Portada » La gestión de la pandemia hace mella en la imagen de Merkel y su ministro de Sanidad
Actualidad

La gestión de la pandemia hace mella en la imagen de Merkel y su ministro de Sanidad

La gestión de la pandemia hace mella en la imagen de Merkel y su ministro de Sanidad

Salvador Martinez Mas – NIUS Diario.

  • Están bajo presión. La canciller Angela Merkel y, sobre todo, a su ministro de Sanidad, el también conservador Jens Spahn, ven cómo cae en las encuestas el apoyo de la población a su política frente a la pandemia.

Hacía tiempo que Alemania había dejado de ser un ejemplo internacional frente a la crisis del coronavirus. Sin embargo, hasta ahora, los principales gestores de la pandemia, la canciller Angela Merkel y, sobre todo, su ministro de Sanidad, Jens Spahn, habían mantenido una imagen de gestores en los que confiar plenamente. Pero ya no parece ser tanto así.

De hecho, los sondeos comienzan a registrar un desgaste notable en el caso de la canciller. En cuanto a Spahn, las encuestas dejan cada vez más claro que ha pasado de representar la imagen de una gestión envidiable en Europa contra la COVID-19 a encarnar una política fallida.

La culpa de esto la tienen, mayormente, la lentitud de la campaña de vacunación y la incapacidad de lanzar iniciativas como el generalizar el uso de los test rápidos para la detención temprana de las infecciones de SARS-CoV-2. Tampoco ayuda el propio comportamiento de Spahn en la pandemia.

Hasta la Unión Cristiano Demócrata (CDU), el partido de Merkel y Spahn, se duele en las encuestas. Uno de los últimos sondeos publicados en febrero daba cuenta de una intención de voto de cara a las elecciones generales, que tendrán lugar el próximo 26 de septiembre, claramente a la baja para los conservadores.

Así, el Instituto de estudios de opinión Yougov le atribuía a la CDU un 33% de la intención de voto. Ese porcentaje es el mayor que se observa en los partidos alemanes, pero está muy lejos del 40% que se llegaba atribuir a la formación conservadora en mayo del año pasado. Por aquel entonces el país había iniciado ya una política de apertura de la economía tras haber tomado medidas duras y eficaces contra a propagación del virus de la COVID-19.

Desde el pasado mes de diciembre Alemania vive de nuevo bajo medidas duras para frenar al coronavirus. Para el miércoles de esta semana, día en que se reúne la canciller con los líderes políticos de los Länder alemanes, se esperan medidas que aclaren qué tipo de apertura ha de tener lugar en el país.

A esa cita, la canciller acudirá luciendo una imagen de figura política “aislada”, según ha escrito el periodista Stephan-Andreas Casdorff, editor del diario generalista berlinés Der Tagesspiegel. Merkel quería que las aperturas volvieran a tener lugar cuando la incidencia estuviera de manera estable por debajo de los 35 nuevos casos por 100.000 habitantes en los últimos siete días.

No obstante, el “confinamiento duro” no ha logrado llevar la incidencia del país por debajo de ese nivel. Entre otras cosas, se señala como responsable de esta situación a la llegada de las nuevas variantes del SARS-CoV-2, que son más infecciosas. La amenaza de las mutaciones, sin embargo, no ha contribuido a acallar a quienes piden ya un plan de apertura de la economía.

Crece la presión para relajar las medidas anti-COVID-19

Precisamente en busca de aperturas, hay comercios que han llevado ya la batalla contra las restricciones a los tribunales. En el ámbito político, entre tanto, ha crecido sensiblemente el volumen de las peticiones a favor de aligerar la política de medidas contra la propagación del agente infeccioso.

No puede decirse que, dentro del Ejecutivo, Merkel esté plenamente apoyada en su idea de mantener la incidencia de 35 como referencia. Por ejemplo, Olaf Scholz, vicecanciller del Gobierno y ministro de Hacienda de la ‘gran coalición’ además de candidato a canciller del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), ha hecho hincapié estos días en que “hay que formular perspectivas de apertura”.

