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El expresidente francés Nicolas Sarkozy es condenado a tres años de cárcel por corrupción y tráfico de influencias

Nicolas Sarkozy
Nicolas Sarkozy

Ana Lorenzo Froufe – NIUS Diario

El caso de las escuchas ilegales se remonta a 2014

El expresidente francés, Nicolas Sarkozy, ha sido declarado culpable de corrupción y tráfico de influencias por un tribunal de París, ha informado la cadena BFM. Ha sido condenado a tres años de cárcel (uno de prisión firme). La sentencia deja en suspenso dos de los tres años de prisión. Según medios franceses, podría no entrar en la cárcel y cumplir la condena con un brazalete electrónico en su domicilio.

El tribunal que le ha juzgado considera que existió un “pacto de corrupción” entre el expresidente, ahora de 66 años, su abogado, Thierry Herzog, y el juez Gilbert Azibert en el “caso de las escuchas ilegales”. Para estos últimos la sentencia incluye penas similares. Los condenados aún pueden recurrir.

El hombre que ocupó el Palacio del Elíseo entre 2007 y 2012 compareció ante la justicia el pasado noviembre. Era la primera vez que un exjefe del Estado francés ocupaba ese banquillo de los acusados. Aunque Jacques Chirac -presidente entre 1995 y 2007- fue juzgado y condenado en 2011 por el caso de los empleos ficticios de la alcaldía de París, su frágil estado de salud le evitó la comparecencia ante el tribunal.

Sarkozy tuvo que responder a las acusaciones de corrupción y tráfico de influencias. La Fiscalía pidió cuatro años de cárcel y una prohibición de cinco años de “actividades profesionales”. Se le acusó de intentar corromper -junto con su abogado Thierry Herzog- a un magistrado, Gilbert Azibert, que era abogado general ante el Tribunal Supremo.

La acusación mantenía que Sarkozy y Herzog le ofrecieron a Azibert un puesto en el Consejo de Estado de Mónaco a cambio de ayuda en otra investigación judicial contra el exmandatario. Se sustentaba en unas conversaciones telefónicas entre Sarkozy y Herzog en febrero de 2014. En ellas hablaban de cómo habían ofrecido el puesto al magistrado si colaboraba con el político para darle a conocer el estado de una investigación sobre la financiación de su campaña.

No ha sido el único procedimiento judicial al que se ha enfrentado el expresidente francés. El pasado octubre fue imputado por asociación de malhechores en relación a las presuntas irregularidades sobre la financiación de su campaña de 2007 y, en particular, por haberse servido supuestamente de dinero procedente de Libia para llegar al Elíseo. Antes, en marzo de 2018, ya había sido acusado por corrupción, financiación ilegal de su campaña y beneficio de fondos públicos libios.