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Macarena Olona, dama ‘enmascarillada’ y ‘flagelo’ de Montero

Las intervenciones de la portavoz adjunta de Vox suelen estar plagadas de dardos envenenados. No obstante, Olona utiliza un tono ‘bajito’.

Cuando Macarena Olona (41) interviene en el Congreso de los Diputados siempre se hace el silencio. Una de las razones de este mutismo es que la portavoz adjunta de Vox expone su argumentario casi inmaculado en su dicción, sin elevar la voz y con un tono angelical. Independientemente del grosor de sus palabras.

Olona probablemente pertenezca a esa corriente de pensamiento que afirma que el grito no convence a nadie. Ella practica el tono de voz bajo que acompaña a cualquier afirmación que pretende influir, lo consiga o no. Luego está su mirada incisiva y un lenguaje corporal sutil y a la vez firme. Quizá este ha sido uno de los motivos que llevaran a la formación de Santiago Abascal a apostar por Olona como portavoz adjunta. Su melena azabache perfectamente cuidada está haciendo sombra a otros pesos pesados del partido, como Rocío Monasterio. Macarena Molona, como la llaman cariñosamente, está liderando Vox desde su escaño.

Su última intervención en tono bajito, como no podía ser de otra manera, fue el pasado jueves en la Comisión de Reconstrucción del Congreso. Su objetivo: la ministra de Igualdad Irene Montero. «Si de verdad quiere que su ministerio sea útil para España lo mejor que puede hacer es disolverlo y destinar el dinero público de los múltiples sueldos que sustentan a la igualdad real entre españoles. Le puedo asegurar que ni las niñas abandonadas de Baleares, ni las mujeres engañadas del 8-M, ni los millones de mujeres con unas necesidades reales, echaremos de menos su Ministerio de ‘Igual-Da’. Como mujer señora ministra, está usted muy perdida», expresó Olona.

Con su mascarilla color verde caza, la diputada Olona dispara en todas las direcciones del hemiciclo. No sólo Montero ha sido blanco de la diputada de Vox, también el propio presidente del Gobierno, al que llamó «Pedro, el sepulturero»: «El señor Sánchez quiso pasar a la historia por haber desenterrado a un hombre. Por desgracia, ha cumplido su objetivo y se le recordará como «Pedro El Sepulturero». Se empeñó en desenterrar a un muerto y acabó enterrando a miles». «Los corruptos, como las ratas, lo que buscan es la oscuridad», le dijo Olona hace un mes al ministro Salvador Illa. Pero, ¿cómo se forjó el carácter de la dama de hierro de Vox? En 2011, se curtió en el País Vasco, donde ejerció como abogada del Estado. Allí luchó contra la corrupción y desarrolló un respeto y admiración tremendos por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en particular por la Guardia Civil. Un amor que no ha olvidado con el paso del tiempo. Su presencia en País Vasco no tardó en resultar incómoda para los partidos nacionalistas y Olona recaló en 2017 en la secretaría general de Mercasa, una empresa pública de la red alimentaria. El 1 de octubre de 2018 el PSOE nombró a José Ramón Sempere como presidente de Mercasa y él fue quien destituyó del cargo a Olona.

 

Macarena se cansó de los vaivenes políticos pero entonces apareció Santiago Abascal y se unió al proyecto de Vox. Olona es muy reservada con su vida privada. Divorciada según consta en la declaración presentada en el Congreso, tiene un bebé, Diego, que nació el pasado mes de diciembre. Se desconoce la identidad del papá de la criatura, del que Olona nunca ha querido dar detalles. Cuando Diego vino al mundo, la orgullosa mamá compartió una imagen del pequeño en redes sociales en la que el niño aparecía abrigado con un gorrito de la Guardia Civil, otra muestra más de cariño y devoción a la Benemérita.