En los últimos años, las rotondas se han convertido en un fenómeno urbano que trasciende su función práctica de gestionar el tráfico. Erik Harley, un experto en estudios urbanos, ha dedicado su carrera a explorar este peculiar aspecto del paisaje español, y su reciente libro, «Pormishuevismo. Rotondas & mamotretos», se adentra en la fascinante y a menudo absurda decoración de estas estructuras. A través de un recorrido por más de 200 rotondas en todo el país, Harley nos invita a reflexionar sobre lo que estas construcciones dicen sobre nuestra cultura, economía y política.
### La Rotonda como Espacio de Identidad Cultural
Las rotondas, esos espacios que a menudo pasamos por alto, son en realidad un reflejo de la identidad cultural de las comunidades que las rodean. Cada una de ellas puede contar una historia, ya sea a través de su diseño, su decoración o el homenaje que rinde a figuras locales. Harley señala que muchas rotondas están adornadas con elementos que aluden a hitos culturales, políticos o sociales de la región. Por ejemplo, en La Vilavella, Castellón, se encuentra una rotonda dedicada a la Clemenules, una variedad de naranja autóctona. Este tipo de homenaje no solo embellece el paisaje urbano, sino que también refuerza la conexión de la comunidad con su patrimonio.
Sin embargo, no todas las rotondas son tan significativas. Algunas parecen ser el resultado de decisiones arbitrarias tomadas por políticos sin formación en arte o historia. Harley critica esta tendencia, argumentando que la decoración de las rotondas a menudo se convierte en un capricho que no refleja la identidad de la comunidad. «Hemos decorado nuestras ciudades con demasiada alegría», afirma, sugiriendo que muchas de estas obras no solo son innecesarias, sino que pueden incluso ser peligrosas, al distraer a los conductores.
### La Excentricidad y el Kitsch en el Urbanismo Español
Uno de los aspectos más llamativos del libro de Harley es su exploración del kitsch en la decoración de las rotondas. España es conocida por su creatividad y su capacidad para convertir lo absurdo en arte, y las rotondas no son la excepción. Desde un jamón gigante en Monesterio hasta una piscina en medio de una rotonda en León, la variedad de decoraciones es tan amplia como sorprendente. Harley menciona que, a menudo, estas obras son el resultado de un «pormishuevismo», un término que él acuñó para describir la tendencia a construir lo más grande y visible sin considerar su funcionalidad o estética.
La rotonda del cerro de Masatrigo en Badajoz, aunque no es una rotonda en el sentido estricto, es un ejemplo de cómo la experiencia de conducir puede transformarse en algo casi poético. Harley describe la sensación de conducir por esta rotonda como «Stendhal al cien por cien», destacando la belleza del paisaje que la rodea. Sin embargo, también advierte sobre las «aberraciones» que pueden surgir cuando la decoración se convierte en un espectáculo visual que distrae a los conductores.
### Reflexiones sobre el Futuro del Urbanismo
A medida que Harley explora la relación entre las rotondas y la identidad cultural, también plantea preguntas sobre el futuro del urbanismo en España. La hipertrofia constructiva, un concepto que él utiliza para describir la tendencia a construir sin pensar en el mantenimiento o la funcionalidad, es un fenómeno preocupante. Harley argumenta que esta forma de construir no solo es insostenible, sino que también refleja una falta de consideración por el bienestar de la comunidad.
El autor también critica la proliferación de proyectos arquitectónicos que, aunque impresionantes, a menudo resultan en estructuras vacías y sin propósito. Ejemplos como aeropuertos sin aviones o auditorios vacíos son una manifestación de esta problemática. La pregunta que surge es: ¿cómo podemos construir de manera que realmente beneficie a la comunidad y no solo a unos pocos?
### Un Llamado a la Reflexión Colectiva
El trabajo de Erik Harley es un recordatorio de que el urbanismo no es solo una cuestión de diseño y estética, sino también de identidad, cultura y comunidad. A través de su exploración de las rotondas, nos invita a mirar más allá de lo superficial y a considerar cómo nuestras decisiones de diseño afectan nuestras vidas diarias. En un momento en que la sostenibilidad y la funcionalidad son más importantes que nunca, es crucial que los urbanistas y los políticos escuchen las voces de las comunidades a las que sirven.
La próxima vez que te encuentres en una rotonda, tómate un momento para observar su decoración y reflexionar sobre lo que representa. ¿Es un homenaje a la cultura local, o es simplemente un capricho de un político? La respuesta puede ofrecerte una nueva perspectiva sobre el lugar en el que vives y cómo puedes contribuir a su mejora. Al final, cada rotonda es una oportunidad para contar una historia, y es nuestra responsabilidad asegurarnos de que esas historias sean significativas y representativas de nuestras comunidades.

