Portada » Patricia Álvarez, filóloga: “Los niños de países donde ven la tele con subtítulos aprenden mejor otros idiomas”
Trending

Patricia Álvarez, filóloga: “Los niños de países donde ven la tele con subtítulos aprenden mejor otros idiomas”

Niña viendo la televisión subtitulada
Niña viendo la televisión subtitulada

Carmen Milan – NIUS Diario

  • Patricia Álvarez, profesora en la Universidad de Málaga: “Debemos tener en cuenta las limitaciones horarias de los niños según su edad”

  • No todos los padres somos profesores de Inglés, al igual que no lo somos de Dibujo ni de Canto y esto no impide que cantemos con nuestros hijos

Patricia Álvarez es doctora en Filología Inglesa por la Universidad de Cádiz y docente de Traducción e Interpretación en la Universidad de Málaga. Ha realizado varias estancias de investigación en Gran Bretaña y Sudáfrica, y sus publicaciones versan sobre la subtitulación como recurso didáctico en la enseñanza de idiomas, las literaturas en inglés, la traducción literaria y los estudios de género.

A ella le hemos preguntado sobre cómo podemos enseñarle a los niños un idioma a través de películas en versión original.

Pregunta: ¿Se aprende un idioma viendo películas subtituladas?

Respuesta: Desde luego, ver películas subtituladas es un fantástico método para mejorar la competencia de una o varias lenguas extranjeras. Hay varios estudios que lo demuestran, también la comparación que Noa Talaván realiza de dos mapas en su libro La subtitulación en el aprendizaje de lenguas extranjeras.

El primero revela las prácticas de traducción audiovisual en Europa. El segundo señala cuántos europeos, por países, declaran dominar dos lenguas extranjeras a nivel conversacional. Al relacionar ambos mapas, es obvio que la gran mayoría de países cuyos habitantes visualizan la televisión con subtítulos habla más lenguas. En Dinamarca, Eslovenia y Holanda, países subtituladores por excelencia, más del 60% de la población habla al menos dos lenguas además de la materna. En España apenas llegamos al 17%. Estamos desaprovechando una oportunidad única.

P: ¿Cómo se puede ayudar a los niños a aprender un idioma a través de una pantalla?

R: Las pantallas forman parte de nuestras vidas desde hace tiempo. También los niños están expuestos a las nuevas tecnologías. La idea es que, ya que ven la televisión, ¿por qué no hacerlo directamente en una lengua extranjera? Si lo hacemos desde edades tempranas, no encontraremos resistencia por su parte porque lo interiorizarán como algo natural.

P: ¿Qué hay que tener en cuenta?

R: Por supuesto, debemos tener en cuenta las limitaciones horarias de los niños según su edad. No se trata de que se pasen la tarde mirando la televisión. Además, y como con el resto de buenos propósitos que solemos hacernos, para obtener resultados, hay que ser constante. 

P: ¿A qué edad se recomienda empezar? 

R: Los seres humanos aprendemos durante toda la vida, también en cuanto al lenguaje. Un niño de dos años, aunque haya diferencias en cuanto a su desarrollo si lo comparamos con otro de la misma edad, ya construye frases de dos palabras para darse a entender, pero comprende mucho más de lo que es capaz de expresar.

A esa edad, para evitar la exposición a las pantallas, podemos cantar con él canciones sencillas en la segunda lengua y acompañarnos del movimiento o incluso del baile para que la experiencia sea más divertida. Todo lo que nos lo hace pasar bien estimula el aprendizaje. Más adelante, cuando con dos años y medio o tres años, el niño comience a ver la televisión, puede hacerlo directamente en la lengua extranjera.

P: ¿Ver todo en versión original también los padres? Por eso de ser el ejemplo

R: Servir ejemplo para nuestros hijos es muy importante porque da coherencia a nuestro discurso educativo. Sin embargo, esto debemos hacerlo si creemos en ello y no por obligación. En cualquier caso, los adultos con menores pequeños no solemos disponer de mucho tiempo para ver la televisión durante el día y lo hacemos cuando los niños ya están acostados. Por supuesto, tampoco es obligatorio que los padres ni las madres se sienten a ver las mismas emisiones que sus hijos, pero en ocasiones lo hacemos para compartir tiempo con ellos. 

P: ¿Si no saben leer, puede ser que interpreten la historia como no es?

R: No es necesario saber leer para entender el argumento de un relato. El lenguaje es un sistema de comunicación por excelencia y, como tal, existe primeramente en su dimensión oral. La escritura es un código arbitrario que aprendemos a interpretar y a manejar hacia los seis años.

Lo ideal es comenzar con dibujos animados que sean adecuados a su edad en cuanto a contenido y fáciles de entender, es decir, con pocos diálogos al principio. Dado que es importante repetir los mismos dibujos, aunque puedan ser otras emisiones, es importante tener en cuenta los gustos de los menores.

No se trata de ponerse delante de la televisión todos los días con materiales diferentes, sino de que exista repetición porque esto ayuda a que los niños se orienten fácilmente gracias a los personajes, los temas y las situaciones, aunque no entiendan lo que se dice. A medida que vayan viendo episodios parecidos, irán interiorizando palabras y comprendiendo mejor más detalles del argumento.

P: ¿Y si los padres no tienen ni idea del idioma? Si los niños no saben leer, y le preguntan ¿qué ha dicho o qué quiere decir? ¿Alguna forma de gestionarlo?

R: La gran mayoría de los niños están más que acostumbrados a suplir aquello que no entienden porque lo hacen a diario. Esto significa que, de forma natural y gracias al contexto, pueden interpretar mensajes, aunque no comprendan todas las palabras. En cuanto a los medios audiovisuales ocurre lo mismo. De todas formas, es natural que los padres no podamos responder a todas las dudas que plantean nuestros hijos. No todos los padres somos profesores de Inglés, al igual que no lo somos de Dibujo ni de Canto y esto no impide que cantemos con nuestros hijos.

P: Ver películas en V.O. puede ayudar, ¿pero es suficiente, puede ser una pérdida de tiempo en determinadas circunstancias?

R: Visualizar películas en versión original no es una pérdida de tiempo en la medida en la que lo hacemos porque es una actividad lúdica que, de todas formas, hemos planeado. Evidentemente, es una maravillosa forma de sumergirnos en el idioma real, de mejorar nuestra comprensión oral y nuestra pronunciación, pero lo ideal sería complementarla con clases de lenguas en las que el alumnado pueda también expresarse e interactuar.

P: Digamos, qué “requisitos” deben cumplir nuestros hijos para sentarlos delante de la televisión con una película en otro idioma y saber que le estamos haciendo bien.

R: Ante todo, es necesario actuar con sentido común. Los niños pequeños deben estar expuestos al mundo real porque es necesario que interactúen con él a través de sus sentidos y que aprendan multitud de habilidades necesarias para la vida. Esto no se aprende con la televisión, pero si vamos a verla de todas formas, representa un recurso fantástico, una ventana a otros mundos y también a otras lenguas.