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Munera, el pueblo de cuyo nombre Cervantes no quiso acordarse en El Quijote

Munera
Munera

Cristian Suñer – NIUS Diario

  • Según una investigación, un jeroglífico en la primera línea desvela el nombre al leerlo de derecha a izquierda

  • El primer poema previo a la obra, de versos rotos, advierte de la presencia del jeroglífico

  • Munera significa ‘deuda’ en Latín, y Cervantes cargó toda su vida con una deuda por librarse de la cárcel de Argel

Durante cuatro siglos los amantes de El Quijote han querido saber a qué lugar se refería Cervantes cuando comenzaba la aventura de Don Quijote de la Mancha. “En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…”. Así arranca la obra publicada en el siglo XVII y que desde entonces ha provocado que muchos hayan tratado de descubrir el mayor enigma que esconde el autor en sus páginas, ¿dónde ocurren las aventuras de Don Quijote y Sancho Panza? 400 años después, dos amantes de El Quijote, Álvaro Enguix y Francisco José Valera publican un ensayo en el que creen haber llegado al final del camino, al pueblo que Cervantes no quiso recordar, Munera.

La investigación ha durado 20 años y se enmarca en la tradición que busca alusiones literales en la obra de Cervantes. Francisco, amante de El Quijote viajaba mucho por La Mancha como comercial y algo le indicó que Munera era el pueblo que estaba oculto en las páginas de Cervantes. Junto a Álvaro Enguix, cartógrafo valenciano empezaron a investigar. Empezaron por el nombre del pueblo, Munera. “En Latín significa deuda”, asegura Francisco. Lo relacionaron con las deudas que Cervantes arrastró toda su vida con motivo de la cantidad que tuvo que pagar para ser liberado de la cárcel de Argel. Los investigadores señalan que no hay constancia de que esa deuda fuera saldada, por lo que entienden que Cervantes “no quería acordarse del nombre del pueblo porque le recordaba a sus deudas”, asegura Álvaro.

Cervantes no quiso recordarlo, pero sí se encontraba escrito en la propia obra sin que nadie se percatara de ello hasta ahora. El juego con el nombre se encuentra en forma de jeroglífico presente en la obra original. El nombre del pueblo aparece escrito en las letras capitulares de la primera línea y leyéndolo como los árabes, de derecha a izquierda. “La M de Mancha aparece en mayúsculas porque es nombre propio, pero la U es un artículo y no tendría porqué, la primera letra, la E, aparece sobre una ERA, ahí está el jeroglífico”, afirman los investigadores. Leído conforme aparece sería ARENUM, frente a un espejo o de derecha a izquierda: MUNERA.

quijote

A parte de esto, en los poemas que preceden la obra, Cervantes alerta de su hazaña. El primero de ellos es un poema de versos rotos, en los que en todos los versos falta la última sílaba. En algunos versos advierte de la presencia de un jeroglífico y advierte más tarde, “no te metas en dibujos ni en vidas ajenas”. Para asegurarse de que estaban en lo cierto, los investigadores analizaron todos los detalles que se dan en la obra de lugares y recorridos comparándolos con la localidad. “Con cartografía antigua pudimos comprobar que los cruces, cuestas y putos que se nombran coinciden con Munera”, asegura Álvaro.

Durante años Álvaro y Francisco han trabajado con todas las ediciones disponibles de El Quijote para tratar de dar respuesta al gran enigma de la literatura de nuestro país. “Nos cuesta entender ahora como es posible que nadie se diera cuenta”, afirma Francisco. Orgullosos del trabajo realizado y conscientes de la repercusión que puede tener, aseguran que se trata de un trabajo pionero y que se ajusta a la realidad de la que Cervantes quiso olvidarse durante su obra. Munera le recordaba a su pasado ligado a las deudas, ahora cuatro siglos después, leer la primera línea de El Quijote responde a la pregunta que muchos se han hecho durante año.