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El verano, con o sin mascarilla: el avance de la vacuna acerca el debate sobre el fin de su uso en exteriores

Gente andando con mascarilla por París.
Gente andando con mascarilla por París.

Marta Aguirrezgomezcorta – NIUS Diario

  • Israel, con un 60% de la población inmunizada, permite quitarse ya la mascarilla en exteriores

  • La propagación de la covid en exteriores se reduce enormemente gracias a que el aire libre dispersa y diluye el virus

  • López Acuña defiende que en España deberíamos llevar mascarilla, al menos, hasta otoño

El debate de si deberíamos quitarnos las mascarillas en exteriores podría estar a la vuelta de la esquina en España, cuando, previsiblemente, este mes de agosto se alcance el 70% de la población inmunizada. Otros países se están planteando esta medida antes de llegar a esa cifra.

Israel ya lo permite desde el pasado domingo, aunque su uso sigue siendo obligatorio en espacios cerrados. Con el 57% de los israelíes con una sola dosis y el 55% con las dos ya puestas, se ha conseguido que apenas haya ya contagios entre su población.<

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En Estados Unidos, con un 25,4% con la pauta de vacunación completa, cada vez hay más voces que defienden quitarse el tapabocas cuando al menos una dosis de la vacuna se haya inoculado al 40% de sus ciudadanos. Una cobertura similar podría tener España en las primeras semanas del verano.

¿Pero es seguro prescindir de la mascarilla en exteriores? ¿En qué momento se debería hacer? ¿Nos arriesgamos a que los contagios vuelvan a dispararse?

Lo primero que hay que saber es que la propagación de la covid en exteriores se reduce enormemente gracias a que el aire libre dispersa y diluye el virus. Lo cierto es que si bien es difícil contagiarse de un vecino que pasa por la calle al lado tuyo, si es más fácil hacerlo cuando no se puede garantizar los dos metros de distancia durante un tiempo prolongado. Por ejemplo, sentado en una terraza al lado de alguien contagiado, en una fila de gente, en caminos estrechos, parada de autobuses, o mercados parcialmente cerrados.

Un artículo publicado en Indoor Air analizó 1.245 casos en China y encontró solo un caso de transmisión al aire libre entre personas que habían mantenido una larga conversación. Otro estudio, elaborado en Irlanda, constata que de 232.164 casos, solo 262 se asociaron con “ubicaciones principalmente con actividades al aire libre”. Es decir, alrededor del 0,1%. Mientras que otro informe, publicado en el Journal of Infectious Diseases apunta que los casos contraídos al aire libre no superan el 10%. Este porcentaje podría ser menor, dado que incluye actividades como los trabajos de la construcción o los campamentos donde, aunque casi todo el tiempo se está al aire libre, parte de las interacciones tienen lugar en espacios cerrados.

A estas alturas de la pandemia, todo apunta a que la gran mayoría de los contagios de covid-19 ocurren en lugares cerrados, sin ventilación, especialmente cuando las personas están juntas durante un largo período de tiempo. Recientemente, seis prestigiosos investigadores de varias universidades de Estados Unidos, Reino Unido y Canadá han publicado un artículo en la revista The Lancet para avalar el contagio por aerosoles principalmente en interiores.

Con las cifras de contagios en la mano, algunos expertos como Monica Gandhi, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de California en San Francisco (Estados Unidos), sugiere que las ciudades podrían empezar a dar luz verde a prescindir de la mascarilla siempre que no se supere un umbral de 10 hospitalizaciones por cada 100.000 habitantes y cuando el 40% de su población haya recibido la primera dosis de la vacuna.

Aquí en España, el epidemiólogo y ex directivo de la OMS, Daniel López Acuña, asegura que es importante entender que la vacunación no debe ser sinónimo de abandonar el uso de la mascarilla y la distancia física ni de incurrir en aglomeraciones. “La razón de ello es que la vacuna nos protege de la severidad de la enfermedad, del riesgo de hospitalización y del riesgo de morir, pero no nos protege de la posibilidad de infectarnos y tener cuadros que aunque sean leves pueden contagiar silenciosamente a otras personas”, explica.

“Estar protegido individualmente con la vacuna no significa que haya una protección grupal. Esto solo se conseguirá cuando  se vacune al menos al 70%-80% de la población”, sostiene.

Según el epidemiólogo, la decisión de Israel es arriesgada. “Debemos hacernos a la idea de que tendremos que seguir usando la mascarilla, manteniendo distancias físicas seguras y no incurriendo en aglomeraciones durante todo el verano y posiblemente, incluso, el otoño mientras avanzamos más con la vacunación y logramos mejores coberturas de la población”.