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Hermann Tertsch, eurodiputado de Vox, denuncia que en España «vuelve a haber zonas rojas donde muere quien no lo es»

«¿Un partido que gobierna llama a impedir la estancia en una región al líder del tercer partido de España? ¿Se han vuelto locos? ¿Vuelve a haber zonas rojas donde muere quien no lo es?». Ha sido la respuesta del eurodiputado de Vox, Hermann Tertsch, a la consejera riojana, Raquel Romero, quien ha propuesto en la Cámara regional, como diputada de Podemos-Equo, declarar persona non grata en esta comunidad autónoma al presidente nacional de Vox, Santiago Abascal, por su campaña por el pin parental y de desprestigio a las trabajadoras de una empresa de la región que imparte talleres escolares. Romero, consejera de Participación Ciudadana del ejecutivo de PSOE-Podemos en la región, ha ofrecido una rueda de prensa para presentar una declaración institucional planteada por ella y que confía en que cuente con el apoyo de todos los grupos de la Cámara riojana.

En esta declaración, Podemos-Equo respalda a las trabajadoras de la empresa riojana de asesoramiento a la sexualidad Serise, Ruth Arriero y Bárbara Sáenz, «profesionales de reconocido prestigio, que han sufrido una intolerable campaña de desprestigio, acoso, amenazas y persecución por parte de organizaciones de extrema derecha».

El pasado fin de semana, desde la cuenta nacional de Vox en Twitter, se lanzó un mensaje con un vídeo «manipulado, sacado de contexto y tomado de una sesión -impartida por Serise- dirigida a familias, no a alumnos», lo que ha originado «insultos y amenazas de muerte», según denunciaron ayer Arriero y Sáenz, quienes desde hace siete años ofrecen talleres de «contenido afectivo sexual» en los centros educativos riojanos. Para la diputada regional de Podemos, esta campaña de desprestigio hacia las profesionales de Serise «no tiene precedentes en esta comunidad autónoma desde la recuperación de las libertades democráticas».

Al hilo de esta propuesta de los comunistas de Podemos, Tesrtch ha insistido en la necesidad de plantar batalla al marxismo cultural y advierte sobre la dinámica de penetración cultural de la izquierda en la mayoría de los países europeos: «Se trata de un rodillo aplastante que solo tiembla ante fisuras como las que están surgiendo en países como Hungría o Polonia, y que estalla ante las brechas internas que surgen en el Sistema de la mano de partidos que no controla. Hay una tendencia general que busca la aniquilación de toda discrepancia cultural. Todo lo que tenga un mensaje de trascendencia del hombre o de sentido religioso, hay que aniquilarlo. Y para ello, los nuevos marxistas han contado con una colaboración importante por parte de la Iglesia Católica, que en una rápida adaptación al devenir de los tiempos, y tras el fulgor magnífico de presencia que fueron Juan Pablo II y Josep Ratzinger, tiene en la figura del Papa Francisco un ejemplo de cómo la penetración comunista o neomarxista en las principales instituciones occidentales se está produciendo también en el ámbito eclesiástico».

En su análisis del marxismo cultural, Hermann Tertsch añade un elemento importante de análisis que no se suele tener en cuenta. “Hay que recordar que en otros momentos del pasado siglo XX, ya se había hecho notar que la penetración cultural de los comunistas había llegado muy lejos. Hay una anécdota de la periodista y escritora rumana Monica Lovinescu, que le ocurre cuando en 1947 llega a París después de haber padecido todo tipo de dificultades bajo el poder de los estalinistas rumanos. Cuando llega a la capital francesa se da cuenta de que allí también, si uno dice las verdades de lo que estaba ocurriendo en su país bajo el régimen comunista, enseguida te tachaban de fascista y se te cerraban todas las puertas».

«Primero te conviertes en un anticomunista, de anticomunista pasas a ser un fascista, y como fascista te conviertes en un ser despreciable que no merece ser escuchado y que tampoco merece hablar. Si eres anticomunista, culturalmente, mereces ser aniquilado. Esto ya ocurría en 1947 en Francia. Así controlaba ya la izquierda francesa el pensamiento a mediados del pasado siglo, tal y como lo denunciaron escritores y pensadores como Jean-François Revel y Raymond Aron. Y tal como lo padeció también Albert Camus. Ellos denunciaron las persecución y los ataques constantes que sufrían quienes se atrevían a denunciar los dogmas sagrados de los marxistas en la cultura», agrega.