Portada » Las incógnitas sobre el reparto de los 11.000 millones en ayudas prometido por el Gobierno
Actualidad

Las incógnitas sobre el reparto de los 11.000 millones en ayudas prometido por el Gobierno

clipping_nGU7E8_6f59-jpg-1024×576-

Rebeca Gimeno – NIUS Diario

  • El Gobierno asegura que aprobará este nuevo plan dirigido a empresas, pymes y autónomos en “unas semanas”

  • Se plantearán quitas y prestamos participativos, pero no está claro si habrá ayudas a fondo perdido

Si la pandemia fuera como una tormenta, muchos sectores dirían que en su tejado sigue granizando. Este miércoles el Gobierno anunció que en “unas semanas” llegará un nuevo ‘paraguas’ (usando la terminología bruseliana), dotado con 11.000 millones de nuevas ayudas. Turismo, hostelería y pequeño comercio serán los sectores a cubrir, según avanzó el presidente Pedro Sánchez en el Congreso.

Diferentes organismos llevan meses diciendo que las ayudas tienen que evolucionar para centrarse en los sectores más castigadosLos ERTE y los ICO están perdiendo su poder para contener una crisis que para muchos lleva demasiado tiempo sin escampar. El Gobierno se ha resistido a mover más ficha: “lo que hemos aprobado ha funcionado”, venía a ser el mantra.

El impacto de la tercera ola ha impuesto otra realidad. Los datos de empleo de este mes empiezan a dar señales de este efecto de agotamiento. “El dinamismo en el mercado de trabajo se está ralentizado en febrero por la debilidad del empleo en hostelería, comercio y actividades recreativas”, adelantaba el ministro José Luis Escrivá en Twitter este miércoles.

Quedan ya pocas capas para seguir aguantando. Los empresarios y los autónomos valoran positivamente el anuncio del nuevo plan, “pero hay que conocer el cómo y el cuándo de esas ayudas”, matiza la CEOE. “Nosotros entendemos que cuantas más ayudas directas se concedan, mejor”. Sin embargo, el presidente del Gobierno en su anuncio no ha pronunciado en ningún momento las palabras clave: “ayudas directas”.

¿Ayudas directas en la tercera ola?

Aquí es donde se complica la cuestión: qué se entiende por ayudas directas. ¿Cuántos de esos 11.000 millones de euros anunciados serán dinero a fondo perdido? “La idea de que ahora mismo hace falta reforzar las ayudas a las empresas ha ido calando. Esto es importante”, sostiene Ángel De la Fuente, director de FEDEA. “Pero hay que tener cuidado en cómo se hace. No nos sobra el dinero. Hay que ser muy eficiente: no conviene ayudar a las empresas que no lo necesitan ni a las que no tiene solución”.

Oficialmente desde el Gobierno se mencionan “quitas y préstamos participativos” y la posibilidad de “ayudas individuales” a las empresas superiores a las que estaban autorizadas hasta ahora. Bruselas aprobó a finales de enero una ampliación de las condiciones para que los Estados puedan inyectar directamente dinero público en su tejido productivo. Pero esta modalidad de ayudas está vigente desde hace meses y nuestro país ha sido comedido en su utilización. Un informe del Fondo Monetario Internacional de este miércoles volvía a constatar el bajo peso de las ayudas directas en el programa de rescate económico de España.

“Es importante que se ponga en marcha cuando antes este plan. Hace falta dinero en vena, dinero del de no devolver. No se puede pretender que la solvencia de las empresas no se vea afectada cuando el PIB ha caído un 11%”, sostiene Manuel Illueca, director del Instituto Valenciano de Finanzas (IVF).

Hasta un tercio de las empresas de los sectores más afectados podría tener problemas de insolvencia, según los cálculos del Banco de España. No todas serán viables, pero si no se ayuda a las que sí lo son terminarán cerrando muchas más.

¿Las ayudas a fondo perdido son la única opción?

En algunos países europeos se ha optado por esta modalidad para pagar parte de los costes fijos que el nivel de ingresos actual no puede cubrir. En España han sido las comunidades autónomas las encargadas de distribuir las ayudas directas a las empresas, pero ha sido un reparto muy desigual e insuficiente, según ha denunciado la patronal de hostelería. Además, los cierres han sido muy desiguales por comunidades.

