El jefe del CNI usó fondos reservados para amenazar a Corinna y ‘limpiar’ su casa

El jefe del CNI usó fondos reservados para amenazar a Corinna y ‘limpiar’ su casa

El director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, destinó dinero de los fondos reservados de los servicios secretos para amenazar a Corinna Sayn-Wittgenstein y ‘limpiar’ su casa de documentos comprometedores sobre los negocios corruptos de Juan Carlos.

OKDIARIO ha tenido acceso a documentos, correos electrónicos y mensajes telefónicos que prueban una operación del espionaje español encaminada a recuperar los documentos que conservaba la princesa alemana y que afectaban a los negocios internacionales de Don Juan Carlos, entonces Rey de España.

Un correo enviado por el general a Corinna, fechado el 11 de junio de 12 mostraba la tensión existente entre el jefe de los servicios secretos españoles y la “novia” de Juan Carlos. Recibía un mensaje de Madrid de Sanz Roldán, oculto tras la identidad de Paul Bon. Le decía: “Cualquier tipo de filtración de este tipo de información tendría en este momento unas consecuencias devastadoras para la institución y para tu imagen”.

Con la excusa de dar ‘protección’ a la princesa alemana, el CNI contrató con cargo a los fondos reservados a una empresa formada por mercenarios. Esta ‘compañía’ estaba radicada en Mónaco, donde Corinna tenía sus oficinas y una de sus residencias. Los supuestos ‘guardaespaldas’ de Corinna, durante una operación de algo más de tres semanas, perpetraron los planes dictados desde Madrid. Todo ese operativo quedó registrado en una serie de emails, que pone al descubierto este periódico.

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Cuando Corinna se percató de la “falsa” protección ofrecida por los mercenarios y técnicos de la empresa de seguridad, y de que sus intenciones no eran evitar amenazas externas sino espiar, protestó ante su ex pareja sentimental. A partir de ese momento llegaron las amenazas.

Presiones y amenazas veladas

OKDIARIO dispone de una serie de mensajes en los que su interlocutor del CNI, el director Sanz Roldán, que se hacía llamar Paul Bon, eleva el tono de voz en sus mensajes. El 18 de mayo de 2012 le dice: “Nunca fue nuestra intención tratarla de manera inapropiada… Todo lo contrario, como sabe, la intención siempre ha sido la de ser completamente respetuoso y lo más eficaz posible… A este respecto, también creemos que tenemos que ser lo más claros posible”.

La Dirección de los servicios secretos insistía: “No hay ningún problema con tu seguridad personal. No hemos detectado ningún tipo de amenaza contra ti o tu familia”. Pero la princesa sospechaba de que la amenaza procedía de dentro.

El 11 de junio comprobaba en otro email cómo aumentaba la tensión. Recibía un nuevo mensaje de Madrid de Sanz Roldán, oculto tras la identidad de Paul Bon. Le decía: “Cualquier tipo de filtración de este tipo de información tendría en este momento unas consecuencias devastadoras para la institución y para tu imagen”.

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Corinna Zu Sayn Wittgenstein, en un foro empresarial en San Petersburgo. (Foto: Getty)Corinna desde aquellos días vive sometida a una gran presión, con seguimientos y controles en todos sus viajes, de la que responsabiliza a la cúpula de La Casa, en la carretera de La Coruña. Incluso, como ha confesado a su entorno más íntimo y reconoció en la grabación de Villarejo, sigue temiendo por su vida.

Corinna llamó a Don Juan Carlos y se quejó de lo que estaba sucediendo: “No entiendo lo que pasa. ¿Ésta es tu gente? –refiriéndose a los mercenarios de Mónaco– No entiendo nada”. Sobre todo, cuando se presentaron en su propiedad 6 ó 7 mercenarios con aspecto de hombres duros. Uno de ellos le hizo un comentario que le puso sus mechones rubios de punta: “No se preocupe. Usted está segura. Puedo romperle el cuello a cualquiera en unos minutos”.

Las sospechas de Corinna colmaron su paciencia cuando le pidieron “por orden de Madrid” que reuniera “toda la información peligrosa y comprometedora”. Más tarde desaparecería.

En uno de sus viajes, cuando regresó a Mónaco, Corinna encontró a los operarios de la agencia revisando todos sus ordenadores y archivos. Y se percató definitivamente de que aquello no era una protección. Estaban hackeando sus ordenadores para entregar al CNI todos sus documentos. Mientras tanto, recibía llamadas del general Sanz Roldán para sondear su estado de ánimo, pero nunca le decía la verdad de lo que estaba ocurriendo.

Sanz Roldán entra en escena

Corinna, que había mantenido una relación sentimental con el monarca durante ocho años, desde que se conocieron en febrero de 2004 en una cacería en tierras castellano-manchegas, se convirtió en un personaje proscrito para el “equipo habitual” de Su Majestad. La princesa cayó en desgracia a raíz de otra jornada cinegética: el accidente de caza en Botswana que provocó la fractura de una  de las caderas de Don Juan Carlos y su posterior ingreso en un hospital madrileño.

