de una semana a una operación a corazón abierto.

Sara Viéitez en la habitación en la que se encuentra aislada con su madre.

“Me daba miedo, pero me sigo sintiendo yo”

Otra de las cosas que le preocupaban a Sara era perder su esencia. Perder su ‘yo’ una vez que empezase a latir dentro de ella el corazón de otra persona. “Me daba mucho miedo, pero me sigo sintiendo yo. Una vez hablando con mi madre de esto me dijo: es verdad que siempre decimos a las personas que las queremos con el corazón, pero no sentimos con el corazón, lo hacemos con esto (señalando a la cabeza). Tú no eres tu corazón, tú eres tu cabeza, me dijo. Así que ahora voy a decir que yo quiero con la cabeza”, reflexiona.

Sara dice que el corazón nuevo la ha rejuvenecido. Se encuentra fuerte y con muchas ganas de recuperarse. Pero sabe que el camino hacia la normalidad será lento. “Los tres primeros meses serán los más duros. Pero me han dicho que con el tiempo podré tener una vida 100% normal. Podré ir a cenar fuera e, incluso, a correr”, sostiene emocionada.

En el cóctel de sensaciones que está viviendo estos días hay, también, pensamientos tristes. Reconoce que ha pensado mucho en la vida que se ha apagado y que le ha dado a ella una nueva oportunidad de vivir. “Al principio me puse muy triste. Pensé en el enorme dolor que debía sentir la familia de esa persona. Pero lo siguiente que pensé es que, en su honor, debo cuidar muy bien de este corazón”, dice Sara. “Tengo que cuidarlo como si fuera un tesoro. Porque es mi tesoro”, concluye Sara.