El amante del Falcon, Pedro Sánchez, incumple la ley del alto cargo que le obliga a ofrecer “austeridad”

El amante del Falcon, Pedro Sánchez, incumple la ley del alto cargo que le obliga a ofrecer “austeridad”

Pedro Sánchez abandonará La Moncloa siendo el presidente que más ha despilfarrado en los escasos meses que ha estado al frente del Gobierno.

El presidente del Gobierno, que el pasado viernes anunció que el próximo 28 de abril habrá elecciones generales, demostró desde que llegó a La Moncloa ser un amante del Falcon, el avión privado usado por los presidentes.

Pedro Sánchez lo comenzó usando para irse al FIB de Benicássim para disfrutar de un concierto de The Killers y unas semanas más tarde, volvió a hacer uso de él para irse a una boda familiar.

En los siguientes meses, Pedro Sánchez continuó usando el avión o helicóptero sin límite alguno, saltándose así la ley del alto cargo que establece que un presidente tiene diferentes obligaciones que cumplir.

Esas obligaciones son “objetividad, integridad, interés general, transparencia y responsabilidad y austeridad”.

Claramente, el último punto se lo ha saltado a la ligera. Pedro Sánchez no ha hecho un uso eficiente ni razonable de los transportes a los que tiene acceso como presidente del Gobierno.

En uno de los artículos de la ley, tal y como publica hoy domingo OKDiario, se puede leer: “Quienes ejerzan un alto cargo gestionarán los recursos humanos, económicos y materiales siguiendo los principios de eficiencia y sostenibilidad”.

Evidentemente, Sánchez ha gastado el Falcon a su antojo, despilfarrando cientos de miles de euros en sus diferentes viajes cuando podría haber elegido otros medios de transportes.

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