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El Brexit amenaza el proceso de paz en Irlanda del Norte

Boris Jonhson , primer mInistro británico
Boris Jonhson , primer mInistro británico

Daniel Postico – NIUS Diario

  • Los principales grupos paramilitares unionistas se retiran de los Acuerdos de Viernes Santo de 1998 en la región en oposición al acuerdo firmado por Johnson

  • La UE se plantea llevar al Reino Unido a los tribunales por decidir de forma unilateral extender el periodo de gracia para minimizar los controles en la frontera

  • El parlamento europeo aplaza la votación para ratificar el Tratado de Retirada de la Unión Europea prevista para el 25 de marzo hasta que se aclare la situación

Los principales grupos paramilitares unionistas norirlandeses han anunciado que se retiran de los Acuerdos de Viernes Santo de 1998 en la región en oposición al protocolo de Irlanda del Norte firmado por el primer ministro, Boris Johnson. Consideran que el protocolo daña el comercio interior en el Reino Unido y pone en peligro la continuidad de Irlanda del Norte dentro de la unión de las cuatro naciones que conforman el país. De hecho, los republicanos del Sinn Féin ya han reclamado un referéndum de reunificación de la isla de Irlanda para que la región vuelva a ser parte de la República de Irlanda.

El anuncio de los paramilitares es un duro golpe para el proceso de paz en la región. El protocolo de Irlanda del Norte, incluido en el acuerdo comercial de Retirada de la Unión Europea (UE), fue creado para evitar la frontera física en la isla de Irlanda entre Irlanda del Norte (territorio británico) y la República de Irlanda (territorio europeo). Evitar la frontera era uno de los requisitos de los acuerdos de paz de 1998 que pusieron fin a treinta años de conflicto en la región entre republicanos católicos proirlandeses y unionistas protestantes probritánicos y que dejaron un reguero de 3.500 muertos.

El protocolo establece el traslado de la frontera al mar que separa las islas de Irlanda y de Gran Bretaña. Partes de la economía de Irlanda del Norte, situada en el noreste de la isla de Irlanda, quedaron alineadas dentro del mercado único. Fue una concesión que hizo Johnson para poder llegar a un acuerdo del Brexit con la UE en noviembre de 2019, un acuerdo que le sirvió para conseguir mayoría en el parlamento y para ganar las elecciones generales al mes siguiente. Aunque para ello tuvo que sacrificar la demanda de los unionistas, entonces socios de gobierno, que se oponían a tal concesión.

El creciente malestar lealista y unionista

Los controles marítimos en Irlanda del Norte establecidos desde el 1 de enero han interrumpido el comercio interior en el Reino Unido porque se han incrementado el papeleo y los controles de productos agrícolas. Esto ha provocado una escasez de productos en los lineales de los supermercados de la región. Desde que se implementó el Brexit que se ha incrementado la tensión con los unionistas (que quieren que Irlanda del Norte siga dentro del Reino Unido) y los lealistas, término con el se denominó al principio del conflicto a los unionistas que abogaban por el uso de la violencia para conseguir sus objetivos. Grupos lealistas realizaron grafitis amenazadores a principios de febrero contra los trabajadores que realizaban los controles en los puertos y que obligaron a retirar al personal durante diez días por seguridad.

Este miércoles, el Consejo de las comunidades lealistas, que representa a las organizaciones paramilitares UVF, UDA y Red Hand Commando, envió una carta al primer ministro expresándole su oposición al acuerdo porque “pretende mantener y socava la base sobre la cual el Comando Militar Leal Combinado [organización lealista creada en 1991 para controlar a los principales grupos] acordó su alto el fuego de 1994 y el apoyo posterior al Acuerdo de Belfast [como se conocen también los acuerdos de paz]”. Se atribuyen a los grupos paramilitares unionistas un millar de muertos durante el conflicto armado. La carta dice que apuestan por la oposición pacífica. Sin embargo, el anuncio ha provocado suspicacias entre los republicanos. Michelle O’Neill, viceministra principal norirlandesa y vicelíder del Sinn Féin, brazo político del IRA, declaró que los grupos lealistas no deberían existir. “No hay lugar para estos grupos en nuestra sociedad”, declaró.

La situación se complicó el miércoles después de que Johnson anunciara la ampliación del periodo de gracia del 31 de marzo a 1 de octubre de forma unilateral. La UE dio al Reino Unido un período de gracia en el cual se limitase la burocracia para la circulación de bienes entre Gran Bretaña e Irlanda de Norte. Esta burocracia se intensificará cuando el período de gracia expire a finales de marzo. Pese a eso, ha habido problemas en la frontera. A partir de entonces, supermercados y otros comercios minoristas necesitarán certificaciones sanitarias para los productos agrícolas.

Problemas técnicos

Johnson había pedido prorrogar el periodo de gracia tres años, pero la UE se negó. El primer ministro no podía tomar esta decisión solo. Debe acordarla el comité conjunto que rige el acuerdo del Brexit. “Se trata de problemas técnicos que pueden ser resueltos con buena voluntad y sentido común con nuestros amigos europeos”, dijo Johnson. Esta decisión enojó a la República de Irlanda y a la Comisión Europea, que este jueves acusó al Reino Unido de violar el derecho internacional por segunda vez. La primera vez fue el pasado mes de septiembre cuando intentó invalidar partes del protocolo norirlandés a través de la nueva ley de mercado interior. La cámara alta se lo impidió.

“Si las autoridades británicas incumplen o amenazan con incumplir el Acuerdo de Retirada mediante la ley del mercado interior del Reino Unido o de cualquier otro modo, el parlamento europeo no ratificará ningún acuerdo entre la UE y el Reino Unido”, afirmó el presidente de la comisión de comercio del Parlamento Europeo, Bernd Lange. La votación para ratificar en el parlamento europeo el acuerdo del Brexit (en vigor desde el 1 de enero), prevista para el 25 de marzo, ha sido aplazada hasta que se aclare la situación. La Comisión ha amenazado llevar a los tribunales al Reino Unido por violar los acuerdos internacionales.

“Es muy frustrante […] No es la primera vez que pasa, no se puede confiar en Reino Unido”, denunció el ministro de asuntos exteriores irlandés, Simon Coveney, Tras la decisión unilateral de Johnson. “Coveney no escucha a los unionistas, nos ignora, espera que desaparezcamos, pero no desapareceremos”, afirmó la ministra principal norirlandesa, la unionista Arlene Foster.  “El gobierno británico ha demostrado que no se puede confiar en él a la hora de negociar”, le replicó la viceministra principal republicana, Michelle O’Neill, que dice que Johnson tienen que ser consecuente con lo que firmó. La tensión sube por momentos.