En los últimos años, la economía española ha mostrado un crecimiento notable en comparación con otros países desarrollados. Sin embargo, este crecimiento no se ha traducido en una mejora significativa para las pequeñas y medianas empresas (PYMES), que constituyen el corazón del tejido empresarial del país. La presidenta de Cepyme, Ángela de Miguel, ha señalado que, a pesar de que la economía ha crecido un 10,6% desde finales de 2019, las PYMES solo han experimentado un aumento del 0,26%. Esta discrepancia plantea serias preguntas sobre la equidad del crecimiento económico y su impacto en las empresas más vulnerables.
### La Realidad de las PYMES en Números
Los datos más recientes de la encuesta Central de Balances del Banco de España revelan que 182.456 PYMES cerraron el año 2024 en números rojos, lo que equivale a aproximadamente 405.458 PYMES en pérdidas si extrapolamos los datos. Estas empresas enfrentaron pérdidas que alcanzaron los 6.222 millones de euros, lo que se traduce en una pérdida media de cerca de 34.000 euros por empresa. Esta cifra es alarmante, ya que puede representar incluso los ingresos anuales de un autónomo que dirige una de estas empresas.
La situación es aún más preocupante si consideramos que el liderazgo de España en las cifras macroeconómicas no se refleja en la realidad cotidiana de las PYMES. La carga burocrática, el aumento de la presión fiscal y los costes empresariales son factores que están frenando su capacidad de crecimiento. De Miguel ha hecho un llamado a la simplificación normativa, argumentando que en España se aprueban 3,8 normas nuevas cada día, lo que resulta en una complejidad que es prácticamente inviable para las empresas más pequeñas.
### Factores que Afectan el Crecimiento de las PYMES
Entre los principales obstáculos que enfrentan las PYMES se encuentra la carga burocrática. La presidenta de Cepyme ha destacado que el 60% de las empresas españolas perciben la burocracia como un problema ‘muy grave’, en comparación con el 25% en el resto de la Unión Europea. Esta carga se ve agravada por el aumento de los costes laborales, que han crecido un 3,4% en un contexto donde la inflación media se ha situado en el 2,7%. Esto significa que los costes laborales están aumentando más rápido que la inflación, lo que reduce aún más la capacidad de maniobra de las PYMES.
Además, las empresas deben afrontar un aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) del 3,1% en 2026, lo que se traduce en un incremento de 518 euros anuales por trabajador. Si se incluyen las cotizaciones sociales, este aumento podría llegar a 938 euros anuales. Esta presión adicional, junto con nuevas exigencias normativas como la implementación de la factura electrónica, representa un desafío significativo para las PYMES que ya operan con márgenes estrechos.
Otro aspecto crítico que ha sido mencionado por De Miguel es el problema del absentismo laboral. España lidera la Unión Europea en este ámbito, con un 4,5% de absentismo frente al 2,5% de la media europea. Este fenómeno no solo afecta la productividad de las empresas, sino que también se traduce en un coste significativo para la Seguridad Social, que ha visto cómo el absentismo se convierte en la segunda mayor partida de gasto, solo superada por las pensiones. La tendencia al alza en las horas perdidas por absentismo, que ha pasado de una media de cinco horas y media mensuales por trabajador en 2017 a cerca de nueve horas en 2025, refleja un deterioro progresivo que incrementa tanto la presión sobre las cuentas públicas como las dificultades operativas de las empresas.
La situación actual de las PYMES en España es un claro indicador de que el crecimiento económico no siempre se traduce en prosperidad. A medida que el país avanza en sus cifras macroeconómicas, es crucial que se preste atención a las necesidades de las pequeñas y medianas empresas, que son fundamentales para la economía y el empleo en el país. La simplificación de la normativa, la reducción de la carga fiscal y la atención a los problemas de absentismo son pasos necesarios para asegurar que el crecimiento económico beneficie a todos los sectores de la sociedad, especialmente a aquellos que se encuentran en la base de la pirámide empresarial.

