Quizá no tenga el glamour de Windows, de los Macs o Google Drive. Pero el protocolo de intercambio de ficheros FTP ha sido clave para el desarrollo de la informática e Internet. El pasado viernes el protocolo FTP cumplió 50 años.

Es uno de los pocos estándares que nació en los albores de la informática, mucho antes de que Internet se hiciera pública, y que aún se usa masivamente en nuestros días.

Actualmente hay casi 4 millones de servidores FTP activos, y millones de páginas web están almacenadas en servidores que usan este protocolo para actualizar la web o subirla al servidor del proveedor de Internet. Pero, ¿qué es FTP y por qué es tan importante?

File Transfer Protocol o FTP,  es decir, Protocolo de Transferencia de Ficheros, es un estándar publicado el 16 de abril de 1971 para intercambiar archivos entre ordenadores. Aún faltaban 20 años para que Internet se abriese a todo el mundo y para que se creasen las páginas web, así que era diferente a como es ahora.

Se llamaba RFC 114 y permitía acceder a un ordenador y descargar ficheros de ciertas carpetas.

Este estándar fue evolucionando con sucesivas mejoras. En 1980 adoptó el protocolo TCP/IP en el que se basan las páginas web y la Internet moderna, y en 1985 nació oficialmente FTP, que es el mismo estándar que usamos hoy en día

¿Qué hace a FTP tan especial? Principalmente, su sencillez de uso y su facilidad para conectarse a otro ordenador de forma remota, y descargar o subir ficheros.

Con solo conocer la dirección IP del ordenador y el puerto de entrada se puede descargar los archivos que comparte o subir los nuestros, incluso en modo anónimo sin contraseña (aunque lógicamente la mayoría de los servidores FTP piden nombre de usuario y contraseña).

Durante dos décadas antes de Internet y en los primeros años de la Red el protocolo FTP fue casi el único que existía para intercambiar ficheros entre ordenadores, descargarlos de una página web, o incluso almacenar las propias webs. Y aún se sigue haciendo. Muchos proveedores de Internet aún permite almacenar la web en un servidor FTP antes de subirla a Internet, y desde ahí se va actualizando.

Con programas como Filezilla es muy sencillo montar tu propio servidor FTP para intercambiar archivos a nivel personal, aunque hoy en día todos los navegadores integran un cliente FTP para acceder a estos servidores sin instalar aplicaciones adicionales. Cuando descargas un archivo de una web, en muchos casos aún se sigue haciendo desde un servidor FTP, aunque tu no lo sepas.

El protocolo FTP en sí mismo no es demasiado seguro, porque aunque usa nombre de usuario y contraseña no se encripta la conexión, y un hacker experto puede interceptarla y ver los archivos que se están intercambiando. Por eso existen aplicaciones como SCP SFTP que encriptan la conexión.

FTP acaba de cumplir 50 años, y como hemos visto aún se usa de forma masiva para intercambios personales y copias de seguridad. Especialmente por aquellos que se resisten a usar la nube de las grandes compañías, masivamente espiada.

Sin FTP Internet no se habría extendido ni popularizado tan rápidamente en todo el mundo. ¡Feliz cumpleaños!