A partir de aquel día, el 13 de abril de 2012 -vísperas de la efemérides del 81 aniversario de la II República- Corinna caía en desgracia y se veía obligada a abandonar España. El escándalo provocó un cortocircuito en las relaciones sentimentales con Su Majestad (SM).

Tras el accidente de Botswana, no transcurrió mucho tiempo para que la princesa alemana recibiera una llamada del director del CNI, Sanz Roldán, en la que le ofrecía protección, en nombre del Rey. La princesa, tras fatídica cacería, se había puesto en contacto con la Casa del Rey para ofrecer su servicio “para lo que fuera necesario”.

Después se repitieron otras llamadas y mensajes del director del CNIpreguntándole por su situación. Era una pose fingida porque, en el fondo, lo único que le preocupaba era “la información peligrosa y comprometedora” sobre SM, a fin de recuperarla o que la guardara en un lugar seguro.

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El mismísimo Don Juan Carlos también contactó con ella y le dijo: “Te vamos a mandar a una gente para que garantice tu seguridad. No queremos a pararazzismetiéndose en tus asuntos. Nos preocupa que se enteren de información que te pueda hacer daño”.

La Dirección del CNI estableció con Corinna un sistema de comunicación a través de una serie de direcciones de email que fueron creadas, exclusivamente, para contactar con ella. Algunos de los correos electrónicos aparecían firmados por dos nombres en clave –“Jonh Smith” y “Paul Bon”– tras los cuales se ocultaba la identidad del general Sanz Roldán, según fuentes conocedoras de los hechos.

Los emails del CNI

Dos semanas después del accidente de Botswana, Corinna recibió dos emails con una diferencia de tan sólo 20 minutos. Uno, de parte de John Smith. El otro, de Paul Bon.

En el segundo correo, recibido el 27 de abril, le decía: “He sido designado por Su Majestad para sobre las acciones realizadas en los últimos días. Por desgracia, la mayoría de ellas no pueden ser reveladas”.

Y añadía: “Si crees que podemos dar más pasos, por favor háganos saber qué dirección quiere tomar para proceder”.

En ambos correos el remitente se dirigía a ella como “Dear Mrs Sayn Wittgenstein” (“Querida señora…”) y se despedía con un “yours sincerely”(“Sinceramente tuyo”).

El autor de los emails utilizaba en ambos textos para referirse al entonces Rey el término inglés “HM” (“His Majesty”), lo equivalente en español a Su Majestad (SM). En uno de ellos, en la casilla de “asunto”, escribía: “Actions” (“Acciones”).

Los textos están escritos en inglés porque es la lengua preferida por Corinna para sus conversaciones comerciales y personales de importancia. La princesa habla perfectamente el alemán –su idioma materno- y domina aceptablemente el español, pero se encuentra más segura con el inglés.

El general Sanz Roldán domina también la lengua inglesa desde que estuvo destinado, en sus años de comandante, como Agregado Militar Adjunto en la Embajada Española en Washington. A lo largo de su carrera militar así mismo ha participado en cursos en Alabama y Oklahoma, en Estados Unidos. También ha representado a España en diversos organismos internacionales.

El hackeo de los ordenadores

En un tercer correo de 17 de mayo de 2012, también firmado con el nombre en clave de Paul Bon ([email protected]), el director del CNI le decía a Corinna -a la que se dirigía como “Dear Princess” (“Querida princesa”)- que “los servicios” que le habían estado prestando durante un tiempo ya no eran “necesarios”. Y le transmitía un consejo: “Sería recomendable que, hasta el momento en el que mandes las cajas negras con los documentos en el sitio que escojas, tengas un guarda de seguridad en tu propiedad”.

Se refería a los documentos sobre Don Juan Carlos y otros negocios que la princesa conservaba en su oficina y que los servicios secretos españoles pretendían poner fuera de circulación a toda costa, en una largo operativo financiado con fondos reservados en el que participaban agentes del CNI.

Pero no le confesaba que el Centro había realizado ya a sus espaldas un barrido y una limpieza total de documentos, que le habían sido sustraídos de su oficina de Mónaco. La promesa de colaboración para protegerla de unos supuestos paparazzis -como también se lo había transmitido el Rey- era la excusa para hackear los ordenadores de su empresa y retirar de la circulación los papeles que dañaban la imagen del monarca.

El objetivo final era conseguir que Corinna se mantuviera alejada de los periodistas y despojarla de los papeles comprometedores de los negocios internacionales de Don Juan Carlos, según fuentes de los servicios secretos que participaron en la operación.

Una fuente próxima a los servicios secretos españoles aseguró a OKDIARIO que el CNI no sólo está preocupados por la documentación de la que pueda disponer la princesa alemana de los negocios del Rey, como reconocía Corinna en la grabación de Villarejo, sino que además por las pistas que hayan podido dejar de las misiones secretas del CNI, financiadas con fondos reservados.

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