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Ayuso: «Si Madrid no se hubiera opuesto al rodillo del Gobierno, España estaría arruinada»

La presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, ha concluido el día con un mensaje a los madrileños que pone en valor los múltiples enfrentamientos que tuvo la dirigente ‘popular’ con el Gobierno socialcomunista durante el estado de alarma: «Si Madrid no se hubiera opuesto frontalmente al rodillo del Gobierno, España estaría ahora completamente arruinada».

Díaz Ayuso ha valorado de esta manera el varapalo que se ha llevado el Ejecutivo de Pedro Sánchez, después de que el Tribunal Constitucional haya declarado ilegal el estado de alarma con el que Sánchez e Iglesias confinaron durante meses a los españoles.

Madrid ha sido la comunidad más beligerante con las imposiciones de Moncloa, algo que ha servido para que la región presidida por Ayuso mantuviera en marcha el motor económico –el principal de España– mientras plantaba cara sanitariamente a la pandemia.

Estas valientes decisiones de Ayuso no se vieron de la misma manera en el resto de comunidades, bien porque estuvieran bajo la tutela de socialistas, nacionalistas o independentistas, o bien porque consideraran rendir pleitesía al ejecutivo socialpodemita.

Doble victoria

Isabel Díaz Ayuso ha logrado en poco tiempo dos victorias, una política y otra moral. La política refrendada en las urnas en las elecciones autonómicas del 4M, en las que el Partido Popular liderado por la dirigente madrileña arrasó al frente socialcomunista, manteniendo así dos años más de legislatura. Ese triunfo no sólo borró del mapa al PSOE en la Asamblea, también se llevó por delante a Pablo Iglesias. El mesías podemita renunció a la Vicepresidencia del Gobierno para ‘salvar’ a Madrid de la derecha y, sin embargo, ha sido él el que ha tenido que abandonar la política tras un estrepitoso fracaso que ha demostrado que ni como mesías ni como gestor tenía futuro.

La segunda victoria, la moral, llega ahora, con la decisión del Tribunal Constitucional de admitir el recurso de inconstitucionalidad presentado por Vox contra el estado de alarma de Pedro Sánchez. La ilegalidad del decreto, que considera el Constitucional limitó los derechos fundamentales de los ciudadanos, algo que sólo podía acometerse bajo el estado de excepción, da la razón a Ayuso en las reivindicaciones que durante meses ha defendido, y que no eran otras que permitir la libertad de movimiento y reunión de los ciudadanos, así como mantener abierta la hostelería. El cierre de zonas básicas de salud, las que tenían peores cifras, fue una medida pionera, una estrategia alabada incluso en países como Francia o Alemania, que veían cómo se podía luchar contra el coronavirus sin confinar a toda la población.

Libertad

Como la propia Ayuso acuñó «me deben una», frase que utilizó para celebrar la salida del Gobierno de Iglesias camino de la trituradora electoral del 4M, ahora a la presidenta madrileña el resto de líderes autonómicos le deben otra más. Y se la deben por haber demostrado que sus postulados en aras de favorecer la libertad de los ciudadanos no sólo han servido para luchar contra la pandemia –ya quisiera Cataluña tener las cifras actuales de Madrid, esas que nadie destaca en titulares– sino para favorecer la recuperación económica. Muchos comerciantes, hosteleros y autónomos miraban de reojo a Madrid preguntándose por qué sus dirigentes no seguían los pasos de Díaz Ayuso.

Ahora, esos ciudadanos que miraban con sorpresa lo que pasaba en Madrid no son capaces de explicarse cómo es posible que España entera haya estado cerrada a cal y canto, a base de decretazos del Gobierno, durante prácticamente toda la pandemia. Y lo que es peor, que esas medidas, según el Tribunal Constitucional eran ilegales.