Los Jordis estarán en la calle en febrero

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La decisión corresponderá al juez de vigilancia penitenciaria, que otorgó al hijo del ex president un “tercer grado encubierto”. Los abogados están redactando ya la solicitud y la respuesta al recurso de la Fiscalía

No hubo sorpresas en la sentencia del ‘procés’. Oriol Junqueras es el ex cargo del Govern con la pena más alta, de 13, años, seguido por el resto de ex consejeros, con 12 años de cárcel. Los Jordis, por su parte, han sido condenados a 9 años, lo que les permite aspirar a un régimen de semi-libertad dentro de pocos meses.

Según ha podido confirmar El Matinal, las defensas de los doce procesados empezaron a analizar los posibles resquicios y réplicas a la sentencia desde el pasado fin de semana, cuando comenzaron las filtraciones sobre el fallo del juez Marchena.

El domingo, la comidilla en la cárcel de Lledoners era la puerta abierta, que se le abría a los Jordis, para una salida de prisión en unos meses, si se confirmaba la condena de nueve años para cada uno. Un escenario que se hizo realidad ayer lunes y que, según los cálculos de los abogados de la defensa, puede traer consigo que ambos estén en la calle el próximo mes de febrero.

Un cuarto de la condena cumplido

Las fuentes consultadas por El Matinal explican que, con el reglamento penitenciario en la mano, cualquier preso puede solicitar la aplicación del tercer grado cuando haya cumplido ya un cuarto de su condena.

Los Jordis cumplirán mañana miércoles dos años en prisión, por lo que les quedarían otros siete para cumplir íntegra la condena de nueve años. En enero cumplirán el primer cuarto de la misma, por lo que, dentro de tres meses, podrán solicitar un régimen abierto, con salidas ordinarias de la cárcel, incluidos los fines de semana.

La decisión sobre esa solicitud corresponderá al juez de vigilancia penitenciaria, que tendrá que estudiar los escritos presentados por los Jordis.

El cálculo que hacían en prisión el pasado domingo es que ambos podrían salir, como tarde, en febrero, sin descartar que ya en el mes de enero pudieran obtener permiso, aunque teniendo que regresar todas las noches a prisión.

La ‘solución Oriol Pujol’

Según fuentes judiciales, el plan que llevarán a cabo los abogados de los Jordis se activará efectivamente una vez que se cumplan los dos años y tres meses de condena para lograr un régimen abierto para los ex líderes de ANC y Òmnium.

Los letrados dan por hecho que, tras la solicitud del tercer grado para sus defendidos, y la aplicación de la misma por parte del juez de vigilancia penitenciaria, habrá recurso por parte de la Fiscalía del Supremo.

Se da la circunstancia, además, que el juez Marchena se ha reservado para sí “la capacidad jurisdiccional de revisar decisiones administrativas en el ámbito penitenciario que se consideren contrarias a derecho”. Por tanto, si la Fiscalía recurre el tercer grado, la última palabra la tendrá el magistrado.

Conscientes de ello, los abogados de los Jordis aplicarán, según las fuentes consultadas, la llamada ‘solución Oriol Pujol’ para lograr un “tercer grado encubierto” para sus defendidos. El pasado mes de mayo la jueza de vigilancia penitenciaria revocó el tercer grado concedido en marzo a Oriol Pujol a los dos meses de haber ingresado en prisión para cumplir la pena de dos años y medio que se le impuso por cobrar comisiones ilegales en el caso ITV.

Esa situación podía repetirse con los Jordis, aunque éstos sí hayan cumplido en enero un cuarto de su condena, si el juez Marchena estima el previsible recurso de la Fiscalía. No obstante, los abogados de la defensa están preparando ya un nuevo escrito, imitando al que en su día presentó Pujol, para lograr un régimen penitenciario totalmente abierto.

Así, tal y como hizo el hijo del ex president, remitirán un escrito a la consejería de Justicia, con el objetivo de que otorgue a los Jordis un permiso para salir de la cárcel para trabajar o ejercer labores sociales.

Esa maniobra, que ha permitido a Pujol gozar de un “tercer grado encubierto” desde julio, pondrá en un brete a la Fiscalía y al propio Marchena. Ya “no estaría tan claro un veto del juez”, que solo puede revisar decisiones “del ámbito penitenciario”.

En cualquier caso, el objetivo que se pretende lograr ya se habría conseguido: los Jordis, haya o no recurso posterior de la Fiscalía, estarán en condiciones de volver a pisar la calle en febrero.

En Lledoners, de hecho, asumen que ambos podrán salir de prisión y eso “traerá problemas”. Otros presos de la cárcel que ya han cumplido un cuarto de su condena por otro tipo de delitos han visto rechazada su petición para tener permisos penitenciarios. Se puede provocar un agravio comparativo.

Un domingo de “máxima soledad”

Algunas de estas cábalas se hicieron, tal y como confirman a ECD las fuentes consultadas, en una jornada de domingo, previa a la sentencia, que fue aún más dura para los presos por el escaso apoyo que recibieron desde fuera.

Desde Lledoners confirman a este diario que, pese a las filtraciones sobre la sentencia, apenas cien manifestantes independentistas se acercaron a los aledaños de la cárcel para gritar frases de aliento hacia Junqueras y el resto de procesados por el 1-O.

Se confirmaron, de esta manera, los peores presagios de los políticos presos, que temian una escasa movilización tras los pinchazos de la Diada y el segundo aniversario del referéndum ilegal.

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