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El profesor que propone cambiar la educación a golpe de verso: “Hay que enseñar para la vida”

El profesor que propone cambiar la educación a golpe de verso: "Hay que enseñar para la vida"
El profesor que propone cambiar la educación a golpe de verso: "Hay que enseñar para la vida"

Marta AguirreGomezCorta-NIUS Diario

  • Profesor de secundaria, defiende que los alumnos deben aprender a reflexionar y debatir

Su vídeo de cómo debería ser la educación en las escuelas se ha hecho viral en las redes sociales con más de medio millón de visitas. Nino Cervera Martín (1982, La Laguna, Tenerife), decidió lanzar esta “especie de rap sin serlo” para que “llegase a más cabecitas”. “Es el mismo discurso del que hablaba en mi instituto, con mis compañeros, con mis amistades, pero las redes sociales son un amplificador y quería comprobar si más gente compartía mi visión, y se ve que sí, que hay bastante”, asegura.

Profesor de secundaria de Geografia e Iniciativa Emprendedora, Cervera ha sido profesor de Experto Universitario en docencia bilingüe en la Universidad de La Laguna. Dirige, además, junto a una compañera, una organización de formación, Cambium, en la que enseñan a gente joven habilidades comunicativas, gestión emocional o búsqueda de la vocación.<

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Pregunta. ¿Eres el profesor que le hubiera gustado tener?

Respuesta. No siempre, pero intento serlo. Antes de entrar en clase me digo: “Voy a intentar dar la mejor clase que se ha dado nunca”. Lógicamente, luego entro en clase y eso no es así. Pero la pregunta es: “¿La clase salió mejor por haberme propuesto que fuera la mejor clase?”. Pues yo creo que sí. Si uno intenta hacer las cosas lo mejor que puede, van a salir mejor que si ni siquiera se lo plantea. No siempre sale, pero, en general, siempre hago cosas sobre enseñanzas para la vida. En cada clase me paro y pienso: “¿Qué se van a llevar de esta clase? ¿Qué van a sentir? ¿Qué van a pensar? ¿Qué utilidad van a sacar?”. Da igual que sea el Imperio Hispano o Cómo montar una empresa, me da igual la materia, me da igual el contenido. La pregunta es la misma: qué habilidades se van a llevar aplicadas a la vida real en la clase que voy a dar hoy.

P. ¿Por qué hay que enseñar de manera diferente a como se hacía antes?

R. La respuesta es súper sencilla. Hay que enseñar habilidades que se van a necesitar para el presente y para el futuro, a parte de los contenidos. Los contenidos hay que entenderlos, pero los contenidos ya están, no es como antes, que estaban en una biblioteca y punto final y el profesor tenía que transmitirlos porque si no, no había manera que uno supiera qué era la Segunda Guerra Mundial. Ahora los contenidos están en el móvil. Por eso ahora hay que enseñar a entenderlos, a elegir las fuentes de información, pero, sobre todo, habilidades para la vida. Cuando salimos al mundo real, ¿qué te hace falta? Te hace falta reflexionar, ser crítico, debatir, negociar, tener la mente abierta… Y si todo eso lo necesitamos fuera, ¿por qué en la educación no invertimos tiempo para enseñar todo eso?

P. ¿El profesor se tiene que despegar del libro de texto?

R. El libro está bien, es un apoyo, una fuente de información, hecho por gente muy buena. Lo que no sirve es el libro como si el profesor no existiera. Eso de: “Página 100, ejercicio 7 y 14, media hora, todo el mundo en silencio”. Eso es lo que no sirve. Pero yo con el libro puedo hacer también actividades increíbles. El libro como herramienta, igual que el móvil como herramienta. La educación no es ni un libro ni un móvil, sino metodología y el profesor enseñando cosas reales.

P. ¿Quién tiene más la culpa de un suspenso, el alumno o el profesor?

R. Cuando alguien suspende, yo me hago esta pregunta: ¿suspende porque no sabe, porque no puede, o porque no quiere? Si no quiere, intentas motivarle, pero es difícil. Y ahí la culpa es quizás del alumno. Si no puede, es responsabilidad del profesor ayudarle. Y si no sabe, se le enseña. En la primera tiene la culpa el alumno y en las otras dos, el profesor. Si no quiere, habrá que analizar los factores socioculturales o personales que le están influyendo. Pero si alguien que está en mi clase me dice: “Paso, profe, es que no quiero”, hablo con él, le motivo, adapto… pero si me dice no quiero, ahí es donde es difícil.

P. Dice en su ‘rap’ que hay que ser profesores guías y no tanto policías… No se trata solo de mandar sino de darles confianza. ¿A qué se refiere con eso?

