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Se demuestra que ABC tenía razón, pese a que Sánchez lo acusó de mentiroso y se llenó la boca en defensa del periodismo veraz

En los tiempos de la postverdad tenemos la evidencia de que el gobierno de España miente compulsivamente y con el mayor cinismo y descaro. El desprestigio de la clase política ha tocado fondo y pareciera que no puede caer más bajo. Sánchez puede afirmar ante los medios que algo es rotundamente MENTIRA, luego se descubre que es VERDAD y no pasa absolutamente nada.

En otros países los políticos son mucho más conscientes de lo que debe ser la decencia y la dignidad en un mandatario y cuando son descubiertos en un engaño, robo o mentira, dimiten en el mismo instante. Aquí en España se ha instalado el consenso de condenar la corrupción ajena y echarla en cara, pero sin exigir dimisiones. En España no hay cultura de dimitir, salvo contadísimas excepciones, pues cuando se llega al poder cuesta mucho dejarlo. Incluso muchas de las que aparentemente son dimisiones en el fondo son acuerdos pactados a cambio de un beneficio.

Según informa Periodista Digital se confirma la llamada de Delcy Rodríguez a Pedro Sánchez y añaden otra llamada más a Pablo Iglesias, lo que enreda mucho más el asunto y agranda la bola de nieve de la mentira.

Sánchez, que lo negó notundamente, delante de toda la prensa ha vuelto a quedar de manera flagrante como un gran mentiroso, pues atacó duramente al ABC por la publicación de la primera información sobre las llamadas telefónicas directas. El líder del PSOE embistió contra el medio afirmando que: “Da la sensación en algunas ocasiones, cuando uno se acerca a ciertos medios de comunicación, que la mentira se ha confundido con el periodismo. Y yo reivindico el buen periodismo.

Incluso, crítico la forma de trabajar del redactor del diario al indicar que “lo que me deja muy sorprendido es que antes de publicar esa noticia no han contrastado con el gobierno de España. Por tanto, es absolutamente falso que yo  tuviera una conversación telefónica con la vicepresidenta de Venezuela”. Aún con la sangre caliente, volvió a arremeter contra el diario: “Me da pena que se confunda el periodismo con la mentira».