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Bilbao, San Sebastián, Barcelona: las otras ‘Génovas’ que el PP ha puesto en venta

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S. Camacho / I.Rivas / M.Francés – NIUS Diario

  • “No podemos mantener el mismo estatus”, admite el presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz

  • Los descalabros electorales en Euskadi, Cataluña o Comunidad Valenciana llevaron a sus direcciones a poner en venta las sedes

Noche del 28 de abril de 2019. España vota por primera vez un presidente tras el ‘shock’ de la moción de censura que ha desalojado a Mariano Rajoy de Moncloa. Pablo Casado lleva apenas unos meses ocupando el despacho de presidente del PP en la calle Génova y ya se enfrenta a su primera derrota electoral. Sólo que esta será la peor que sufran los populares en tres décadas. El ‘nuevo’ Partido Popular de Casado se despeña de los 137 diputados a 66. Un descalabro político pero también económico. Menos diputados, menos dinero. “No tenemos un duro”, reconocían entonces, y habrá que ahorrar “hasta en el agua” para evitar despidos y no vender la sede sobre la que pesa una hipoteca de unos diez millones de euros todavía por pagar. Claro que eso era cuando Casado descartaba vender Génova porque “cambiarse al edificio de enfrente no era el problema de fondo”, como había propuesto su rival en primarias, Soraya Sáenz de Santamaría.

Despidos hubo y 21 meses después la sede, imagen del poderío del Partido Popular y ahora demudada en símbolo de la corrupción, se vende o alquila, dependerá de si hay un buen comprador. La dirección nacional niega que sea por problemas económicos, que es una decisión de fondo, de romper con el pasado, con Aznar, con Rajoy y con la corrupción. Que “si Casado quiere llegar a algún lado tiene que matar a los padres”. Pero las arcas de Génova, 13, crían telarañas después de afrontar hasta siete elecciones en menos de dos años. Cuenten: elecciones generales por dos  veces y perdidas las dos, municipales y autonómicas, un millón de votos perdidos, europeas, perdidas, gallegas y vascas, ganadas por Feijóo y perdidas por Casado, y las últimas, las catalanas, perdidas también.

Eso se traduce en pérdida de poder territorial y en unas finanzas, cuanto menos complicadas. Los ingresos del partido se han desplomado un 32% desde el año 2014 (básicamente por la caída de la aportación pública, ligada a los resultados electorales). Si hace seis años el partido disponía de 55,8 millones de euros de ingresos (49,6 públicos y 6,3 privados), en 2019 fueron 37,8 millones (32,1 públicos y 5,7 privados).

La situación de las finanzas del PP no es dramática, de momento. El partido tiene en 12 millones la cuenta corriente y capacidad para absorber pérdidas. Su ratio de solvencia (2,2) está en ‘zona saludable’. Sin embargo parece que se ha impuesto el “toca hacer caja” porque hay más ‘Génovas’ repartidas por todo el país con el cartel de ‘se vende’. Allí donde los populares han sufrido de lleno el impacto de unas elecciones con muy malos resultados y el azote de la corrupción.

  • NIUS llama al timbre de la sede de los populares en San Sebastián en la calle Illumbe, junto al estadio de la Real. No contesta nadie, no hay nadie, está desierta. La sede de Donosti lleva en venta desde hace más de un año. La de Bilbao, en Gran Vía, en un quinto piso, desde hace tres. “El partido no puede mantener  ahora estos inmuebles  porque que generan una barbaridad de gastos y tenemos menos ingresos. No puede mantener el mismo estatus”, lamenta el presidente del Partido Popular del País Vasco, Carlos Iturgaiz.  Hace medio año Iturgaiz cosechó los peores resultados de la historia del PP en unas elecciones vascas y ahora toca apretarse el cinturón.  “Esto no es algo que sólo nos ocurre a nosotros. Lo mismo le va a pasar a Ciudadanos en Cataluña, ha caído su representación por 9 y recibirá menos asignación”, aventura el líder del PP vasco. Ya se sabe, mal de muchos…
sede PP San Sebastián
  • Lo de Ciudadanos está por ver, pero sus compañeros de Cataluña ya pusieron en venta su sede central en 2018 por el mal momento económico y los malos resultados electorales de 2017 con Xavier García Albiol de candidato al Parlament. Más de mil metros cuadrados en el Eixample barcelonés, casi dos millones de euros y de momento sin comprador. Entonces urgía vender y ahora, después del fiasco del 14-F, un escaño y 80.000 votos menos, y menos subvención de la Generalitat, la urgencia es mayor.
  • La Comunidad Valenciana fue el trasatlántico del Partido Popular durante años. Eduardo Zaplana, Rita Barberá, Paco Camps. Eran los años dorados en los que los capos de la Gürtel no reparaban en gastos para que sus jefes del PP lucieran en campaña en plazas de toros abarrotadas, fuegos artificiales incluidos. Pero llegó 2015 y el PP se hundió en Valencia. Una ‘hostia’ dijo entonces la alcaldesa Rita Barberá que se tradujo gobiernos de izquierda y mudanza de sede un año después. De la ostentosa y gigantesca de la calle Quart a otra mucho más modesta en la plaza de América para cuadrar las cuentas y huir de la imagen de corrupción del PP valenciano.  Había que soltar lastre. Igualito que en Génova ahora.
  • E igualito que en Baleares. El que fuera su presidente, y ahora refugiado como europarlamentario de Ciudadanos en Estrasburgo, José Ramón Bauzá, ha desvelado que él intentó vender la sede de Palma en Mallorca para alejarse todo lo posible del reguero de corrupción que había dejado su predecesor Jaume Matas, pero Cospedal no lo consintió. “Yo intenté vender en 2010 la sede del PP de Baleares por idénticos motivos, y entonces Génova no me dejó. Claro, que además de eso expulsé a todos los condenados por corrupción. El edificio como simbolismo es estupendo, pero la corrupción no la erradica una búsqueda inmobilaria”, explicó en su cuenta de Twitter.

Pablo Casado ya ha tomado la decisión de deshacerse de la madre de todas las sedes, Génova, 13 y los suyos dicen que no hay marcha atrás. Será más pronto que tarde, y siempre que dé su permiso la Junta Directiva Nacional del partido.