La anciana desalojada de su vivienda en Portugalete por ‘okupas’ se queda sin nada

anciana desalojada 94 años

‘Vitori’ recupera su vivienda gracias a la presión vecinal pero comprueba que los asaltantes han vendido y destruido sus pertenencias y recuerdos de 94 años de vida

Victoria de Castro ‘Vitori’ a sus 94 años se secaba este viernes con la yema de los dedos lágrimas de infinita tristeza tras haber perdido todos los recuerdos de sus 94 años de vida. Un amargo final de la pesadilla que se inició el pasado sábado cuando descubrió que una familia se había apropiado de su casa de Portugalete mientras ella visitaba a una hermana en Barakaldo.

Impotente ante lo inexplicable. ‘Vitori’ encontró el apoyo de sus sobrinos, primero, y de cientos de vecinos de Portugalete, después, para conseguir que tras tres largas horas de presión popular frente a la vivienda, los «okupas» acabaran llamando a la Ertzaintza para que les protegiera mientras abandonaban la vivienda de ‘Vitori’ tras destruir y vender casi todos sus recuerdos.

«Toda mi vida está en esa casa», reconocía ‘Vitori’ en la tarde del pasado jueves cuando la desesperación le entrecortaba la respiración a escasos metros de su casa de la calle El Pogreso en Portugalete. En la acera y sin esperanza de poder recuperar la vivienda hasta el 20 de noviembre, ‘Vitori’ sintió el aliento de cientos de vecinos de Portugalete que iniciaron a media tarde una concentración de solidaridad ante la injusticia mayúscula de ver a una anciana sola, desalojada de su casa por una mafia de «okupas» con antecedentes y sin la posibilidad de regresar hasta que se celebrara el juicio que permitiría contar con una orden judicial para el desalojo de la vivienda.

Dentro, dos ancianas y cuatro menores integrantes de un clan más amplio que, como desveló ayer el alcalde de Portugalete Mikel Torres (PSE) se dedican a asaltar viviendas que en ese momento se encuentran sin sus dueños para instalarse allí aprovechando una legislación garantista que impide su desalojo por la policía.

Apoyada en su bastón, la fragilidad de ‘Vitori’ enervó aún más a los cientos de vecinos que en la tarde del jueves comenzaron gritando «ladrones» a los okupas y que amagaron con entrar a la fuerza a la vivienda de la anciana para recuperarla mientras que varias dotaciones de la Ertzaintza crearon un cordón de seguridad. Una treintena de agentes -entre ertzainas y policías municipales de Portugalete- vivieron la paradoja de tener que proteger a los «okupas» ilegales de los vecinos que recordaban a los agentes la realidad. «¡Los delincuentes están dentro, nosotros somos el pueblo!», gritaron hasta que, bien entrada la noche, los «okupas» cedieron y salieron protegidos.

Tras lograrlo, los vecinos repitieron la presión en otra vivienda ocupada y forzaron la salida de los ocupantes ilegales. Mientras tanto, ‘Vitori’, al límite de sus fuerzas, comprobó que le habían destrozado y robado todo. «No me han dejado ni un trapo», sollozaba en la puerta de su casa.

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