El agua no es mejor o peor dentro del territorio nacional, es diferente. Unas son más ligeras, otras están más tratadas, las hay buenas en boca y no tanto en nariz, con gas natural, de manantial… pero en lo que coinciden todos los expertos (geógrafos, climatólogos, médicos y catadores) es que la más sana, medioambiental y barata es la de grifo. Es más, en un foro celebrado recientemente en Alicante, se asegura que el 99,5% del agua corriente es de muy buena calidad

Sana, barata y menor impacto medioambiental
Hay muchos mitos alrededor del agua de grifo y apuestas entre comunidades por presumir del mejor agua del país. Sin embargo, nuestra red de suministro es de las más seguras del mundo y de alta calidad, algo de lo que no pueden presumir muchos países, donde se aconseja no consumirla directamente del grifo. En un debate celebrado recientemente en Alicante, recogido por la agencia EFE, se la ha ensalzado por ser la más sana, la que menos impacto tiene en el medio ambiente y, de lejos, la más barata.
David Ribes, catedrático de urología de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), ha especificado que el 99,5% del agua corriente es de “muy buena calidad” y ha abogado por “perder el miedo a beber del grifo”, además de no confundir gusto con calidad porque llega a nuestros hogares con las máximas garantías sanitarias.
Sommelier de agua
Así lo corrobora Faustino Muñoz, uno de los más destacados sommeliers del país: “Todas las todas las aguas que tenemos en la red de toda España están totalmente garantizadas y son sometidas a varios análisis químicos diarios para que llegue a nuestra casa con total garantías de consumo“.
Las diferencias, según este catador andaluz afincado en Cataluña, dependerán de dónde nos encontremos, dónde se capte y cómo esté de contaminación la zona, lo que hará que esas aguas estén más o menos tratadas. “A mayor contaminación, mayor tratamiento, más cloro, que es el principal desinfectante que existe, por lo que en boca dejará un mayor regusto a cloro, pero se puede consumir sin ningún problema”, añade.
El agua es incolora, pero tiene brillo
No hay aguas ni buenas ni malas, son diferentes. La de Sevilla es estupenda y la de Madrid también lo es, pero es curioso en este último caso que en nariz da olor a estanque. Dependiendo de donde nos encontremos, tendrá unas características específicas, como la de Llobregat, una zona con más contaminación y que por este hecho está más tratada, pero está garantizada su salubridad”, comenta Muñoz.
El agua es inodora, insípida e incolora, pero puede tener brillo. “Eso lo puede probar cualquier persona vertiendo el agua en una copa y exponiéndola a la luz, verá cómo unas tienen más brillos que otras”, señala.
Tipos y beneficios
Hay cuatro tipos de agua: la del grifo, la natural que surge de ríos, cascadas y otro tipo de acuíferos, la mineral natural (carbónica, bicarbonatada, fluorada, cálcicas, hiposódicas, magnésicas y sulfatada) y la mineralizada artificialmente.
Y habría una quinta, el agua mineral medicinal, que por su composición se utiliza para fines terapéuticos dada sus propiedades curativas demostrada por estudios correspondientes o ensayos clínicos, según apuntan Juan Reynerio y Patricia González en su estudio Aguas naturales, minerales y mineromedicinales.
Un millón de envases cada minuto
Asimismo, al optar por beber la que sale del grifo estamos siendo más solidarios con el planeta porque no genera residuos frente a la que se bebe de una botella. Según Ribes, en España se consumen anualmente unos 3.000 millones de envases de agua y en el mundo, según artículo de The Guardian publicado en 2017, un millón cada minuto, con lo que estas cifras suponen al medio ambiente.
Las botellas de polietileno terminan la mayoría de las veces en los vertederos o en los océanos, donde necesitan cuentos de años para su descomposición total. Y un dato muy llamativo, en la producción de una sola de estas botellas se puede llegar a utilizar tres veces el volumen de agua de su contenido.
La Fundación Allen MacArhtur advirtió hace un año que parte de estos residuos ya se encuentran en la cadena alimenticia humana, un aviso que se hacía realidad hace unos días cuando la Agencia Federal de Medio Ambiente de Austria y la Universidad de Medicina de Viena descubrieron microplásticos (polipropileno y polietileno) en las heces de ocho de las personas que participaron en el estudio.
Entre cinco y diez litros por un céntimo de euro
Si a todos estos beneficios le sumamos el económico, pocas dudas nos quedan al respecto, salvo el gusto de cada cual, que por un céntimo de euro obtenemos entre cinco y diez litros de agua, cuando una botella de agua de un litro en un supermercado se vende aproximadamente por 50 céntimos, dependiendo de la marca.
Sin embargo, en España la tendencia de los últimos años demuestra el auge de agua embotellada entre los consumidores. Somos a día de hoy el tercer país en el ámbito europeo que más demanda hace de este tipo de producto, una cuestión que choca drásticamente con la calidad de nuestra red de agua corriente. Pero también es cierto que cada vez hay más conciencia en este sentido y que son muchas las personas que prefieren recipientes de cristal y metal para conservarla tanto en el hogar como en el trabajo. Es cuestión de educación y de concienciación.

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