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El nuevo líder de la CDU desafía a Merkel retomando su discurso “relajador” contra el coronavirus

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Salvador Martínez Mas – NIUS Diario

  • Armin Laschet, nuevo líder de la Unión Cristiano Demócrata (CDU), se enfrenta a la canciller Angela Merkel porque no ve en la incidencia de la COVID-19 el dato clave a la hora de acabar o no con las medidas anti-coronavirus.

Armin Laschet no sólo es el flamante líder del partido de los conservares alemanes, la Unión Cristiano Demócrata (CDU). También es el presidente del populoso Land del oeste alemán Renania del Norte-Westfalia. Teóricamente, Laschet puede ser mucho más en el país de Angela Merkel.

Como líder de la CDU, Laschet tiene papeletas para ser el candidato a canciller de los conservadores germanos en las elecciones del próximo 26 de septiembre. Pero en la familia política conservadora germana hay un favorito para reemplazar a la canciller tras esa cita con las urnas. No es Laschet.

El que lleva la etiqueta de favorito es Markus Söder, el presidente de Baviera y líder de la Unión Socialcristiano de Baviera (CSU), un partido hermanado a la CDU. En la pandemia, el problema cuya gestión lo domina prácticamente todo en la política alemana, Söder se ha caracterizado por mantener una línea más bien dura con el SARS-CoV-2, el virus de la COVID-19.

El presidente bávaro ha defendido la necesidad de restricciones como las todavía vigentes en el país, cierres parciales de fronteras y hasta toques de queda en caso necesario. Laschet, por su parte, ya lucía el año pasado como el “relajador” de los conservadores.

Su presión por relajar las medidas de propagación contra el coronavirus acabó dejándolo en mal lugar. Entre otras cosas, en su Land se registró en un matadero uno de los peores rebrotes vistos en Europa tras la primera ola de contagios del coronavirus. Aquello hizo que a Laschet se le llamara con sorna “confinador”, pues el brote obligó a tomar duras medidas de confinamiento en la región afectada.

No obstante, pese a los riesgos que supone ese discurso “relajador”, Laschet ha terminado firmando un logro político que pocos esperaban hace unos meses. Se ha hecho con la presidencia de la CDU. Eso, sumado a la mayoritaria aceptación de la que goza en su Land y probablemente también sus ganas de ser canciller le han llevado desempolvar por sorpresa estos días su discurso “relajador” en la pandemia.

Lo cierto es que a muchos pilló desprevenidos el que Laschet hablara el lunes en un vídeo dirigido a la CDU del Land de Baden-Wurtemberg (suroeste) en contra de la incidencia de 35 nuevas infecciones por 100.000 habitantes en una semana. Esa incidencia, mantenida estable entre tres y cinco días, es la nueva referencia de la que habla ahora Merkel para pensar en relajar las restricciones implementadas para frenar la propagación del coronavirus.

La incidencia no lo es todo en la pandemia, según Laschet

Hasta la reciente llegada de la amenaza de las mutaciones del coronavirus, el limite bajo el cual las relajación era pensable se situaba en 50 nuevos casos por 100.000 habitantes en una semana.

Pese a que tanto la incidencia de 35 como la de 50 aparecen en el corpus legislativo del que se ha dotado Alemania para enfrentarse a la COVID-19, Laschet parecía salirse del guión en su vídeo para decir: “no podemos dejar que toda nuestra vida se calcule en función de valores de incidencia”. “Uno no puede inventarse nuevos valores de referencia para evitar que la vida vuelva a tener lugar”, señalaba Laschet.

Sorprendía Laschet con esas palabras porque este político, que lleva muchas horas de negociación con Merkel y el resto de presidentes regionales, había señalado que la última reunión entre los líderes de los Länder y la canciller había sido una cita que se había desarrollado en “armonía”.

Laschet “reta” a Merkel

“¿A qué viene ahora que Laschet se queje de la importancia de la incidencia de la COVID-19?”, se han preguntado muchos. Laschet ha tratado de aclarar a toro pasado y sin éxito que él se estaba quejando, ante todo, por las posiciones en el debate que han tomado algunos “activistas” según los cuales habría que buscar una incidencia de cero nuevos casos por 100.000 habitantes en la ultima semana.

En el diario generalista berlinés Der Tagesspiegel tienen clara la respuesta al interrogante generado por Laschet. El presidente de la CDU y de Renania del Norte-Westfalia está lanzando un “reto” a Merkel, según se leía en una de las últimas crónicas políticas de este periódico de la capital. En todo esto, el Der Tagesspiegel ve “una lucha de poder abierta” en la que “la incidencia” se está politizando.

El telón de fondo de la batalla es una tendencia a la baja de las infecciones que parecía frenarse a finales de esta semana. A esto acompaña la posibilidad de que las mutaciones del coronavirus generen una tercera ola de contagios y, cómo no, unas importantísimas elecciones generales que tendrán lugar en poco más de medio año.

Laschet quiere ser el “anti-Söder”

En esa lucha política contra la línea de Merkel frente al coronavirus, en la que Laschet quiere reivindicarse como un candidato a canciller conservador “anti-Söder”, según el diario Süddeutsche Zeitung, la próxima batalla se libra el día 3 de marzo. Entonces vuelven a reunirse con Merkel los presidentes de los Länder para decidir cómo seguir lidiando con la pandemia.

Por su posición en la CDU, y seguramente también por sus aspiraciones políticas, Laschet estará a la cabeza de quienes quieren disfrutar en Alemania de lo conseguido con semanas de lo que aquí se llama “confinamiento”. Laschet, a sus 60 años recién cumplidos, no está sólo. También hay otros presidentes regionales que quieren decidir relajar o no teniendo en cuenta más factores que la incidencia.

Desde mediados de diciembre, las escuelas y guarderías están cerradas en Alemania. Algunos de esos centros comenzarán a abrir próximamente. Pero, salvo las peluquerías que reabrirán el 1 de marzo, la idea de Merkel y compañía es que los comercios no esenciales no se abran hasta que no se esté por debajo de esa incidencia de 35 nuevas infecciones por 100.000 habitantes en una semana.

En Alemania, las industrias del turismo y la hostelería, al igual que la del tiempo libre, están cerradas desde noviembre.

Según datos del Instituto Robert Koch (RKI), la agencia federal de prevención y control de enfermedades, la incidencia media en Alemania se encontraba este jueves en 57,1 nuevos casos por 100.000 habitantes en los últimos siete días. Un día antes, el número era de 57.

Desde que comenzó la pandemia, se han infectado con el coronavirus 2,3 millones de personas. Han perdido la vida otras 66.698, según los datos que manejaba el RKI este jueves.