R. Según un estudio, lo que más influye en el éxito educativo es la confianza y las expectativas del profesor en el alumno. El profesor tiene que ser guía, tiene que tener confianza y buenas expectativas. Empoderar al alumnado en que sí puede y sí sabe. Cuando uno es policía, lo que mete es miedo y con miedo no se aprende. Si vas con miedo a hacer una exposición o a responder, vas a hacerlo mucho peor que si vas con confianza, con alguien que te guía y te acompaña. Un profesor tiene que ser como un entrenador de un equipo deportivo, que está en el día a día y te prepara para lo importante. No una persona que fiscaliza, que echa broncas y que actúa como un policía.

P. ¿Sirve para algo que los alumnos se metan el temario en tres días y luego lo vomiten en el examen?

R. Los exámenes pueden ser útiles, hay buenos exámenes. Pero si un examen es solo de repetir, tú le vuelves a hacer la prueba un mes después e, incluso, una semana después, y la nota es la mitad. ¿Ese tiempo no se podía haber invertido en algo más útil? Puede haber otro tipo de exámenes, en el que las preguntas sean más de conectar con la actualidad, de reflexionar, de sacar las ideas principales, de argumentar… Los exámenes pueden ser útiles y una buena forma de evaluar, el problema es que muchos solo los utilizan como única forma de evaluar.

P. Defiende que los alumnos tienen que reflexionar más que memorizar. ¿Cómo se enseña a un alumno a pensar?

R. Es complicado, porque es algo que hay que ir entrenando desde que son pequeños. A mí me gusta que mis alumnos siempre busquen dos o tres opciones alternativas, da igual el tema que esté dando: una persona que esté pensando lo contrario, ¿qué argumentarías? Les animo a que utilicen el pensamiento crítico, que busquen varias soluciones a un problema. Les intento lanzar muchas preguntas, muchos retos, que se respondan desde diferentes perspectivas. Da igual que sea la conquista de América. ¿Si hubieras sido castellano, qué hubieras pensado? ¿Y si hubieras sido azteca o inca? ¿Quién tenía razón? Cada uno tenía su realidad. Ahí se les enseña que ponerse en el lugar de otra persona, la empatía, es una forma de desarrollar el pensamiento. Pero al final hay que desarrollar un pensamiento que sea riguroso, profundo, tocar habilidades cognitivas diferentes para que ese pensamiento pueda desarrollarse.

P. Habla de meter la vida dentro de las clases, ¿es una manera de motivar e implicar más a los adolescentes?

R. Si la educación es una preparación para la vida, y están con nosotros desde que tienen tres años hasta los 18 y en la Universidad hasta que tienen 23-24 años, ¿cómo en todos esos años, seis horas cada día, no vamos a enseñarles las habilidades para la vida real? Porque luego se sale a la vida real y hay que pagar unos impuestos, hacer una entrevista de trabajo, una declaración de la renta, cambiar una bombilla, cuidar una planta, saber superar una ruptura, afrontar una muerte, y ahí te das cuenta que hiciste muchas raíces cuadradas, polinomios y sintagmas verbales pero no te enseñaron nada de lo anterior. Y no digo que las matemáticas y la lengua no sean útiles, pero también lo demás. Se debería hacer un listado de lo que necesitamos como seres humanos de adultos y eso meterlo dentro de las clases. Si le preguntas a un alumno o alumna qué le gustaría aprender, te dice que a hacer un currículum, una entrevista de trabajo, a hablar bien en público, a saber decidir su futuro, a tomar decisiones, a ser empático o creativo. Y eso creo que muchos profesores lo hacen pero, en general, es una de las quejas: que no hay habilidades de la vida real dentro de las clases en los 15 años que dura el sistema educativo.

P. Tampoco se os enseña a vosotros como profesores a enseñar este tipo de cosas.

R. Totalmente. El máster de educación y el grado de magisterio no te enseñan este tipo de cosas. Por eso creo que uno de los cambios debe ser actualizar toda la formación del profesorado. Se necesita que el personal esté formado en esto y que sea vocacional. Que el caché o la relevancia de su trabajo se equipare a la medicina o la política. Si la educación es el pilar de todo, vamos a darle la relevancia que merece. Muchas personas estudian educación por las vacaciones o porque no sabían qué hacer o porque no es muy complicado. Pero tiene que ser la carrera más vocacional e incluso de las más difíciles, donde se demuestre que tienes habilidades para guiar a la siguiente generación que va a sacar al país adelante.

P. Terminas tu ‘rap’ diciendo: “Quién se atreve a enseñar no debe dejar nunca de aprender”.

R. La gente que se dedica a la medicina, ¿cada cuánto hace cursos? ¿cada cuánto sus colegas exponen sus buenas prácticas? Y los profesores, se saquen una oposición o no, con 23 años cierran la puerta de su clase y la vuelven abrir a los 65 para jubilarse. Y la gente a la que le está dando clase 40 años después no es la misma. La tecnología no es la misma. Por eso hay que estar en continua formación. Igual que le decimos al alumnado que tiene que ser responsable o mostrar interés, tenemos que hacerlo también nosotros.