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El parlamento norirlandés se reúne de urgencia tras siete noches de disturbios lealistas

Un leal asiste a una protesta contra el Protocolo de Irlanda del Norte contra la llamada frontera marítima de Irlanda el 6 de abril de 2021
Un leal asiste a una protesta contra el Protocolo de Irlanda del Norte contra la llamada frontera marítima de Irlanda el 6 de abril de 2021

Daniel Postico – NIUS Diario

  • La Asamblea de Stormont, en receso de Pascua, ha sido convocada para intentar poner fin a la escalada de violencia de los jóvenes lealistas probritánicos contra la policía en la región

  • La decisión de la fiscalía de no procesar a los dirigentes del Sinn Féin que se saltaron las normas del covid para asistir a un funeral del IRA y los problemas del Brexit, los catalizadores

  • Los políticos de las dos comunidades enfrentadas en el territorio coinciden en reclamar el fin de la violencia pero están divididos sobre el motivo que ha provocado el estallido de la ira

El parlamento de Irlanda del Norte ha sido llamado de urgencia (se encuentra en receso por las vacaciones de Pascua) para tratar de poner fin a la violencia y los disturbios en zonas lealistas de los últimos días. Se reunirá este jueves a las once de la mañana. Por séptima noche consecutiva se han producido disturbios en las ciudades de Londonderry, en el norte de la región, y en Belfast, en el este. Se han arrojado cócteles molotov contra la policía y se han incendiado vehículos. Los violentos incidentes han terminado con 41 policías heridos, decenas de detenidos y la sensación de que la tensión se está desbordando en Irlanda del Norte.

La chispa que provocó la violencia callejera de los lealistas (unionistas protestantes partidarios de que Irlanda del Norte siga formado parte del Reino Unido) fue el funeral multitudinario que se celebró por Bobby Storey, el exmiembro del IRA, el grupo armado republicano ya desaparecido, al que asistieron hasta 24 diputados del Sinn Féin, el partido republicano católico favorable a la reunificación de la isla de Irlanda. Durante más de treinta años hubo un conflicto armado en la región entre las dos comunidades, entre republicanos católicos proirlandeses y unionistas lealistas protestantes probritánicos y grupos paramilitares de ambas comunidades. La violencia cesó en 1998, tras dejar un reguero de 3.500 muertos, con los llamados Acuerdos de Viernes Santo, el tratado de paz en que participaron Reino Unido y la República de Irlanda.

Un funeral polémico

Bobby Storey fue un exjefe de inteligencia del IRA condenado a 18 años de cárcel en 1981 e indultado tras los acuerdos de paz, que incluían la liberación de los presos del IRA. Storey también fue uno de los 38 prisioneros del IRA que participaron en 1983 en la cinematográfica fuga de prisión de alta seguridad de Maze, considerada como la prisión más segura de Europa en los años 80. Fue clave en el proceso de paz para convencer a los más radicales de la organización. En los últimos años sirvió como presidente del Sinn Féin en el norte.

El funeral de Bobby Storey se celebró el 30 de marzo en pleno confinamiento por la pandemia. Asistieron la número dos del Sinn Féin, la viceministra principal, Michelle O’Neill, y otros altos cargos del partido. Los lealistas consideran que se rompieron las normal de seguridad del covid. Pidieron que se procesara a los asistentes. La fiscalía decidió no acusar a nadie. Esto provocó la indignación y la furia de los lealistas, que se arrojaron a las calles para protestar. Los políticos están unidos para pedir el fin de la violencia, pero están divididos sobre por qué ha estallado. La ministra principal, la unionista Arlene Foster, condenó la violencia. “A los jóvenes que están enojados les digo que no se creen antecedentes penales. Les arruinará la vida por el resto de su vida, no podrán irse de vacaciones, así que, por favor, desistid de esta violencia”. Añadió que la mejor forma de protestar a partir de la política.

Cruce de acusaciones

Foster también se defendió de las voces que acusan a los políticos unionistas por la retórica utilizada para condenar la impunidad de los políticos republicanos que asistieron al funeral de Storey. Consideran que son el catalizador de la ira juvenil. Dijo que los jóvenes tienen cerebro y que piensan por ellos mismos. Y volvió a cargar contra la policía por no procesar a los asistentes al funeral y pidió la dimisión inmediata del jefe de la policía.

Desde 1998 que en Irlanda del Norte (región británica en el noreste de la isla de Irlanda) hay un gobierno compartido entre partidos unionistas y republicanos. En las últimas elecciones los unionistas de Arlene Foster se impusieron a los republicanos de Michelle O’Neill, que ocupan la vicepresidencia. Desde el Sinn Féin se culpa a los unionistas de los incidentes. Aseguran que ya utilizaban esta retórica antes del funeral de Storey, los señalan como responsables de espolear a los jóvenes lealistas y defienden la labor policial. Y han pedido a la policía una investigación por los desfiles con bandas de música de grupos lealistas del domingo por las calles de Portadown y Markethill, en sur de la región, en los cuales se rompieron también las normas de seguridad del covid.

El presidente de la Federación de Policía de Irlanda del Norte, Mark Lindsay, en declaraciones a la radio ‘BBC 4’, dijo que los jóvenes estaban siendo “utilizados cínicamente por elementos más siniestros de la sociedad” para causar desorden. Afirmó que se había producido una “tormenta perfecta”, incluida la decisión de no procesar a los miembros del Sinn Fein que asistieron al funeral de Bobby Storey y los problemas con el Protocolo de Irlanda del Norte del acuerdo del Brexit.

Ambiente enrarecido tras el Brexit

El ambiente en Irlanda del Norte se ha enrarecido desde que se consumó el Brexit el 1 de enero. La comunidad lealista y unionista era contraria al protocolo del acuerdo del Brexit que firmó Johnson y que dejó partes de la economía norirlandesa dentro del mercado común y que trasladó los controles fronterizos al mar que separa Irlanda del Norte de la isla de Gran Bretaña, donde está el resto del territorio británico. Estos controles significan un mayor papeleo y han provocado problemas de suministro de productos básicos. Fue una de las concesiones que hizo Johnson para cerrar el acuerdo con la Unión Europea y poder cumplir con su promesa del Brexit.  Los acuerdos de paz de 1998 no permiten establecer una frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, por esto se trasladó a la costa.

El enojo de los unionistas y lealistas por el Brexit ha sido manifiesto. Primero fueron los muros de puertos de entrada donde se realizaban los controles y que aparecieron pintados con grafitis amenazantes contra los funcionarios que los realizaban y contra el exprimer ministro irlandés. Las autoridades norirlandesas y europeas decidieron suspender los registros durante unos días para garantizar la seguridad de los trabajadores. Unas semanas más tarde los grupos paramilitares lealistas que firmaron los acuerdos de paz del 98 anunciaron que ya no reconocían ese tratado y que se salían de él. En los últimos días la presidenta del Sinn Féin se dirigió a los norirlandeses y les dijo que estuvieran listos para la celebración de un referéndum de reunificación de la isla. La violencia lealista de las últimas siete noches es la última muestra de los peligrosos efectos que puede tener el Brexit en esta delicada región.