Portada » Guille, el niño con un dolor insoportable en un muñón, es operado por fin: “Vuelve a ser el de siempre”
Sociedad

Guille, el niño con un dolor insoportable en un muñón, es operado por fin: “Vuelve a ser el de siempre”

Guille con el equipo médico que lo ha operado
Guille con el equipo médico que lo ha operado

Marta Alvarez – NIUS Diario

  • Desde mediados de enero, este niño malagueño sufría dolores en el muñón de una pierna amputada por un tumor óseo que le impedían levantarse de la cama o moverse

  • Tras mes y medio en lista de espera en el Hospital Materno Infantil de Málaga y sin fecha de operación, la familia ha tenido que costear la intervención en una clínica privada para acabar con su sufrimiento

Tras más de dos meses de sufrimiento, el dolor de Guille en el muñón de su pierna ha desaparecido. Sus ojos vuelven a brillar y su rostro ha recuperado el color. “Es el de siempre, ha vuelto”, nos cuenta, orgullosa, Taty, su madre que no recordaba ya lo que era ver sonreír al pequeño. “Incluso, volvemos a tenerle que reñir porque no para quieto. Se olvida que tiene puntos en la herida”, asegura.

El pasado miércoles, este niño malagueño de 12 años al que tuvieron que amputarle la pierna cuando tenía cinco debido a un sarcoma de Ewing (tumor óseo maligno), pasaba por fin por quirófano. Eso sí, fuera de la sanidad pública, ya que tras mes y medio en lista de espera, seguía sin fecha para ser operado. “Es triste que, al final, tengamos que pagar porque en el Hospital Materno Infantil de Málaga no consideran que el dolor de mi hijo sea urgente”, lamenta su madre.

Desde mediados de enero, Guille vivía paralizado por un dolor neuropático que le impedía ir al colegio, levantarse de la cama, sin ayuda, o ducharse. Cualquier movimiento le provocaba una sensación paralizante, mareos y espasmos. Y las noches eran, para él, un infierno. “Había perdido las ganas de vivir”, recuerda su madre que, incluso, lo ha tenido que oír gritar que prefería haberse muerto de cáncer a estar así.

En la operación, le han quitado un neuroma, una regeneración descontrolada e ineficaz del tejido nervioso en una zona lesionada de un nervio periférico, que era el causante de su sufrimiento. El resultado no ha podido ser mejor. “Desde el primer momento, desapareció el dolor. No ha tomado ni un ibuprofeno”, asegura Taty.

Es el fin de un calvario de tratamientos que no han conseguido que el dolor remitiera. Ni infiltraciones, ni Naproxeno, Metamizol, cannabis o antidepresivos. Tampoco radiofrecuencia. “La única opción era pasar por quirófano y llevaba en lista de espera desde el 19 de febrero”, apunta su madre, que presentó una reclamación en el centro hospitalario y que siempre ha denunciado que su hijo no era un número, si no un superviviente de cáncer con dolores inhumanos.

Desesperados, sin fecha de intervención, la familia dio con el doctor Vicente de la Varga, especializado en medicina deportiva que trata lesiones de mucha gravedad. “Nos pusimos en contacto con la clínica y había una lista de espera enorme, pero nos ofrecieron la opción de enviar un correo. A la mañana siguiente nos estaba citando para vernos. Nos dijo que no iba a dejar a un niño sufriendo”, dice su madre, emocionada, por la atención y el cariño recibido.

Taty reconoce que es un gran esfuerzo para la familia asumir el coste de la operación, pero que estaban dispuestos a todo con tal de acabar con el infierno por el que pasaba el pequeño. “Somos cuatro en casa, con un solo sueldo y el dinero no nos sobra, pero bendito sea si sirve para que mi hijo vuelva a recuperar su vida”, asegura.

Aún es pronto para que pueda ponerse su prótesis pero, con la ayuda de las muletas, va de un lado para otro. Atrás quedan las meses postrados en una cama, rabiando de dolor. “Quiere salir, volver al cole, ver a sus amigos, jugar”, enumera su madre. Guille vuelve a ser el de siempre, un niño de 12 años con ganas de vivir, a pesar de que la vida nunca se lo ha puesto fácil.