La reciente comunicación de Telefónica sobre su intención de llevar a cabo un nuevo Expediente de Regulación de Empleo (ERE) ha generado un amplio debate y preocupación entre los trabajadores y sindicatos. La empresa ha anunciado que planea despedir a 6.088 empleados de diversas filiales, lo que ha llevado a una serie de negociaciones entre la dirección y los representantes de los trabajadores. Este artículo profundiza en las implicaciones de este ERE, las posturas de los sindicatos y las posibles consecuencias para los empleados y la empresa.
**Contexto del ERE y su Impacto en la Plantilla**
Telefónica ha decidido implementar un nuevo ERE que afectará a un número significativo de empleados, procedentes de siete filiales distintas. Este movimiento se produce en un contexto donde la empresa ya había realizado recortes de personal en el pasado, lo que ha dejado a muchos trabajadores con incertidumbre sobre su futuro laboral. En el último ERE, que se firmó en enero de 2024, la compañía propuso inicialmente un recorte de 5.124 personas, cifra que se redujo a 3.420 tras negociaciones con los sindicatos. Esta experiencia previa ha llevado a los representantes de los trabajadores a estar más alerta y preparados para negociar condiciones que minimicen el impacto de este nuevo ERE.
Los sindicatos han expresado su preocupación por el número de despidos propuestos y han comenzado a movilizarse para intentar reducir esta cifra. Desde CCOO, uno de los sindicatos más representativos, se ha manifestado la intención de que las salidas sean prioritariamente voluntarias, aunque reconocen que esto dependerá de la respuesta de los trabajadores. Por otro lado, UGT ha adoptado una postura más firme, abogando por que el número de despidos sea lo más bajo posible, independientemente de la cantidad de voluntarios que se presenten.
**Negociaciones y Estrategias Sindicales**
Las negociaciones entre Telefónica y los sindicatos se llevarán a cabo en un formato intensivo, con reuniones programadas para discutir los detalles del ERE y buscar un acuerdo que satisfaga a ambas partes. Los sindicatos están analizando las pirámides poblacionales de cada filial para determinar la mejor estrategia para reducir el número de despidos. Este enfoque implica un análisis detallado de la antigüedad y la edad de los empleados en cada filial, lo que podría influir en la decisión de los trabajadores de optar por la salida voluntaria.
Además de la reducción de despidos, los sindicatos están buscando mejorar las condiciones laborales de los empleados que permanezcan en la empresa. Se ha mencionado la necesidad de revisar las condiciones del teletrabajo y la jornada laboral, así como la extensión de los convenios colectivos a todas las filiales, no solo a las afectadas por el ERE. Estas medidas buscan proporcionar estabilidad y seguridad a los trabajadores en un momento de gran incertidumbre.
Desde CCOO, se ha enfatizado la importancia de garantizar la estabilidad laboral para los próximos cinco años, en línea con el nuevo plan estratégico de Telefónica. La idea es que los empleados se sientan seguros en sus puestos de trabajo, especialmente después de las dificultades que han enfrentado en los últimos años debido a los ERE anteriores. Las negociaciones también incluirán discusiones sobre salarios y otras condiciones laborales que son de gran interés para la plantilla.
Por su parte, Fetico-Sumados ha planteado reivindicaciones que incluyen la vigencia del convenio hasta 2030 y revisiones salariales en 2026 y 2029. También han señalado la necesidad de abordar aspectos como la clasificación profesional y la conciliación laboral, lo que refleja una preocupación por el bienestar general de los empleados.
**Perspectivas Futuras y Desafíos**
A medida que avanzan las negociaciones, las perspectivas sobre la posibilidad de que se reduzcan los despidos dependen en gran medida de la respuesta de los trabajadores y de la disposición de la empresa para llegar a un acuerdo. Los sindicatos han mostrado optimismo en algunas de las filiales más grandes, como Telefónica España y Telefónica Móviles, donde esperan que haya suficientes voluntarios para cubrir los despidos propuestos. Sin embargo, en otras filiales, como Telefónica Global Solutions y Telefónica Innovación Digital, hay más incertidumbre sobre si se podrán cubrir los cupos de manera voluntaria.
La situación es aún más compleja en Movistar+, que no pertenece al Convenio Colectivo de Empresas Vinculadas (CEV) pero que podría tener un número significativo de voluntarios debido a que no ha enfrentado un ERE en años. Esto podría facilitar las negociaciones y reducir la necesidad de despidos forzosos en esta filial.
Las reuniones de negociación se llevarán a cabo en dos tandas semanales, lo que permitirá un enfoque más estructurado y organizado para abordar los diferentes aspectos del ERE. Esta estrategia podría facilitar la comunicación entre las partes y ayudar a encontrar soluciones que beneficien tanto a la empresa como a los empleados.
En resumen, el nuevo ERE de Telefónica representa un desafío significativo tanto para la empresa como para los sindicatos y los trabajadores. A medida que las negociaciones avanzan, será crucial observar cómo se desarrollan las conversaciones y qué medidas se implementan para mitigar el impacto de los despidos. La situación actual pone de relieve la importancia de la negociación colectiva y la necesidad de encontrar un equilibrio entre la viabilidad empresarial y la protección de los derechos laborales.

