Portada » Elche reclama el regreso de su Dama a la ciudad tras 123 años de exilio en París y Madrid
Cultura

Elche reclama el regreso de su Dama a la ciudad tras 123 años de exilio en París y Madrid

41664460-8d3e-4fad-acf7-033b3cd7825f

Carlos Pla – NIUS Diario

  • Una moción presentada por Compromís reclama la cesión permanente de la escultura a la ciudad de Elche

  • La escultura fue hallada en 1897 y tras más de cuatro décadas en Francia, retornó a España, desde entonces ha permanecido en el Prado y en Museo Arqueológico Nacional

  • Solo en dos ocasiones, la Dama ha regresado a su ciudad, mientras el pueblo y las autoridades reclaman desde 1975 su ubicación definitiva en Elche

El 10 de febrero se cumplieron 80 años de su regreso a España, una semana después, se debate este martes en el Senado una moción para la cesión permanente de la Dama de Elche, obra maestra del arte íbero, a su lugar de origen, a Elche, donde fue hallada en 1897.

El Senado debate este martes 16 de enero una moción para la cesión permanente a su población de origen de la Dama de Elche.

La moción, presentada por el Grupo Parlamentario de Izquierda Confederal a instancia del senador de Compromís Carles Mulet, señala que la Dama de Elche es un patrimonio de un valor “esencial” para el pueblo valenciano, que la “siente tan propia”, por lo que pide que sea cedida de forma permanente a su ciudad de origen y crear una subsede del Museo Arqueológico Nacional en la ciudad ilicitana, en la que se exponga de forma permanente.

Historia de la Dama de Elche

El 4 de agosto de 1.897 el busto fue hallado por un joven ilicitano que trabajaba en una obrar en lo que hoy es el yacimiento arqueológico de la Alcudia y que por entonces era una finca propiedad del médico Manuel Campello.

Después de la jornada de trabajo, los obreros llevaron la figura al médico, que la tuvo expuesta en un taburete en el balcón de su casa. Hasta que un arqueólogo francés, Pierre París, maravillado por la figura, se la compró al médico por 4.000 francos, unas 5.000 pesetas de entonces.

El 30 de agosto de ese mismo año, la Dama de Elche abandonaba la ciudad, ante el disgusto de los vecinos, rumbo al Museo del Louvre donde se expuso junto a otras antigüedades orientales.

Tras su paso por el Castillo de Montauban, en el sur de Francia, donde fue trasladada en plena II Guerra Mundial, comenzaron las negociaciones entre los gobiernos español y francés para su vuelta. Después de dos años de contactos, el 10 de febrero de 1.941, la Dama de Elche regresaba a España.

Durante 3 décadas, la escultura fue expuesta en el Museo del Prado, y no fue hasta 1.971 cuando ocuparía su ubicación actual en el Museo Arqueológico Nacional.

En los 123 años de exilio de la figura, tan solo ha regresado a Elche en dos ocasiones. En 1965 permaneció tan solo 15 días en la ciudad, para festejar el séptimo centenario del Misteri d´Elx. 41 años después, en 2006, la escultura protagonizó la inauguración del Museo Arqueológico y de Historia de Elche y durante seis meses estuvo expuesta en la Torre del Homenaje del Palacio de Altamira.

Los misterios de la dama

¿A quién representa la Dama de Elche? Ese es uno de los grandes misterios sin desvelar de esta pequeña pieza de 56 centímetros de alto, 45 de ancho y 65 kilos de peso. Entre las diferentes interpretaciones realizadas, cobra peso la hipótesis de que representa a una dama de la aristocracia íbera divinizada por sus descendientes.

La figura datada entre los siglos V y IV antes de Cristo, fue tallada en una piedra caliza con más de 12 millones de años de antigüedad. Desde su aparición mucho se ha debatido sobre la funcionalidad de esta pieza, un misterio cuya respuesta parece encontrarse en una oquedad que presenta en su parte trasera. Después de numerosas conjeturas y análisis, un análisis realizado por investigadores del CSIC, señaló en 2011 que ese hueco contenía restos de cenizas de huesos humanos, por lo que concluyeron que la Dama de Elche es una urna funeraria. No obstante, hay otras interpretaciones que apuntan a que servía para recoger ofrendas o, incluso, para que la voz del sacerdote se escuchara mejor.