Con esos términos se expresaba Scholz en declaraciones al diario Bild, el periódico más leído de Alemania, en su edición de este lunes. El Bild titulaba a cuenta de las intenciones del político socialdemócrata y candidato del SPD a canciller en las elecciones de septiembre: “Relajación de las medidas pese a una incidencia mayor a 50 [nuevos casos por 100.000 habitantes en una semana, ndlr.].

Ni a Scholz, ni al resto de políticos que ahora hacen campaña en ir aligerando las restricciones, se les escapa que los sondeos muestran que empiezan a ser mayoría quienes quieren ver rebajadas las medidas duras anti-COVID-19.

El último Politbarometer, un estudio del instituto de estudios demoscópicos Forschungsgruppe Wahlen publicado por la cadena pública de televisión ZDF, el 56% de la población quiere ver un aligeramiento en las restricciones. El 40% está en contra de tomar medidas relajadoras.

Merkel y su ministro caen en las encuestas

En las encuestas, Merkel sigue siendo la política mejor valorada. Pero esa valoración ha dejado de significar una aprobación ampliamente mayoritaria. A finales de la semana pasada, otra encuesta de Yougov ponía de manifiesto que la confianza en la canciller ha caído hasta el 43%En abril de 2020, la aprobación de la canciller era en las cuentas de Yougov del 57%.

Mucho peor ha sido la caída de su ministro de Sanidad. Jens Spahn está en “caída libre” en las encuestas, según el Bild. Este diario publicaba en su edición del domingo resultados un sondeo que indicaba que la popularidad de Spahn había caído hasta el 28%. El pasado mes de diciembre, el porcentaje sobre la popularidad atribuido al ministro estaba en un 52%.

Parece que las noticias relativas al lento ritmo de vacunación – este lunes había un 4,9% de la población vacunada – y la falta de estrategia de test – que incluye la demora en implementar el uso masivo de pruebas rápidas – en el actual contexto de ligera reapertura del país comienzan a tener un claro coste político.

Para Spahnun político que ha sido crucial en la carrera de Armin Laschet para hacerse con la presidencia de la CDU y cuyo nombre ha sonado incluso a principios de año para ser candidato a canciller conservador, esta evolución podría resultar fatal en términos políticos.

Un ministro con ‘otros’ problemas

A Spahn se ve estos días necesitado de una reorientación política. Pero tal vez tenga la cabeza puesta en otra cosas.

El semanario Der Spiegel revela en su edición de esta semana que, el pasado 20 de octubre, día en que el ministro repetía en televisión por la mañana que había que evitar los contactos sociales, reuniones, fiestas y demás eventos privados, por la noche, Spahn se reunía en Leipzig (este germano) con una decena de personas salidas del mundo de la empresa que estaban dispuestas a donar dinero a la CDU.

A la mañana siguiente de estar en esa reunión, Spahn dio positivo por coronavirus. Para más inri, ante el interés que han generado en la prensa varias operaciones inmobiliarias recientes del ministro, éste ha llegado a movilizar a sus abogados contra los reporteros.

Este gesto se ha leído aquí como un intento con el que frenar las pesquisas de los periodistas. Sea como fuere, Spahn parece haberse convertido en un blanco demasiado fácil para los rivales políticos de la CDU.

En su propio partido reconocen estos días que en la lucha contra la pandemia, “no todo ha ido sobre ruedas”, según ha dicho al Der Spiegel Michael Hennrich, diputado de la CDU en el Bundestag.

Spahn, y también Merkel, han de darse por aludidos. Está por ver si la canciller y su ministro pueden enmendarse pronto. Las elecciones regionales de Baden-Wurtemberg (sur) y Renania-Palatinado (oeste) del próximo 14 de marzo van a tener mucho aire de plebiscito en tiempos de coronavirus.