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Kim Jong-un confinado en un resort para huir del Covid: la última teoría sobre su desaparición

Detectan vía satélite movimientos de sus yates en la ciudad costera de Wonsan, donde posee un lujoso complejo residencial.

La tecnología permite cosas impensables hace décadas. Por ejemplo, ubicar un tren en una remota estación de la hermética e impenetrable Corea del Norte. Pero en una nueva vuelta a la rumorología en torno al líder del país, Kim Jong-un, los satélites aún guardaban más sorpresas: los yates de recreo del líder se han movido y, en este planeta asolado por la pandemia de coronavirus, surge una nueva teoría: la de que se esté protegiendo de la enfermedad en su retiro dorado.

Hace días estaba muerto; o en estado vegetal, operación cardíaca mediante. El silencio del régimen en torno a la ausencia de su líder, a quien nadie ve públicamente desde hace tres semanas, ha alimentado toda una serie de rumores, informaciones contradictorias y  desmentidos peculiares, como el que Pyongyang realizó días atrás mediante una breve nota en un medio local en el que Kim agradecía la labor de unos trabajadores.

Aquella manera de aparentar normalidad no ayudó a templar los ánimos acerca de la controvertida figura del dictador norcoreano, muy dado a la grandilocuencia de sus apariciones y que, por eso, mantiene en vilo a buena parte del mundo que pudo comprobar cómo incluso estaba ausente en una de las festividades más importantes del país, el homenaje a su abuelo. Y es que, más allá de la importancia de su persona, quedaría en el aire el asunto sucesorio, una incógnita con pocas certidumbres dado su edad.

Una operación coronaria

Desde entonces, había trascendido una presunta operación de corazón de resultado incierto. Un argumento no confirmado más que por medios con fuentes en el país pero no por el régimen que, eso sí, no puede negar que, por sus condiciones, Kim Jong-un es un perfil de riesgo: con problemas cardíacos entre sus antepasados, fumador empedernido y con un sobrepeso evidente.

Desde Corea del Sur se calificaron estas informaciones relativas al hipotético fallecimiento como «fake news», al tiempo que aseguraron que no se percibía ningún movimiento en el país que hiciera pensar en un cambio sucesorio inminente. Posteriormente fue cuando llegaron las imágenes de satélite que ubicaron el tren en el que habitualmente se desplaza el líder en una ciudad de la costa este del país, Wonsan.

Ahora, es precisamente allí donde nuevas tomas han detectado movimientos de uno de los lujosos yates a su servicio, desde los que ha hecho alguna aparición en el pasado e incluso habría seguido alguna prueba balística anterior. Desde Seúl se da por hecho que Kim Jong-un llegó a este lugar, en el que posee residencias de lujo, el día 13, dos días después de su última aparición pública.

El barco de la discordia

Según el medio especializado NKnews, Wonsan es un lugar habitual en el tiempo de asueto de Kim Jong-un. Allí posee una villa próxima a centros de equitación, una pista de aterrizaje privada y varias embarcaciones de recreo que le permiten visitar alguna de las islas próximas. Una de ellas es la que ha motivado esta última teoría sobre su paradero. Se trata de un barco de 60 metros de eslora que adquirió cierta notoriedad en 2013 cuando el líder norcoreano recibió a la exestrella de la NBA Dennis Rodman, amigo personal de Kim.

A lo largo de la serie histórica, y como revela un analista citado por este medio, hay una correlación entre los movimientos de la nave y la actividad logística en torno a la misma y la presencia de Kim en el lugar o en lugares costeros más o menos próximos. No obstante, tampoco esto es ciencia matemática ya que, por ejemplo coincidiendo con su encuentro con Trump en Vietnam, la embarcación también dejó cierto movimiento no relacionado directamente con el dictador.

En medio de esta trama alimentada por el silencio del régimen hay otra hipótesis aún más peregrina: la de que Kim podría haber sufrido algún tipo de daño en una prueba de misiles. Resulta que esta embarcación solo ‘desapareció’ precisamente el día que, según Corea del Sur, el Norte hizo una prueba balística. Admiten que podría haber sido fallida al no informarse de ello pero lo más relevante es precisamente el rumor, otro más acerca del dirigente que pone en vilo, aún sin querer, aunque sea solo por esta vez, al resto de actores geopolíticos de la zona.