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La Comunidad Valenciana, muy cerca de la “nueva normalidad”: así ha bajado de 1.500 casos de incidencia a 30

La comunidad Valenciana
La comunidad Valenciana

Carlos Pla- NIUS Diario

  • La tercera ola golpeó con mucha dureza la Comunidad Valenciana provocando más muertos que en los anteriores nueve meses de pandemia

  • La Generalitat Valenciana ha establecido las medidas más restrictivas para limitar la movilidad y el contacto social al menos hasta el 12 de abril

  • El comportamiento ejemplar de la población ha permitido reducir los contagios y aliviar la situación en los hospitales

De los 1.459 contagios por cada 100.000 habitantes del pasado 27 de enero, en el pico de la tercera ola de la pandemia de la Covid-19, la Comunidad Valenciana ha pasado a una incidencia de 30 durante este miércoles, muy por debajo de la media nacional, y de las tasas que se registran en países europeos como Francia o Italia, que ya empiezan a atisbar el inicio de una temida cuarta ola. Según el semáforo de alertas de Sanidad, por debajo de 25 casos por cada cien mil se entra, siempre y cuando acompañen otros factores como la ocupación de los hospitales, en el terreno de la llamada “nueva normalidad”.

Alicante alcanzaba este miércoles una incidencia acumulada de 16 casos, y Valencia se situaba en 25.

La realidad es que prácticamente la totalidad de los municipios valencianos, el 94% según cifras de la Conselleria de Sanitat, están en un riesgo mínimo, incluidas las tres grandes capitales, Valencia, Alicante y Castellón. Alicante ha bajado este miércoles una incidencia acumulada de 16 casos, y Valencia se situaba en 25. Algo impensable hace solo dos meses, cuando la covid estaba desbocada en la Comunidad Valenciana.

El ya conocido como “milagro valenciano” se sustenta en las estrictas restricciones tomadas por la Generalitat Valenciana después de Navidad con el cierre durante 40 días toda la hostelería, el adelanto del toque de queda a las 22 horas y el cierre perimetral de la Comunitat y de los grandes municipios durante los fines de semana.

Unas medidas a las que se ha sumado el comportamiento ejemplar de la mayor parte de la población y que ha permitido alcanzar una cifras excelentes.

Desescalada prudente

El pasado 25 de febrero, Ximo Puig anunció tras la reunión de la Mesa Interdepartamental para la Prevención y Actuación frente a la Covid-19 la intención de mantener una “desescalada lenta, prudente y progresiva”, con importantes restricciones en la hostelería, permitiendo primero la apertura de las terrazas y unas semanas más tarde, abriendo el interior de los locales con solo un aforo máximo del 30%. Junto a estas limitaciones, la Generalitat autorizó también una leve relajación en los horarios de apertura de los comercios hasta las 20 horas. Una estrategia conservadora que el Consell decidió prolongar hasta el próximo 12 de abril con el cierre perimetral de la autonomía, el toque de queda a las 22 horas y prohibir las reuniones sociales o familiares en domicilios.

Una difícil decisión que se ha encontrado con la firme oposición del sector turístico y hostelero que esperaba un aligeramiento de las restricciones para poder salvar el puente de San José y la Semana Santa y así compensar parte de las fuertes pérdidas económicas que están sufriendo desde el inicio de la pandemia.

No obstante, la baja incidencia ha permitido que la Comunidad Valenciana haya pasado a formar parte del listado de destinos seguros realizado por la Unión Europea.

Población ejemplar

El hartazgo ante las continuas restricciones no ha impedido que la mayoría de la población de la Comunidad Valenciana haya respetado escrupulosamente las medidas dictadas por la Generalitat, permitiendo, gracias a un comportamiento ejemplar, el espectacular descenso de los contagios.

Los estragos causados durante la tercera ola han calado en los valencianos, después de que en solo tres meses, hayan fallecido más personas en la Comunitat, que en los nueve meses anteriores de pandemia. A ello, hay que unir la situación límite vivida en los hospitales, completamente colapsados y con las UCI muy por encima del 100% de su capacidad.

Una tragedia que se produjo después de los excesos de la pasada Navidad, y que ni el gobierno valenciano, ni los ciudadanos están dispuestos a que se repita.

El objetivo del Consell es continuar reduciendo en la medida de la posible la movilidad y la interacción social y familiar, además de acelerar el proceso de vacunación en las próximas semanas, para así evitar una cuarta ola y llegar en las mejores circunstancias posibles al verano. Será entonces, cuando se espera una relativa vuelta a la normalidad y el inicio de la recuperación económica.