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Alerta en la Policía: la jugarreta de Sánchez e Iglesias provoca que peligre la integridad física de los agentes

Vecinos ya increpan a los agentes, que comienzan a estar mal valorados por culpa de las órdenes que reciben

Hasta ahora las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ocupaban un lugar privilegiado en el cuadro de honor de afecto y cariño por parte de los españoles. Durante la primera parte de la cuarentena decretada por crisis sanitaria del coronavirus, PolicíaGuardia Civil y Ejército casi monopolizaban (junto al personal sanitario) las simpatías de los ciudadanos.

El cariño y respeto de los ciudadanos hacia su Policía parecía inquebrantable pero la espuria manipulación que de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado hace el Ejecutivo de Pedro Sánchez -vicepresidido por Pablo Iglesias– ha provocado una insólita reacción de rechazo de los españoles hacia sus cuerpos policiales.

Todo se torcía cuando los aplausos en los balcones, mientras morían miles de ciudadanos y decenas de miles de sanitarios se contagiaban de coronavirus por la negligencia del Gobierno, se tornaban en protestas. Millones de españoles han sustituido el sonar de sus palmas por las cacerolas. Y esto el Gobierno no lo soporta, el propio Sánchez criticaba en el Congreso las ‘caceroladas’.

En Madrid saltaban todas las alarmas cuando decenas de ciudadanos fueron denunciados por la Policía por circular con sus vehículos portando una bandera de España. Los agentes alegaban que participaban en una “manifestación no autorizada” pero esta orden de Grande-Marlaska comenzó a invertir la curva de las simpatías: la Policía comenzaba a recibir numerosas críticas en las redes sociales.

Las concentraciones espontáneas en el barrio de Salamanca ha sido el segundo punto de conflicto. Los ciudadanos exigen libertad a la policía, los agentes en muchas ocasiones son increpados cuando se identifica y propone para sanción a los vecinos. Es una corriente creciente que no solo ha ocurrido y ocurre en la capital de España… Alicante o Sevilla son dos ejemplos idénticos.

La opinión pública no comparte las actuaciones (orden del Ejecutivo) de Policía y Guardia Civil y tras dos meses de confinamiento muestran su descontento. Esto comienza a preocupar a los policías, así lo han confirmado fuentes sindicales de la Policía a Periodista Digital:

“Sufrimos una escalada de rechazo y en nuestras peores previsiones están la de que se produzcan enfrentamientos callejeros y agresiones a compañeros que solo cumplen órdenes, con algunas es verdad que no estamos de acuerdo”.

En las redes y portales de internet las críticas van in crescendo. Es un caldo de cultivo no ya contra el Gobierno sino contra quienes ejecutan sus órdenes, los agentes. El índice reputacional y la popularidad de la Policía ha caído alarmantemente.

Este texto, muy aplaudido en las redes, es ejemplo del estado de opinión actual:

El celo con el que las fuerzas policiales cumplían las órdenes de reprimir una manifestación de gente honrada contrasta con la apatía que muestran muchos de ellos en perseguir y detener a los verdaderos delincuentes. Ahí está la evidente desgana con la que acuden cuando se denuncia el tráfico de droga o una pelea callejera. Parece que tienen claro que la mejor manera de llegar a la jubilación es evitar cualquier peligro cierto”.

En Twitter, por ejemplo, Juan Carlos Girauta lo decía con claridad: “Policías, escuchad a los que siempre os hemos apoyado: no cumpláis órdenes ilegales”.