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El largo historial de traspiés que lastra la imagen de AstraZeneca y aumenta la desconfianza en su vacuna

La vacuna de AstraZeneca presenta algunas ventajas con respecto a las demás, pero quedan eclipsadas por su mala gestión y comunicación.
La vacuna de AstraZeneca presenta algunas ventajas con respecto a las demás, pero quedan eclipsadas por su mala gestión y comunicación.

Irene Fernandez Novo – NIUS Diario

  • La vacuna de AstraZeneca acumula una serie de errores, dudas y falta de transparencia que generan mucha desconfianza en los ciudadanos

  • Tiene ventajas con respecto a las vacunas de Pfizer y Moderna, pero han quedado eclipsadas por la mala comunicación de la compañía

  • Desarrollada por la Universidad de Oxford, lo que le supone un importante aval científico, era una de las vacunas más prometedoras

Es buena, eficaz y segura. Llegó la tercera a la meta. Y es más barata, fácil de fabricar y de almacenar que las de Pfizer y Moderna. ¿Todo ventajas? Eso parecía. Pero a pesar de todo esto, la vacuna de AstraZeneca solo ha generado dudas, decepciones, sorpresas y desconfianza. ¿El motivo? Una mezcla de mala comunicación, falta de transparencia y mala gestión de la información. Aderezado, además, con un conflicto permanente con la Unión Europea por la falta de suministro. 

30 millones de dosis ‘escondidas’

Lo último en el culebrón Londres-Bruselas es el hallazgo de casi 30 millones de dosis de esta vacuna guardadas por la farmacéutica en Italia.  En un principio se especuló con que las dosis iban a ser exportadas al Reino Unido. Aunque, según la compañía, las vacunas encontradas tienen como destino Europa y países con menos recursos. Un cargamento que supone casi el doble de las 16 millones de dosis que ha recibido hasta ahora la UE por parte de AstraZeneca, con constantes incumplimientos de la farmacéutica anglo-sueca en las entregas comprometidas a los socios europeos.

Mientras, la compañía abastece sin retrasos al Reino Unido con las dosis que se producen en las plantas europeas. Ursula von der Leyen ha dicho “basta”, y ha amenazado a Boris Johnson con vetar las exportaciones de esas dosis hacia el Reino Unido, algo que estudiará este jueves la Comisión Europea.

Datos “desactualizados” y “engañosos”

Pero la crisis con la UE no es el único frente que tiene abierto AstraZeneca. Esta misma semana, el propio NIAID de Estados Unidos (Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas) ha tenido que enmendarle la plana por presentar datos de eficacia de su vacuna “desactualizados y potencialmente engañosos”.

El lunes, AstraZeneca presentaba una eficacia del 79% ante el comité de expertos que evalúa sus ensayos en EE.UU., pero lo hacía con datos hasta el 17 de febrero. Los datos más recientes la rebajan al 69-74%, pero la empresa no los incluyó en su comunicado. ¿El objetivo? Aparentar una eficacia mayor de la real.

Los expertos concluyen que decidieron publicar el dato “más favorable, en vez del más reciente y completo”. El NIAID le exigía entonces “datos de eficacia más precisos y actualizados” y la farmacéutica se comprometía a proporcionarlos “en 48 horas”.

La pregunta es ¿qué necesidad tenía la compañía de “engañar” al ofrecer esa información? Porque todo esto no hace sino dañar todavía más la reputación de una vacuna que todavía no ha sido autorizada en EE.UU. Hasta la máxima autoridad científica de ese país, Anthony Fauci, director del NIAID, expresa abiertamente su decepción en el diario Stat, y se confiesa un poco “un poco aturdido” por la actuación de AstraZeneca.

Sólo 72 horas después, la farmacéutica ha revisado sus datos de eficacia a un 76% y a pesar de las críticas de falta de trasparencia no ha publicado todos sus resultados, se ha limitado a difundir una nueva nota de prensa que enmienda la del lunes.

Llueve sobre mojado

Y no es la primera vez que ocurre algo así. La desinformación, la mala comunicación, prácticas inusuales o directamente el engaño han estado ahí desde el principio.

Ya en septiembre de 2020, la FDA descubrió que la compañía había tenido que parar sus ensayos por un posible y grave efecto secundario en uno de sus voluntarios. Pero no se enteraron por AstraZeneca, sino por los medios de comunicación.

En noviembre, al publicar los datos de sus ensayos en fase III, hubo sorpresas. Su vacuna funcionaba, pero la eficacia variaba mucho según distintas dosificaciones. Y curiosamente, era mayor con media dosis que con una dosis inicial de la vacuna. AstraZeneca presentó una eficacia del 70%, pero esa cifra resultó ser una media.

Dos dosis completas de la vacuna tenían un 62% de eficacia para prevenir la covid sintomática, pero cuando se administraba media dosis y después una dosis completa, la eficacia aumentaba hasta el 90%. ¿Cómo podía ocurrir esto? Mientras los expertos se afanaban en tratar de entenderlo, AstraZeneca acabó confesando que se había tratado de un error en la dosificación. “Pura serendipia, un hallazgo fortuito”. La compañía nunca pudo dar una explicación, más allá de esto.

En diciembre, EE.UU. alertaba de que no había suficientes participantes mayores de 55 años en los ensayos de AstraZeneca. La EMA alerta de lo mismo en enero, cuando la vacuna se aprueba en Europa. Países como Francia, Alemania, Italia o España deciden entonces no usar la vacuna en mayores de esa edad, con el daño (comercial y de imagen) que supuso para la farmacéutica. Aunque esto ha cambiado ahora, tras otra de las últimas crisis a las que ha tenido que enfrentarse.

Y además, las trombosis

Hablamos de la reciente investigación de una serie de episodios de coagulación y trombosis muy infrecuentes, por su posible relación con la vacuna. Fueron muy pocos casos, pero llamativos, y ocuparon portadas a diario. AstraZeneca tardó en desvincularse de ello, y la EMA concluyó la semana pasada que no había causalidad. Ahora piden tranquilidad y confianza en la vacuna. Sus beneficios superan con creces los riesgos, insisten una y otra vez desde la EMA y la OMS.

Tras ello, España y el resto de países han retomado la vacunación con AstraZeneca. España, incluso, ha ampliado su uso para mayores de 65 años. Pero tras esta larga serie de traspiés, el nivel de confianza de los ciudadanos en esta vacuna ha caído en picado. En España, una encuesta reciente muestra que si hace un mes el 25% de los encuestados la veían como “insegura”, la semana pasada el porcentaje subía al 52%.

Esta vacuna, por cierto, fue desarrollada por la Universidad de Oxford. Que fueran ellos quienes la desarrollaron suponía, hasta que se comercializó, un aval científico en toda regla, que después ha quedado eclipsado por la mala gestión de AstraZeneca.