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Bruselas ya acepta una reforma del Pacto de Estabilidad para flexibilizar los límites de deuda y déficit

Ursula Von der Leyen
Ursula Von der Leyen

Idafe Martin Perez-NIUS Diario

  • Las normas fiscales del bloque están suspendidas desde marzo de 2020 y podrían seguir así en 2022

Marzo de 2020. Ante el destrozo económico que se prevé por las medidas sanitarias para frenar la propagación de la primera oleada del coronavirus, la Comisión Europea decide unilateralmente activar la conocida como ‘cláusula de escape’ del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. No vigilará déficits ni deuda y envía un mensaje claro a los 27: “¡Gasten!”. Gasto público masivo para sostener economías que anuncian derrumbe. Detrás, de salvavidas, las compras de deuda del Banco Central Europeo, que mantienen a raya las primas de riesgo hasta el punto de que toda la Eurozona se está financiando a tasas históricamente bajas.

En septiembre pasado la Comisión Europea comunicó formalmente por carta a los ministros de Economía y Finanzas que este 2021 la ‘cláusula de escape’ seguiría activada y por lo tanto seguiría sin mirar mucho ni déficit ni deuda pública.

Ningún país de la UE cumple ahora mismo esos límites, que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento fija en el 3% del déficit público y el 60% de deuda pública. Las últimas previsiones de Bruselas apuntan a que la Eurozona cerrará 2021 con un déficit del 6% y una deuda pública del 100%.

Algunos gobiernos quisieron abrir el debate de qué hacer en 2022 pero el Gobierno alemán mandó frenar en el último Eurogrupo. Con apoyo francés, italiano y español, Alemania exigió a Paschal Donohoe, presidente del Eurogrupo, que aparque ese debate por ahora hasta saber cómo evolucionan las economías europeas en los próximos meses y a qué ritmo se va vacunando la población europea. Ya se hablará en mayo (que es cuando toca), fue el mensaje del ministro alemán Olaf Scholz. La Comisión Europea hará su recomendación este miércoles, pero todo apunta que la ‘cláusula de escape’ seguirá activada.

Bruselas asume la reforma

La irrupción alemana fue la señal que necesitaba la Comisión Europea para aceptar lo que Francia lleva pidiendo desde hace meses: que no se vuelva a aplicar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento sin antes reformarse. Los países europeos saldrán de la pandemia con unas tasas de déficit público y de deuda pública a las que, de aplicarse las normas del pacto, habría que tratar con un correctivo que hundiría las economías. Ese mensaje francés, que Italia y España apoyan, es desde el viernes el mensaje de la Comisión Europea.
En una conferencia celebrada en Bruselas, el comisario europeo de Economía, el italiano Paolo Gentiloni, dijo que las normas fiscales deben adaptarse para permitir que los países gasten más para fomentar el crecimiento y salir totalmente de la crisis. Gentiloni cree que hace falta un nuevo marco que tenga en cuenta de forma diferente tanto el gasto público como la composición de la deuda.

Diferenciar gasto corriente y gasto inversor

El comisario apunta por ejemplo –repite ahí las ideas francesas- que el pacto debería reformarse para no tratar por igual el gasto corriente de los gobiernos con gastos en infraestructuras o en educación y que eso debería tenerse en cuenta ante cualquier análisis sobre sostenibilidad de la deuda. Gentiloni admite que los gobiernos deberán, en cuanto crezcan con fuerza, seguir reduciendo déficit y deuda, pero que deberán hacerlo con “un mecanismo creíble” que no suponga ajustes que lleven a otra contracción económica.

Otra de las reformas posibles sería hacer que el Pacto se orientara más a la situación económica a medio y largo plazo y no sólo a los datos de déficit y deuda de un año concreto. Gentiloni también apunta a separar “buena y mala deuda”. ¿Cuál es la buena? Según el comisario, la destinada a financiar “investigación, educación, infraestructuras o cuidados sanitarios”. ¿La mala? La que va a gasto corriente o no mejora la competitividad y la capacidad productiva.

Las previsiones de Bruselas consideran que el país europeo que más crecerá este año será España con un 5,6% mientras la media de la Eurozona será del 3,8%. A todas luces insuficiente para recuperar lo perdido en 2020, cuando la Eurozona se hundió un 6,8%, su segunda mayor caída histórica tras el 2,9% de 2009, el año posterior al gran hundimiento financiero.

No cerrar todavía los grifos

El italiano también apuntó a la necesidad de que las retiradas de apoyo económico público extraordinario puesto en marcha por la crisis deben hacerse de forma gradual para evitar más daños económicos en forma de insolvencias empresariales. Gentiloni dijo el viernes: “Dado el contexto de profunda recesión y alta incertidumbre, creo que lo sabio sería excederse por hacer demasiado antes que por no hacer suficiente. En crisis previas ya vimos lo costoso que es cerrar los grifos demasiado pronto”.

El debate sobre la necesidad de reformar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento es anterior a la pandemia, pero esta reforzó a los defensores de esa reforma, que ya parece aceptada por la Comisión Europea. En Bruselas muchos funcionarios dicen que el pacto, en su diseño actual, no favorece ni la estabilidad ni el crecimiento.