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Economia

Salvar el negocio o la vivienda: el hostelero que tuvo que elegir

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Carla Gutiérrez – Niusdiario

  • El desalojo de Javier y su familia por no poder pagar cinco meses de alquiler de su casa se ha aplazado tres semanas: “Es alargar la agonía”

  • Este hostelero tuvo que pagar el alquiler de dos locales y de su piso durante los meses del confinamiento

Javier y Naiara tienen tres semanas más para abandonar la que ha sido su vivienda en los últimos tres años. Su desahucio se aplazó el lunes en el último minuto. Lo que para muchos sería una buena noticia, para estos hosteleros no ha hecho más que “alargar la agonía”.

La pandemia y los cierres que la hostelería ha tenido que soportar en el País Vasco, y en general en todo el país, ha dejado sin ingresos a esta pareja, que acumula cinco meses de impagos a la propietaria del piso en el que viven de alquiler. “Nunca nos hemos negado a pagar”, explica Javier Cabrera, “simplemente pedíamos que nos dejara un poco más de tiempo…”

Aunque no estuvieron presentes por un error en la notificación, el juicio de su desahucio siguió adelante. Eso sí, el desalojo estaba previsto para la una del mediodía y no fue hasta “la una menos un minuto” cuando recibieron una llamada de su asistente social avisándoles de que les habían concedido algo más de tiempo, hasta el 16 de marzo. Justo el aniversario del inicio de su pesadilla.

Abrieron nuevo local un mes antes del confinamiento

Naiara y Javier decidieron abrir un nuevo establecimiento hostelero en Vitoria en febrero de 2020, un mes antes de que la pandemia cambiara nuestras vidas por completo. Por aquel entonces la pareja ya regentaba el local ‘Picapiedra’ en la capital alavesa y a él sumaron el restaurante ‘El Escarmiento’. Pero el decreto de confinamiento les obligó a cerrar ambos mientras seguían pagando los alquileres. Ahogados por la situación, decidieron abandonar en septiembre su primer negocio y concentrarse en sacar adelante  el restaurante gracias a que el dueño del local les bajó el alquiler.

“La verdad es que estamos acumulando deudas”, explica Javier. Estos hosteleros han tenido que pedir otro crédito para hacer frente a la crisis. “Estamos al día en impuestos, proveedores y todo lo relacionado con el restaurante. Lo único que dejamos de pagar fue la casa”. Porque incluso el colegio en el que estudian su tres hijos de 8, 9 y 10 años les ha permitido abonar las cuotas más adelante y les han ofrecido ayuda. “Nos daban desayuno, comida o hasta un boli, un lápiz y un cuaderno. Lo que necesitáramos”, recuerda este padre de familia.

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Esperaban, dicen, algo más de comprensión por parte de la jueza de su caso. La deuda acumulada con su casera supera por poco los 5.000 euros. La cifra supera los 3.600 euros de ayudas que recibieron del Gobierno Vasco y del Ayuntamiento de Vitoria hace una semana, cuando el desahucio ya se había ejecutado. “Es insuficiente”, se lamenta Javier.

Desde que se conoció la noticia de su inminente salida del piso en el que vivían por orden judicial, las reservas en su restaurante han subido gracias a la solidaridad de sus vecinos y parece que esta familia empieza a ver “un poco la luz”. Pero lejos de celebrarlo, Javier espera que su situación sirva de algo, ya que es la misma que están padeciendo muchos hosteleros y pequeños negocios. A ellos Javier les pide que no se callen para que las instituciones públicas “se pongan las pilas y que la gente de a pie, que es la que nos puede echar una mano, sepa la situación que vivimos”.

El aplazamiento del desahucio pilló a esta pareja con las maletas ya hechas y sus cosas embaladas. Se fueron igualmente del piso. “Un buen amigo me ha dejado la casa de su difunto abuelo y ahí nos hemos alojado provisionalmente”, comenta Cabrera. La familia está ahora a la espera de que les asignen un piso de alquiler social.