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El clima de la relación entre PSOE y Podemos se enrarece hasta niveles extremos

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Juan Antonio Nicolay – NIUS DIARIO

  • Podemos se abstiene en la votación de la ‘ley Zerolo’ promovida por sus socios de Gobierno

  • Los de Iglesias presentan en solitario enmiendas al Ingreso Mínimo Vital y una iniciativa en favor del indulto de Pablo Hasel

  • La vicepresidenta del Gobierno cuestiona la propuesta de ley Trans de la ministra de Igualdad, Irene Montero

Lo que había venido siendo un goteo, más o menos continuo de pequeñas disputas entre PSOE y Podemos, se ha traducido en una especie de tromba. Los socios de gobierno, que ya no se cortan, orquestaron un martes horríbilis en su ya complicada relación, a base de iniciativas unilaterales, desencuentros, tuis y acusaciones mutuas, directas o indirectas.

Esta vez no hubo que leer entre líneas. Los roces fueron expresos, rotundos y se dieron en la redes, en el Congreso y en la Moncloa. La mejor medida de hasta donde ha llegado el enfrentamiento son los propios hechos.En el Congreso, Podemos decidió abstenerse en la proposición de ley de igualdad de trato, la llamada ley Zerolo promovida por los socialistas. Es la primera vez que un socio no vota favor del otro. Fuentes del PSOE no ocultan su “enfado” por esta abstención. Dicen que abre la puerta a que se deteriore la relación parlamentaria.

En el curso del debate, el diputado de la formación morada Ismael Corte Gómez, acusó de “deslealtad” y de “desvirtuar el pacto de coalición” a los socialistas”. Recordamos, gobiernan juntos. La tramitación de esta ley está, en buena medida, en el origen del martes tormentoso. Podemos acusa a los socialistas de haberla presentado sin contar con ellos, y además la ven “tibia”.

Una petición de indulto y varias enmiendas

En la cámara baja eso no fue todo. Podemos anunció allí además, una iniciativa en favor del indulto del rapero Pablo Hasel, después de haber disputado, también con el PSOE, la semana pasada a ver quién hacía más por revisar las penas contra los delitos relacionados con la libertad de expresión.

Y aún hay un tercer punto de fricción. Los de Pablo Iglesias volvieron a la carga con el diseño del Ingreso Mínimo Vital. Presentaron varias enmiendas porque entienden que la “burocracia” lo está bloqueando y dicen que llevan seis meses reclamando al PSOE que lo mejore.

El ministro aludido, el de Seguridad Social, José Luis Escrivá, optó por no callarse: “El Ingreso Mínimo Vital es una prestación con vocación de permanecer en el tiempo. El consenso que generó en el Parlamento, donde no tuvo ningún voto en contra, debe prevalecer frente a los intentos de algunos de apropiarse de esta medida. El objetivo de todos debe ser mejorarlo”, replicó desde su cuenta de tuiter a sus… socios.

Lo de Moncloa fue menos evidente, pero igual de significativo. En la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, hizo una especie de enmienda a la totalidad del borrador de ley Trans que ha redactado el ministerio de Igualdad.

Diciendo sin decir, Calvo dejó ver que al proyecto de Irene Montero le falta “madurar”, que no ofrece todavía la “calidad normativa” y la “seguridad jurídica” que requieren este tipo de leyes. Y le advirtió, además, que no tenga prisa. “Lo haremos bien”, sentenció como dando a entender que lo que se ha hecho hasta ahora todavía no está bien.

Y a todo esto, Pablo Iglesias en la redes, dejando su pincelada en un día gris para la coalición, confirmando lo que es un secreto a voces. Que el Gobierno “es un terreno de tensión ideológica y de confrontación de intereses”. No, si ya. Cabría responder.

El vicepresidente, en plena tormenta, venía a sostener el debate que abrió sobre la calidad de la democracia española. Su apelación (confusa) al cuento del “traje nuevo del emperador” da a entender que él es el de los pocos que ven las cosas como en realidad son: carencias en la calidad democrática. En el cuento, el rey desnudo.

Cansancio en la oposición

Entre unas cosas y otras, la jornada fue de las de alto voltaje. “Cansa un poquito”, llegó a decir el portavoz del PNV, Aitor Esteban, del permanente “tour de forcé” entre PSOE y Podemos. “No es la mejor forma de consolidar un Gobierno”.

La cuestión ha saltado ya los muros de Moncloa, y lleva camino de convertirse en cuestión de Estado. “No usen la cámara para meterse el dedo en el ojo”, les dijo Íñigo Errejón, de Mas País. “Es lamentable”, se quejó Sara Giménez, de Ciudadanos. En la sesión de control, la derecha en bloque anticipó su intención de dedicar sus preguntas a controlar el estado de las relaciones entre los de Sánchez y los de Iglesias.

Y mientras ellos, a hacer como que no pasa nada. El acuerdo goza de “buena salud”, defiende Adriana Lastra, portavoz parlamentaria del PSOE. Dice que lleva las tensiones “con paciencia”. “Es mutua”, le secunda Pablo Echenique, su homólogo en Podemos. En esto sí, están de acuerdo. Y debe ser mucha.