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El temor de los sanitarios: “Es posible que la cuarta ola comience en Semana Santa”

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Maria Aguirre  – NIUS Diario

  • Los expertos señalan que la incidencia acumulada de casos, por encima de 200, sigue todavía siendo muy alta

  • La ralentización de la caída de los contagios y los datos preocupantes de Cataluña hacen presagiar que la curva pueda volver a subir

Superada la tercera ola, el temor se centra ahora en iniciar una cuarta justo cuando la campaña de vacunación comience a coger ritmo. A poco más de un mes de Semana Santa, los expertos temen que ésta pueda ser un detonante para que aumenten los contagios, como lo fueron las vacaciones de verano y las Navidades, en la segunda y tercera ola. La viróloga del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa Margarita del Val lo advertía hace unos días: a finales de marzo, coincidiendo con el inicio de la Semana Santa, podría comenzar esta cuarta oleada. Justo seis semanas después de alcanzar el pico de contagios de la tercera.

“Es una posibilidad, ciertamente. La incidencia acumulada está descendiendo de forma global de una manera mayor de lo que esperábamos, pero seguimos teniendo una incidencia que todavía no se encuentra por debajo de la que tuvimos en noviembre, antes de que empezara la tercera”, señala Jose Jonay Ojeda, especialista en Medicina Preventiva y Salud Publica y uno de los portavoces la Sociedad Española de Salud Publica y Administración Sanitaria (SESPAS). “Mientras tengamos unas cifras de incidencia como las que tenemos ahora, haciendo más vida en interiores que en exteriores, y con las nuevas variantes, esa posibilidad de la cuarta ola sigue existiendo y no la podemos descartar”, apunta.

Su opinión es semajante a la de otros especialistas. “No sabemos si va a haber una cuarta ola en Semana Santa. El ritmo de vacunación sigue siendo lento y eso empeora las posibilidades de mejora”, asegura el investigador del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, Joan Carles March.

El objetivo es retrasar la cuarta ola lo más posible. El profesor de Epidemiología de la Universidad de Alcalá y de la de Johns Hopkins y otro de los portavoces de SESPAS, Manuel Franco, así lo explica: “Desde el punto de vista de Salud Pública, lo que nos gustaría es retrasar esta cuarta ola a después de verano. Eso querría decir que hemos sido capaces de mantener muy baja la incidencia hasta esa fecha. Y a la vuelta de las vacaciones de verano, cuando en otoño bajen las temperaturas, que es lo más le gusta al virus, podría comenzar la cuarta ola, coincidiendo con una campaña de vacunación mucho más avanzada, por lo que la controlaríamos mucho mejor”.

Esta semana España ha superado el nivel de riesgo extremo en incidencia acumulada (IA) al bajar de los 250 casos por cada 100.000 habitantes en 14 días. Pero seguimos en riesgo alto, con unas UCI todavía muy saturadas, sobre todo, en algunas comunidades como Madrid, donde el 45% son enfermos covid. “Hay mucha variabilidad en las medidas que han tomado cada una de las comunidades. No es lo mismo en aquellas que estando en nivel extremo aplicaron muchísimas medidas y ahora están planteándose relajar alguna de ellas que en aquellas comunidades que aún estando en ese nivel de riesgo extremo no pusieron tantas, por lo que ahora es contraproducente relajar”, señala Ojeda.

Por si fuera poco, la caída de contagios parece que se ralentiza. La incidencia acumulada a 14 días está frenando su caída. De bajadas de hasta 40 puntos en un jornada se ha pasado a descensos de menos de la mitad en los últimos días. Hay comunidades además con datos preocupantes. Es el caso de Cataluña, donde la velocidad de transmisión del virus, el indicador Rt, ha superado otra vez el umbral de control del virus, situándose en 1,01, mientras que el riesgo de rebrote sube cinco puntos y está en 273.

Con estas cifras, será difícil que se pueda llegar a Semana Santa con 50 casos por cada 100.000 habitantes, la frontera en la que, según las autoridades sanitarias, la pandemia podría controlarse. “Aunque hemos bajado mucho, seguimos rondando los 200 y pico y necesitamos medidas para disminuir los contagios mucho más agresivas de las que tenemos ahora”, señala Franco. Y añade: “Aunque necesitamos un periodo de descanso y de vacaciones, esa relajación debería ser lo más cuidadosa posible. En vez de hablar de salvar la Semana Santa, deberíamos pensar en cómo pasar unos días de descanso de la manera más segura posible: manteniendo la distancia, evitando las reuniones en sitios cerrados, y promoviendo los espacios al aire libre”.

“En mi opinión, hay que abrir muy lentamente y pensar en ir hacia una tendencia de covid cero con un confinamiento duro”, señala March. “La covid cero es una estrategia radicalmente diferente de la que se sigue en España y en el resto de Europa, donde se ve el contagio como algo inevitable y se toman medidas de contención, que no de eliminación. El objetivo no es hacer desaparecer el virus sino allanar la curva para evitar sobrecargar los hospitales. Así España cronifica la transmisión del virus y genera medidas de escalada y desescalada de restricciones, como el toque de queda y la prohibición de salir de su municipio o de su comunidad, que deberían ser excepcionales”, añade.

El reto ahora no es solo que baje la curva sino que se mantenga en el nivel más bajo durante el mayor tiempo posible. A mediados de junio pasado la incidencia acumulada descendió hasta los 10 casos por 100.000 habitantes a 14 días pero no fuimos capaces de sostener esa cifra más allá de julio. “Tiene más efecto el autocontrol de cada persona que las medidas que se publican en el boletín de la comunidad correspondiente. Estamos en un momento muy delicado, de fatiga pandémica”, explica Ojeda. “Cuando vemos que algo mejora, cambiamos nuestras actitudes y nuestros hábitos”. Veremos si somos capaces de no entrar en la siguiente ola.