El Gobierno insiste en que ha transferido 24.000 millones a las CCAA, pero no cuenta que ese dinero es para hacer frente a los gastos en sanidad, educación y también las ayudas directas. ¿Es esta la única  opción? No, existen variaciones:

  1. Ayudas condicionadas a reembolso. “No tiene por que ser un regalo. Se puede dar y si dentro de seis meses la empresa tiene beneficios, se va devolviendo”, explica de la Fuente. “Si regalas dinero todo el mundo lo quiere. Pero si las ayudas son reembolsables eso puede servir para reducir el coste de la medida. Si lo vas a tener que devolver… a lo mejor no lo pides”. Es una cuestión de incentivos y de que los fondos no terminen en empresas a las que no les hace tanta falta, explican los expertos.
  2. Préstamos participativos. Es un híbrido entre crédito y ayudas. Tiene un poco de los dos. En la Comunidad Valenciana se ha empezado a aplicar esta modalidad. “Si paga el préstamo al día, al final no lo devuelves todo. El 30% termina siendo no reembolsable. En un mismo acto inyectas liquidez y ayuda directa”, explica Illueca. Esta medida está destinada a las empresas del sector hostelería y turismo. “En total, hasta la fecha se han formalizado 180 de estos préstamos por importe de 15 millones”. ¿Lo consigue todo el mundo? No, se realiza primero un estudio: el 30% de las solicitudes se deniega.

Todo indica por las insistentes declaraciones desde el Gobierno y la ambigüedad en las respuestas, en que prefieren cualquiera de estas dos variaciones de ayudas directas.

Las posible quitas de los ICO

Otra de las opciones que se estudia es perdonar parte de la deuda a las empresas que se hayan acogido a las líneas de liquidez del ICO. Estos préstamos avalados en hasta un 80% con dinero público suman mas de 110.000 millones.

La ventaja de esta medida es que sería bastante inmediata y podría solucionar algunos apuros derivados de un sobreendeudamiento forzado por la crisis. Sin embargo, dejaría fuera a los negocios que, por otros motivos no han solicitado estas líneas de liquidez. Tendría algo de discriminatoria.

El Gobierno lleva semanas hablando con el sector bancario (que es el que tramitó estos préstamos con sus clientes) para definir cómo se podrían articular las quitas. Aunque la mayor parte del aval lo asume el Estado, hay una parte de riesgo que corre a cuenta de las entidades. Una opción es que ellas asuman parte de la quita.

Esta solución tiene una derivada problemática, señalan los expertos. Los bancos tendrían que reclasificar a morosos los créditos de ese cliente (empresa). Todos, no sólo el avalado por el ICO. Eso les obligaría a provisionar (guardar) más dinero para futuros imprevistos y presionaría todavía más sus beneficios. El sector no está por la labor. “Minaría también la confianza de este instrumento. La próxima vez que el Gobierno quisiera lanzar un ICO sería más complicado. Estas decisiones sobre las quitas hay que tomarlas de mutuo acuerdo”, apunta Illueca del IVF.

Si bien es cierto, apuntan fuentes del sector, que parte de esos créditos ICO (ahora con garantía del Estado) son refinanciaciones de la banca: eran préstamos que ya existían antes de la crisis.

Viable o no viable: esa es la cuestión

Se insiste mucho en la idea de ayudar a las empresas pero con el matiz de que sólo a aquellas que sean viables. En la teoría parece fácil pero en la realidad, ¿quién decide eso y en base a qué criterios?

Es evidente que en una pandemia una compañía turística no es viable, la cuestión es si lo será en el futuro cuando vuelva la nueva normalidad. Para poder hacer este futurible hay que analizar las tripas del negocio, el sector y plantear unos supuestos.

“Hay que analizar esos datos y utilizar ese conocimiento para definir el reparto. A lo mejor tiene sentido que las entidades trabajen como agentes del Gobierno para hacer este filtrado”, propone De la Fuente de FEDEA. El Gobierno lleva semanas trabajando con el Banco de España, la consultora Oliver Wyman y el sector bancario para tratar de afinar al máximo esos calibrados empresariales.

Quedan todavía flecos por cerrar y conocer sobre este plan de 11.000 millones. Podría ser otro suflé como el plan para la hostelería. Se anunció a finales de octubre, tardó dos meses en aprobarse y terminó sin la medida estrella que reclamaba el sector: las ayudas directas.

¿Llega este nuevo paraguas a tiempo? Algunos han criticado precisamente la tardanza en aprobarlo. “Mejor hubiera sido antes”, admite de la Fuente, “pero llegamos a tiempo de arreglar algo”.