Los Gitanos Okupan la casa de una mujer en paro y con un hermano minusválido: “Se ríen de nosotros”

Okupan la casa de una mujer en paro y con un hermano minusválido: "Se ríen de nosotros"

Un barrio de Lugo se convierte en territorio okupa. Los vecinos tienen miedo de “ir a por el pan” y que “okupen sus viviendas”.

El miedo se ha apoderado de las calles del barrio lucense As Gándaras. Viven bajo el acecho de las miradas de los okupas. Las puertas de cinco viviendas de la vecindad están destrozadas y varias familias de etnia gitana han okupado las propiedades ante la impotencia y frustración de los propietarios.

Ni como, ni duermo“, revela con amargura en el tono de voz Margarita Requena. Esta gallega nacida en Lugo es víctima de una familia de okupas que entró en la casa de su tía por la fuerza. Marga, como la conocen sus amigos, está en paro desde que su hermano de 42 años sufriera una hemorragia cerebral y quedara con una minusvalía del 77% del cuerpo. “No tengo dinero, ni para abogados ni procuradores. Mi hermano está encamado, no puede ni moverse. Estamos fatal y encima nos okupan la única propiedad que teníamos. Es horrible”, cuenta desesperada Margarita.

La afectada recuerda a este diario cómo la primera vez que le okuparon el domicilio pudo echarlos después de que la pareja la extorsionara: “Les compré lo que me dijeron. Pañales, carne, pescado y comida en general. Cerré la casa a cal y canto con cadenas, pero no fue suficiente. A las dos semanas, a finales de este pasado enero, otra familia, también, de etnia gitana, me volvió a okupar el inmueble y estos dicen que no se van”, lamenta la lucense.

Marga ya ha denunciado, pero todavía no ha obtenido respuesta por parte de los juzgados. Mientras tanto, tiene que aprender a vivir en el mismo territorio que sus okupas. Su hogar se encuentra a 500 metros de la vivienda heredada de su tía. “¡Si ella supiera lo que está sucediendo con su casa! La pobre se quedó viuda y compró esa casita con el sudor de su frente, recogiendo castañas y almendras y vendiéndolas en el mercadillo… No es justo y encima se ríen de nosotros”, exclama con amargura.

Los vecinos se unen

Afortunadamente, Marga no está sola. La comunidad de vecinos de As Gándaras ha salido ya en tres ocasiones a manifestarse contra los okupas y, sobre todo, para que los políticos cambien la legislación y que prevalezca el derecho a la propiedad privada con la correspondiente protección que le toca al propietario.

Okupas

El presidente de la Asociación de Vecinos Gatos RoxosJaime Gueimonde, lidera estas protestas para visibilizar la injusticia de unas leyes “que favorecen a los usurpadores”. “Estamos desolados. De las cinco viviendas, hemos conseguido pactar con dos familias y liberar dos propiedades. Por suerte, avisamos a la Policía y no les dio tiempo a hacer morada, se les hicieron las compras en el supermercado y se fueron. Pero de las otras tres viviendas, ya han dicho que no se van. Y hasta se ríen de nosotros y ponen carteles con mensajes desafiándonos”, describe.

cartelgitanos

El sentimiento de inseguridad se acrecienta en el barrio a medida que ven cómo los okupas se salen con la suya. “Aquí ya hay temor hasta de ir a por el pan. Hay gente anciana que se va al Centro de Día de Mayores y no saben si por la noche podrán entrar en su vivienda o estará con la cerradura cambiada”, apunta el letrado de esta asociación.

El ambiente de tensión entre los vecinos y los okupas se hace latente en cada manifestación o al andar por la calle. Los vecinos se han plantado en varios ocasiones ante las casas okupadas, donde se han vivido escenas surrealistas, tal y como recoge el diario El Progreso en un vídeo. La policía ha tenido que contener a varios de los vecinos para que no accedieran al inmueble okupado. “Haced la vista gorda“, les imploraban las víctimas de los okupas.

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Sin embargo, Gueimonde, como abogado, explica “que la Policía defiende la actual legislación y procura evitar un mal mayor para los propios vecinos “. Él mismo aclara que los okupas están asesorados por abogados que les ofrecen las asociaciones pro-okupación. “Saben que las leyes están de parte de ellos, buscan la agresión, provocan, llenan los muros de cristales para que nos pinchemos si queremos entrar. No podemos entrar en su juego, sólo podemos aguantar y seguir manifestándonos en la calle. A ver si cambian las leyes y nos escuchan los políticos. No podemos vivir así”, se queja con resignación el letrado.

El asedio okupa

Por el momento, Marga y el resto de propietarios afectados han hablado con los okupas y algunos les han exigido un alquiler por 300 euros al mes. “Hablé con ellos cara a cara y les dije que no quería alquilar la vivienda por ese precio y, con las mismas, la okupa se fue y volvió a entrar en mi casa. Imagina la cara que se te queda cuando ves que tienes que seguir esperando y que los malos son amparados por la ley en tu país”, atestigua.

Desde la asociación de vecinos de As Gándaras ya han anunciado que seguirán con las protestas. Por ahora, sólo les queda estar pendientes de que no se les cuelen en sus casas. “Es un peligro continuo porque los okupas pasean por el barrio esperando cazar otro piso que se quede vacío, aunque sea por momentos. Prácticamente, nadie piensa dejar su vivienda vacía ni un minuto hasta que estén seguros de que pueden volver tranquilos a sus hogares. Aquí no se puede vivir ya así“, termina diciendo el presidente del colectivo vecinal.

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