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El “islamoizquierdismo” desata la última polémica en Francia

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Pilar Garcia De La granja – NIUS Diario

  • Una encuesta asegura que el 66% de los franceses están a favor de Macron en su lucha contra el islamoizquierdismo

Desde hace semanas no se habla de otra cosa en Francia: el “islamoizquierdismo”. Fue el presidente francés Emmanuel Macron quien declaró la guerra cívica contra el extremismo religioso hace algunos meses declarando que “Francia es un país laico, y quien vive en Francia tiene que aceptar las reglas del país”. Aquellas declaraciones prendieron una mecha de irracionalidad en los países Francia en donde se pasaron el verano y el otoño quemando fotografías de Macron. Desde Argelia hasta Sudán. Miles de personas se manifestaron en las calles en contra del Presidente francés.

Macron habló del “nuevo separatismo francés” que encarna la extremaizquierda apoyada por los movimientos radicales islamistas. Una categoría política de nueva creación que viene a definir la “batalla cultural” en Francia. La extremaizquierda francesa que se ha “empotrado” en las universidades tras años de dejadez y permisibilidad de la izquierda moderada y también por el “miedo a la señalización social” de la derecha. Para Macron hay que dar la batalla y desideologizar la escuela francesa regresando a sus orígenes de laicidad.

Y en Francia, el debate ha pasado de ser “una conversación pendiente” al primer debate social. Hasta el punto que el diario Le Figaro presenta el “islamoizquierdismo” como el problema social más importante de Francia: la lucha ideológica o “batalla cultural” que lidera el Presidente. Una batalla que ha llevado a la expulsión de profesores de instituto o universitarios por la presión social de jóvenes radicales en redes sociales y en las propias instituciones “en la órbita islamista-izquierdista gracias al poder de militantes de extrema izquierda apoyados por activistas cercanos a los Hermanos Musulmanes ”.

La mayoría de los franceses preocupados por el “islamoizquierdismo”

Según una encuesta publicada este jueves por el diario Le Figaro, el 60% de los franceses apoyan el discurso de la Ministra de Educación francesa Frédérique Vidal, que hace unos dias declaró que “el islamo-izquierdismo es una plaga en la sociedad y las universidades”.  La ministra de Educación anunció el martes 16 de febrero en la Asamblea Nacional que iniciaba una investigación para ver exactamente que parte de lo que se enseña en las universidades e institutos es “respeto a las diferencias” y que parte es un discurso supremacista de extrema-izquierda radical que apoya al islamismo. Lo políticamente correcto ha llegado a un punto en Francia en el que la autocensura está a la orden del día. Los propios académicos y profesores universitarios se sienten censurados por la presión de la extrema izquierda, hasta el punto de que la ministra aseguró ” en las universidades no hay debate abierto, ni libertad”.

“En las universidades francesas, el islamo-izquierdismo es permanente”. Gilles Denis, profesor de la Universidad de Lille y miembro del colectivo Vigilance Universities, cuyo objetivo es luchar contra el racismo y el antisemitismo en la universidad aseguraba en la televisión francesa que “la cantidad de hechos que dan fe de un aumento del islamismo en la universidad, y de que éste ha aumentado en los últimos años, y la simpatía de ciertos movimientos de izquierda por esta causa no es ajena”, dijo.

De la encuesta se desprende que el 66% de los franceses aprueba las declaraciones de la ministra y están de acuerdo en la investigación que ha lanzado en las universidades públicas francesas.

Menús sin carne en Lyon la penúltima batalla

El diario Le Monde analizaba este miércoles, la situación desde el punto de vista de los menús en los colegios. Se trata del último ejemplo de la polarización francesa. Se acusa a la izquierda y extrema izquierda francesa de acceder a una reivindicación musulmana poniendo de excusa “la salud y las políticas medioambientales”. Y el debate también ha llegado al gabinete de Macron. El lunes 22 de febrero, la ministra de Transición Ecológica, Barbara Pompili, denunciaba el “debate prehistórico” suscitado por el alcalde izquierdista de Lyon, Grégory Doucet, al imponer un menú único sin carne en los comedores escolares de la ciudad. Una decisión calificada como “vergüenza” por su colega en agricultura, Julien Denormandie.

Se trata, a juicio de los periodistas de una división ideológica dentro de la mayoría entre dos concepciones de la ecología; una se ajusta a los estándares clásicos de la izquierda- derecha, (cuidar el medioambiente, buscar la alimentación sana y equilibrada) mientras que la otra posición impone por la fuerza su “intolerancia”. Y además la presión de los activistas del islamoizquierdismo.

La decapitación del profesor de instituto

La decapitación del profesor de instituto Samuel Paty, tras enseñar en su clase unas caricaturas sobre Mahoma el pasado mes de octubre fue la “gota” para que millones de franceses se levantaran contra lo “políticamente correcto”. El profesor estaba en una clase sobre “los limites de la libertad de expresión”. El joven profesor fue decapitado a la salida del instituto. Entre los detenidos, los padres de unos estudiantes del instituto. Dos semanas antes, Macron había anunciado el Plan para luchar contra “la doctrina islamista”. “existe un islamismo radical que lleva a negar las leyes de la República”, una “ideología” que “afirma que sus propias leyes son superiores” y “trivializa la violencia”, dijo Macron.

En una entrevista con Nius diario, el filósofo y ensayista francés Pascale Bruckner alertaba sobre el islamoizquierdismo radical en Francia, la “comprensión de la izquierda moderada” y la reacción en contra de esta corriente en la extrema derecha francesa. El autor llega a decir que lo políticamente correcto ha llegado a tal punto que “si eres hombre y blanco eres un culpable casi perfecto”. “La izquierda de la izquierda se ha apoderado de luchas emancipatorias como el feminismo y el antiracismo para convertirlas en una religión”.